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Solari, Fede Valverde y los locos del verano rioplatense

Solari, Fede Valverde y los locos del verano rioplatense

Escrito por: Julia Pagano17 noviembre, 2018
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El destino de los pueblos al sur del Ecuador parece signado por su condición contraestacional. Fundados por colonizadores europeos, han vivido en una constante pugna entre las imposiciones climáticas y la tradición ancestral. Si al Río de Plata nos ceñimos, esa idiosincrasia de la contradicción adquiere un realce superlativo; no por casualidad el psicoanálisis encuentra en Argentina un sitial de culto y, aunque aparentemente en menor medida tan sólo por tratarse de un país más pequeño, los psicólogos uruguayos también se las traen.

Pese a que esa vocación por la incoherencia se cultiva con uniforme intensidad a lo largo de todo el año, durante el período estival alcanza marcas extraordinarias. Será porque, como reza el refranero porteño, pocas cosas son más difíciles de hallar en el verano que un psicólogo en Buenos Aires. O no. Quizá en realidad los psicólogos huyan de la capital hacia remotas localidades balnearias precisamente ante la comprobación de un fenómeno que los antecede y los abruma.

Como sea, no es menester de esta nota adentrarse en las causas de esa tendencia que se reitera anualmente con puntualidad británica, sino en cambio a añadir más leña al fuego de la hoguera entre el patetismo y la hilaridad en que se inmolan mis coterráneos al término de cada primavera.

Pues al tiempo que las corrientes árticas se aprestan a esparcir neviscas y Christmas greetings sobre el hemisferio norte, tan pronto la canícula comienza a cernirse sobre tierras meridionales, nos apresuramos a desempolvar renos de felpa y abetos escarchados para decorar vidrieras y balcones en los que nos atiborraremos de turrones, peladillas y cerdos adobados durante veladas navideñas con temperaturas nunca inferiores a los 30ºC. Ataviados con zunga y gorro de noel, los argentinos suelen amenizar la liturgia de adviento con sensibles incrementos en las protestas sociales, mientras en el margen oriental prefieren concentrarse en los preparativos del carnaval más largo del mundo cuyo desfile inaugural da inicio casi antes de que se retire el último camello de los reyes magos.

Así desde que tengo uso de razón, tanta desubicación programada empezaba a volverse aburrida, cuando este año y gracias al Real Madrid ha venido a añadirse un ingrediente más que prometedor a la inminente temporada veraniega. La designación de Solari como DT titular del primer equipo ya tiene a toda la cuenca del Plata sumida en una profunda crisis de identidad.

Los primeros síntomas dejaron verse tan pronto Santiago Hernán asumió de urgencia la conducción ante la imprescindible salida de Lopetegui. Súbitamente, la prensa local tuvo que hacerse cargo de que un compatriota estaba al frente del cuadro más grande del mundo y primero en el ranking de sus desprecios. Por más que intentaron relativizar el percance, extendiendo más de la cuenta la vigencia de los rumores acerca de otros candidatos para asumir el cargo en forma permanente, la buena racha que sobrevino al cambio les impidió sustraerse de su trascendencia, aunque sin dejar de insistir en la escasa relevancia de los rivales que tocaron en suerte (admito que en ese punto no dejo de concederles una cuota de razón, antes por prudencia que por adhesión). Incluso cuando al cabo de un par de días descubrieron -así de informados viven- que el reglamento la RFEF establece que el interinato no puede prologarse más de quince días, se los escuchó felices recitando los artículos correspondientes en procura de convertir la designación en una mera exigencia burocrática.

Súbitamente, la prensa rioplatense tuvo que hacerse cargo de que un compatriota estaba al frente del cuadro más grande del mundo y primero en el ranking de sus desprecios.

Mas aún con todos los pruritos, reparos y aprensiones comprensibles de parte de un colectivo enfrascado por más de una década en una inocultable unanimidad filoculé, de pronto, por mérito de Solari, se empezó a hablar del Real Madrid en todas partes. Como alguna vez relaté en estas páginas -y la situación permaneció incambiada hasta poco menos de un mes-, para el madridista de ultramar era una franca odisea ya no digo ver los partidos en directo, sino al menos acceder a los resultados en tiempo y forma a través de los medios locales o las ediciones regionales de las cadenas. Para datos más específicos, si no apelábamos a otras fuentes, ayunos quedábamos.

