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Sueños, teatro, certezas y costumbres

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Sueños, teatro, certezas y costumbres

Escrito por: La Galerna19 abril, 2020
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Raro. Es todo raro estos días. Y eso en el mejor de los casos, ya que caben otras muchas sensaciones de peor calado, de mayor desasosiego, tristeza, enfado, pena y hasta desesperación. La extrañeza es evidente y compartida. Si el hombre es un animal de costumbres, la desubicación de estos días ha venido a destruir nuestras costumbres para dejarnos raros, sin el sustento de nuestras acciones cotidianas, sin muchas de las certezas que daban sentido a los pasos diarios que ahora solo podemos dar en casa.

Así, raros, declaran sentirse también los entrenadores de la Liga Endesa en la portada de Marca, desprovistos de unas costumbres que, de algún modo, eran también las nuestras, costumbres suyas que nos implicaban, que nos mantenían sujetos a algo que hace bien poco llamábamos normalidad, tal vez sin saber muy bien con qué derecho y por qué motivos podíamos llamar normal a algo. Hasta ese punto estamos raros estos días, amigos.

Pero Marca no renuncia a incluir en su portada (si bien abajo y en pequeño formato) lo que As decide llevar a contenido prioritario: aquel taconazo de Redondo en Old Trafford que dio vía libérrima al consiguiente gol de Raúl, tras desmarque maestro. Se aferra el hombre a sus costumbres. Se aferra el hombre a sus certezas de belleza y alegría. Se aferra a los buenos recuerdos como forma de convocar las más virtuosas fuerzas capaces de contrarrestar la rareza, el desasosiego, la tristeza, el enfado, la pena y la desesperación. No parece un aferrarse vano, sino acaso la mejor manera de recordar nuestra mejor versión para que pueda volver a tener lugar, para que, como posible ejemplo, símbolo o esperanza, volvamos a ganar 2-3 en casa del vigente campéon de Europa y acabar ganando la Octava.

De ahí que agradezcamos la portada de As en este domingo raro, también porque nos ofrece la oportunidad de releer el gol citado tal y como lo vivió para contarlo Mario De Las Heras allá por el año 2015, cuando la rareza no se había manifestado tan cercana, cuando todo parecía normal, cuando Fernando Carlos Redondo Neri hacía de la necesidad de irse por banda una de las mayores virtudes que nuestros ojos han visto en un campo de fútbol, y con ello contribuía a que el teatro de los sueños evidenciara su nombre a todo aquel que, desde entonces, tenga la tentación de preguntar por qué se llama así al estadio del Manchester United.

Se llama así porque uno de los motivos, acaso el principal, para que tengamos por costumbre aferrarnos al Real Madrid reside en la certeza de que los sueños están a la vuelta de la esquina, tan cerca que cobran la forma, por ejemplo, de un taconazo donde confluyen de modo insospechado la fuerza y el vigor más materiales, más contantes y sonantes, con la belleza más sutil y fugaz, tan eterna que acontece en una inatrapable mínima fracción de segundo. De esa pasta están hechos los sueños, esa extraña peculiaridad tienen, la de quedarse para siempre por obra y gracia de su súbita comparecencia efímera.

Portada Mundo Deportivo 19-04-20

Tras lo dicho, les rogaríamos que no nos hagan mirar dos veces las portadas culés, queridos amigos. Nos van a disculpar si decidimos obviar lo prosaico de sus contenidos cuando en este portanálisis estábamos procurando conjurar modos de huir precisamente de lo prosaico, cuando habíamos venido aquí a constatar una rareza y a contrarrestar sus perjuicios con una excelencia que nos recordase los sueños y el teatro y las certezas y las costumbres.

Les pedimos perdón si no sabemos ver la manera de que una entrevista a Sandro Rosell en la que se manifiesta a favor de fichar al hijo del padre de Neymar Jr. puede contribuir a la actualización de unos sueños que no sean de esos recurrentes y absurdos que escucha un psicólogo mientras bosteza y ya ni toma nota de lo que, hastiado y replantéandose su profesión, no ha parado de escuchar cada día de consulta.

Les pedimos perdón si pensamos que el regreso de Luis Suárez a los campos de fútbol nos da entre igual y lo mismo, ni fu ni fa, ni frío ni calor, aunque parece que Sport, aferrado también a sus costumbres, celebra que el delantero uruguayo no vaya a perderse los 28 partidos inicialmente previstos, sino solo 12. Sin duda, tenemos que pensar que ha olvidado Sport el motivo de esa brusca reducción de partidos de ausencia. De recordar el motivo, suponemos que no se hubiera atrevido a celebrar tal cosa en una portada.