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Si no lo somos, lo disimulamos bien

Si no lo somos, lo disimulamos bien

Escrito por: Óscar Socas26 mayo, 2023
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Hace unos días que, en este país, estalló una bomba de odio que llevaba cebándose durante meses, años quizás. Internacionalmente se ha señalado a nuestro país como un lugar racista. Desde ese momento, instituciones, medios, políticos,... todo el país ha iniciado un movimiento para decir que no, que este no es un país racista ni de racistas. Lo cierto es que, desde un inicio, mi pensamiento fue contrario a esta idea. ¿Un país racista?¿Soy yo racista? ¡No! ¡Válgame Dios! ¡Disparate!

Sin embargo, empecé a dar vueltas a qué consideramos un lugar racista. ¿Cuánta gente debe ser racista para que lo sea un país? Evidentemente, en todas partes hay racismo y, quiero creer, que en todos los países desarrollados son un porcentaje muy minoritario. Entonces, ¿por qué acusarnos de algo tan grave si en todos lados cuecen habas? Puede que la respuesta a esta pregunta esté en la tolerancia que tenemos ante este odio. Claro que hay indeseables racistas en todos los colectivos. La diferencia está en cómo se aborda el asunto en unos lugares y en otros.

No es racismo, es corrupción

Vinicius Jr. llegó hace años a España para cumplir su sueño de jugar en el Real Madrid. 18 años recién cumplidos y toda la España antimadridista fue a por él. Burlas, mofas, memes, caricaturas,... Odio y más odio. Pero he aquí que el chico no se arredró. Se cargó el club más grande del mundo a sus espaldas y empezó a galopar regateando, marcando… una y otra vez, sin parar. Levantó Ligas y marcó el gol de una de las Champions más increíbles que se recuerdan. Demasiado para algunos. Cada jugada de Vini ha sido un puñal en el corazón de todos esos odiadores profesionales, el recuerdo de que les había derrotado. Demasiado…

Claro que hay indeseables racistas en todos los colectivos. La diferencia está en cómo se aborda el asunto en unos lugares y en otros

Esta temporada se ha asistido a una campaña de acoso sin precedentes dentro y fuera de los terrenos de juego. El problema es que el número 20 del Madrid no ha resultado ser un chico dócil. No, Vinicius se rebela ante las patadas, se rebela ante las agresiones, se rebela ante la impunidad y se ha rebelado frente a los insultos racistas. Sí, pronto aparecieron insultos racistas en todos los campos, incluso en los medios de comunicación y programas de mayor audiencia. Aquí es donde se mide cuánto tolera un país el racismo. La reacción de la prensa y las instituciones fue la de quitarle hierro al asunto. Total, son sólo un par de energúmenos, sólo se produce contra un único negro, es que el negro provoca, es que es un negro rico y se tiene que aguantar…

¿Es demasiado tarde?

La realidad es que esas instituciones, medios y periodistas han mirado para otro lado porque odian más al Madrid que a los racistas, y la realidad es que todos estos personajes conviven mejor con racistas que con el Madrid. En los medios se justificaba y alentaba el odio (no hace falta recordar las portadas de Marca) y los energúmenos encontraban gasolina y cerillas para quemar a Vinicius cada semana. No somos racistas, pero convivimos bien con ello.

La legislación parece clara. Los ataques racistas son delitos de odio y no he escuchado a nadie pedir que eso cambie. Sin embargo, nuestras instituciones (¡ay, nuestras instituciones!) aceptaron plenamente que se pueda vejar a una persona por su color. La fiscalía de Madrid archivó las denuncias por los ataques acontecidos en el Metropolitano ya que, al parecer, si hay rivalidad, se puede insultar de forma racista sin problema (eso si, que no dure mucho y se haga a ratitos). Pues ya estaba: instituciones públicas que deben velar por el cumplimiento de las leyes le acababan de indicar a los racistas de este país que sí, que no pasa nada, que un desahogo contra un negro de vez en cuando no es para tanto.

La reacción de la prensa y las instituciones fue la de quitarle hierro al asunto. Aquí es donde se mide cuánto tolera un país el racismo: Total, son sólo un par de energúmenos, sólo se produce contra un único negro, es que el negro provoca, es que es un negro rico y se tiene que aguantar…

Cuando Vini Jr, se plantó en Mestalla, el mundo volvió sus ojos a España. Lo que vieron fue un país que ha alentado e instigado campañas vergonzosas de odio contra un jugador, admitiendo como válido incluso el racismo. Un país con fiscales que admiten, de forma oficial, que al racismo no hay que darle tanta importancia. Un país cuyos principales medios de comunicación han querido convertir a la víctima en verdugo. Un país en el que el presidente de LaLiga se ha limitado a twittear contra Vini, mientras el presidente de la RFEF no ha abierto la boca. Un país en el que no ha habido ni una sola sanción contra nadie por ataques racistas a pesar de numerosas denuncias.