Como un adelanto de los regalos navideños, en las últimas semanas hemos venido disfrutando de información abundante, nutrida y surtida sobre la actualidad de nuestro club. Se escucha su nombre en todos los micrófonos y su escudo brilla en todas las pantallas. Antenoche nomás, el noticiero deportivo dedicó un bloque entero al RM, al que luego, claro, sucedió a modo de mecanismo compensatorio un interminable compacto de goles de Messi poco menos que desde que sus piececillos hollaron por vez primera el césped de la Masía. Pero hasta eso es un vil precio, si pensamos que por fin empezamos a existir para el periodismo que nos ha tocado.

El propio Solari nunca antes había gozado de tanta atención ni en sus tiempos de jugador, que apenas sí lo mencionaban como el hermano futbolista de cierta ‘modelo y artista’ que tuvo sus cinco minutos de fama en la versión vernácula de Bailando por un sueño. Ni cuando quedó al frente del Castilla en reemplazo de Zidane, ni cuando algún canterano tenía minutos en la plantilla principal, ni a colación de su primo que juega en el Racing de Avellaneda; nada, silenzio stampa. Y ahora hasta Maradona se dignó a dedicarle algunos instantes de su siempre autoreferente discurso, así haya sido para pronosticarle un corto futuro en el puesto.

El brote chauvinista ha alcanzado niveles que no conocieron otros técnicos argentinos a su paso por España, inclusive con gestiones más o menos exitosas o llamativas. Ni Berisso, ni Pellegrino, ni Martino, ni el propio Sampaoli cosecharon a su tiempo tanto elogio. El Cholo le viene llevando todavía la delantera, pero creo será sólo cuestión de tiempo que se empareje la tabla.

Ahora que, para no ser menos, los hermanos orientales, siempre tan afines a imitar todo lo que ocurre en la vereda de enfrente, no han querido correr a la zaga y (si bien Solari no les despierta mayores emociones, salvo un tímido pero correcto comunicado de buenos augurios de parte del C.A. Peñarol donde el argentino selló su retiro) han hallado en Federico Valverde una pieza de la que prenderse para cultivar sus propias ínfulas de grandeza.

En verdad, hasta se podría decir que los charrúas fueron unos precursores, puesto que los primeros brotes de entusiasmo para con el juvenil asomaron aún con Lopetegui al mando, gracias a la convocatoria de Julen para incluirlo en la ‘foto social’ para el álbum de la UEFA Champions League.

¿Será que por fin advirtieron que el inefable Luisito, pese a mantener intactas las dotes de su doble personalidad de gran simulador y caníbal desenfrenado, está entrando indefectiblemente en su ocaso y -necesitados de un ídolo en la Madre Patria- se han apurado a buscarle un sustituto que el Barça no ha sabido proveerles? Confío que con las cartas credenciales que auspiciaron su ingreso a Valdebebas, y la formación allí adquirida, ‘el Pajarito’ sabrá labrarse fama por mejores artes y abrir el camino de reconciliación entre la afición uruguaya y el Real Madrid, tan natural en eras antepasadas.

¿Será que advirtieron que el inefable Luisito, pese a mantener intactas las dotes de su doble personalidad de gran simulador y caníbal desenfrenado, está entrando en su ocaso y -necesitados de un ídolo en la Madre Patria- se han apurado a buscarle en valdebebas un sustituto ?

Por fin, con la confirmación del acuerdo con River Plate para la contratación del mediocampista Exequiel Palacios al término de la Copa Libertadores da para empezar a ilusionarse con una resurrección plena del madridismo por estas costas rioplatenses. Pero, sin entrar en comparaciones que son odiosas -¿qué mal puede haber hecho el muchachito a sus 20 años recién cumplidos?-, una se pregunta si los argentinos están preparados para asumir que su mesías de mesita de noche acusa inequívocos signos de irreversible desgaste.

¿Cómo se las apañarán los comentaristas, cronistas y opinadores para operar el cambio emocional que significa ponerse del lado del Real Madrid, aunque más no sea que por vicio nacionalista de respaldar a los compatriotas de turno?

Así como todavía nos queda por ver con qué fortuna se desempeña Solari en el desafío mayúsculo que tiene por delante, o cómo proseguirá la carrera de los nuevos talentos sudamericanos en el plantel, la intriga acerca de la actitud que tomarán los medios de prensa y sus voceros incalificables ante la posibilidad de un protagonismo merengue no es para nada menor por estos lares.

¿Podremos acaso soñar con una cobertura preferencial, con que contaremos con información suficiente y eficiente y sobretodo con la