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Soy leyenda

Soy leyenda

Escrito por: Miguel Cuesta18 diciembre, 2017
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En la novela de Richard Matheson, el protagonista, Robert Neville, interpretado en su adaptación cinematográfica por Will Smith, intenta buscar la cura a una enfermedad que ha destruido el planeta y convertido a la humanidad en una especie de vampiros o muertos vivientes que se alimentan de otros humanos. En la vida real muchos tenemos una enfermedad similar. Tranquilos, no estáis condenados ni vais a echar espumarajos por la boca. ¿O si? Porque esa enfermedad se llama envidia.

Normalmente está dirigida hacia, o provocada por, una persona con características o logros que no podemos alcanzar o porque carecemos de ambición para ponernos a ello. Llevado al mundo del fútbol, para que lo entendamos, podría despertarla jugadores como Cristiano Ronaldo. A algunos os empiezan a entrar picores -puede agravarse si fallaste un gol decisivo en un Mundial-. Es el primer síntoma.

Un hombre, el madeirense, odiado por sus capacidades, pero también por el mero hecho de ser consciente de ellas. Tras ganar su quinto Balón de Oro no dudó en pronunciar las siguientes palabras al diario France Football: "Respeto las preferencias de todos, pero no veo a nadie mejor que yo. Ningún futbolista hace cosas que yo mismo no puedo hacer, pero veo que hago cosas que otros no pueden hacer. No hay un jugador más completo que yo. Soy el mejor jugador de la historia, tanto en los buenos como en los malos momentos".

¿Por qué no nos gusta que alguien hable bien de sí mismo? ¿Acaso hay una norma por la que no podemos ensalzar nuestros propios logros? ¿Eso nos hace ser peores personas? Simplemente, nos hace ser diferentes, honestos y sinceros con los demás y nosotros mismos. Pero no es políticamente correcto. Cristiano Ronaldo no dice ninguna mentira, él trabaja incansable día a día para ser el mejor. Se levanta a primera hora para entrenar, trabajar, sudar, esforzarse, ganar. Corre más que ninguno. Se deja la piel hasta el último segundo de cada partido. Para que el equipo gane, pero también para ganar él. Mejor dicho, para ser mejor. No mejor que nadie, sino mejor que él mismo el año anterior, el partido anterior, mejor que su yo de la primera parte, que el del calentamiento, que el del entrenamiento previo, que el de ayer, que el de hace 10 segundos. Por eso se enfada cuando falla, por eso maldice cuando el balón no entra, por ese motivo está serio cuando le pega al palo y marca otro compañero (se cabrea con él, no con el equipo); por esa razón si ha hecho un mal partido está triste, aunque el Real Madrid haya ganado. Por eso es un ganador. Y esa mentalidad, señores, no la ha tenido ningún futbolista en toda la historia. Sí, Cristiano Ronaldo es el mejor porque nadie se ha tomado tan en serio el fútbol desde que lo inventaron.

Pero, como todo gran hombre, tiene infinidad de detractores. Algunos utilizan un argumento que, si bien no es cierto, viene a ensalzarle más. “Cristiano es sólo gol”. Y yo me pregunto, ¿en qué consiste el fútbol y prácticamente cualquier deporte de pelota? En marcar más goles que el contrario para conseguir la victoria. Esto es así desde que se redactaron las 13 reglas del juego en la taberna Freemason’s. Y en eso, en los goles, Cristiano es el rey indiscutible. Es el máximo goleador en la Champions League, en todas las competiciones europeas incluida la Eurocopa de Naciones, el jugador que más goles ha marcado en el Mundial de Clubes, el máximo realizador en la historia de la selección de Portugal y del mejor club del siglo XX, el Real Madrid, a nada menos que más de un centenar del segundo clasificado, un tal Raúl González Blanco, otro mito madridista.

El gusto futbolístico es muy variado y, como la dieta mediterránea, es mejor comer de todo. No es necesario dejar de lado la vistosidad y plasticidad de un regate, de una jugada imposible, de una asistencia magistral. Todo eso es parte del fútbol y también hay que disfrutar de ello. Pero son gustos y los gustos nacen del corazón. Los números son fríos y tienen su origen en la razón. Y como bien dice el propio CR7: “los números no mienten”. Y éstos dicen que Cristiano Ronaldo es el mejor goleador de la historia. Como en este juego no gana el que más regates hace, ni el que más posesión tiene, ni el que da los mejores pases o asistencias; sino el que más marca. El mejor futbolista de la historia tiene que ser el que más goles tenga en sus registros: Cristiano Ronaldo. Y esas cifras quedarán para la historia los años venideros.

cristiano ronaldo es el mejor jugador de la historia del fútbol

En el fútbol, como en la vida, hay dos tipos de personas. Los que se quedan maravillados con la bóveda celeste y los que miran con asombro cómo la surca el ser humano capaz de inventar un artilugio para volar. Los que rezaron con sumisión a todos los dioses del Olimpo y los que admiraron a Hércules, un representante de los humanos que se codeó con la divinidad. Los que tributaron su diezmo al Rey elegido por el mismo Dios y los revolucionarios que pensaron que la cuna no te da derechos y que toda mujer y hombre pueden alcanzar la cúspide de la pirámide con el sudor de su frente. Los que se emocionan con el milagro de la vida y los que aplauden al cirujano capaz de, con su bisturí, evitar la muerte.

Por ese motivo también hay quien admira a futbolistas que nacen con un don para jugar al fútbol y otros, entre los que me incluyo, que lo que valoran es al chico menudo y delgadito que tenía cualidades pero que tuvo que trabajar duro día tras día para lograr su sueño y transformarse en el mejor jugador del mundo. Una enseñanza para todos: si quieres, puedes ser el mejor en lo tuyo. Por eso, sobre todo, Cristiano Ronaldo es el mejor jugador de la historia. Porque entre todos los dioses del balón se coló un mortal nacido en una isla del atlántico que logró ponerlos a sus pies, mirarles a los ojos y decirles: yo, soy Leyenda.