El mundo ha quedado perplejo. ¿De verdad puede ocurrir esto en un país europeo desarrollado? Nadie lo comprende porque es incomprensible. Ahora estamos intentando demostrar que no somos racistas. Ahora cerramos gradas. Ahora sacamos portadas de apoyo a la víctima. Ahora se escucha menos el “yo condeno pero…”. No nos engañemos, en cuanto los ojos del mundo se giren hacia otra parte, volverán. Volverán las portadas poniendo al jugador en el foco, volverán los medios a justificar los insultos, volverán a decir que son sólo una minoría.

Quiero creer que no somos un país racista pero, si no lo somos, lo disimulamos muy bien.

3 comentarios en: Si no lo somos, lo disimulamos bien

  1. Fiscales PODRIDOS
    Quién los maneja POLÍTICOS BASURA.
    Quién vive en la pocilga DIRECTIVOS DEL DEPORTE Y PRENSA MISERABLE.
    Todos ellos son EL CANCER DEL PAIS Y HAY QUE ESTIRARLOS

  2. Es que España no es un país racista. Los casos de racismo son residuales y se circunscriben a contextos muy concretos. Todos los días vemos ejemplos de integración en la sociedad. Decir que España es un país racista es absurdo además de falso. En el caso de Vinicius, lo del racismo también es residual, y me explico. Con Vinicius lo que ha habido es odio y antimadridismo, sobre todo lo primero a causa de lo segundo. Durante los primeros meses de Vinicius en España, la mayoría de antimadridistas lo usaron como meme. Era el ejemplo perfecto de inversión fracasada: el Madrid que había ido a Brasil para fichar a un chico de 17 años por 50 millones de euros. Acabáramos. Que si no era tan bueno. Que si no marcaba goles. Que si regateaba él sólo. Con el paso de las temporadas, todos los que se habían reído de él, compañeros de profesión incluidos, tuvieron que comerse sus palabras. El odio ya estaba ahí. Aquel que no valía para nada se convierte en el estandarte del Madrid y gana la copa de Europa. Vinicius tiene un defecto, no es un defecto, más bien es un atributo de su personalidad: no se calla. Cuando le pegan patadas se encara. Cuando un árbitro no pita las faltas protesta. Cuando la grada contraria le insulta, se vuelve y se toca el escudo del mejor club del mundo. Todo eso molesta. Molesta sobre todo a los antimadridistas en los que llevaba anidando el odio durante años. ¿Qué sucede esta temporada? Que los árbitros dan barra libre a la violencia de los rivales. Y cómo Vinicius se rebela, los medios de comunicación, plagados de periodistas que odian al Madrid (algún día tendríamos que hablar de este problema) ponen el foco en la víctima en vez de en los agresores. Esto anima aún más a los contrarios ya que ven una oportunidad de desestabilizar a Vinicius en cada partido. Y eso es lo que hacen. Mallorca, Vallecas, Gerona, Valencia... hay más ejemplos. Los árbitros no pitan, los rivales pegan y Vinicius se desespera. La reacción de los descerebrados del otro día en Mestalla está fomentada por los medios de comunicación y la federación, a través de los árbitros. El resto es historia. ¿Que si hay racismo en España? Pues el que puede haber en cualquier otro país de Europa. La diferencia es que aquí lo que hay es un campeonato viciado, con un colectivo arbitral corrupto, y donde las imágenes de la retransmisión pertenecen a un inversor del FCB. Para mí el problema de este país no es que dos niñatos llamen mono a Vinicius (eso es fácil de solucionar, se cierran estadios y se echa para siempre a los culpables), el problema es que el FCB pagó 17 años al vicepresidente de los árbitros, el VAR está manejado a través de imágenes manipuladas y los estamentos deportivos miran hacia otro lado. Ese es el problema.

  3. En mi opinión , España es un país racista. Más o menos racista que otros países. Rusia, USA, China, Japón, Francia, Gran Bretaña...también , en mayor o menor medida que nosotros, lo son. Desde luego, planteado el asunto de manera honesta inteligente, no podemos asegurarlo . Y tampoco lo contrario, a ciencia cierta. Para ello, abría que realizar un costoso y caro estudio de investigación a través de un estudio de campo válido y fiable. A fuer de ser pesado, yo creo que pueden llegar a ser racistas hasta los que están seguro de que no lo son. Pero igual que comento lo anterior , lo hago ,y aquí estoy plenamente convencido , de que el asunto Vinicius, toda esa campaña infame y vergonzante, no tiene que ver con el racismo. Tiene que ver con el antimadridismo.

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Tweets La Galerna

"El VAR es irreversible y se defiende solo. Cancelarlo sería como eliminar Internet argumentando que ha desnaturalizado a la sociedad."

Tremendo artículo de calidad. Muy de acuerdo con casa letra del mismo.

Justicia y tecnología son esenciales tanto para la sociedad como para el fútbol. Una cámara de seguridad puede incomodar a algunas personas, pero sólo disgusta profundamente al ladrón.
En defensa de un VAR mejor.
Lujazo volver a escribir en @lagalerna_

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