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Sergio Ramos y el problema mente-cuerpo

Sergio Ramos y el problema mente-cuerpo

Escrito por: Angel Faerna18 febrero, 2019

Parece que se acusa a Sergio Ramos de haber hablado de más, y que eso puede costarle incluso un partido extra de sanción. Sospecho que de lo primero nadie va a defenderle, ni siquiera entre nosotros los madridistas, así que voy a hacer el esfuerzo porque sufro una preocupante inclinación hacia las causas perdidas.

El sentimiento de que uno es dueño de sus palabras es irresistible, creemos confirmarlo cada vez que abrimos la boca, pero ese es el problema, que nos dejamos persuadir por un simple sentimiento. Vean, en cambio, lo que decía Spinoza: «ciertamente los asuntos humanos se hallarían en estado mucho más feliz si estuviese por igual en la potestad del hombre así el callar como el hablar. Pero la experiencia enseña más que suficientemente que los hombres nada tienen menos en su potestad que la lengua, ni nada pueden menos que gobernar sus apetitos». Si no son expertos en la materia pueden pensar que se trata de un sarcasmo referido a los cotillas y los desahogados, pero Spinoza, el más serio de todos los filósofos que han existido, no se permitiría desperdiciar una sola línea de su Ethica ordine geometrico demonstrata en semejantes futilidades (y menos aún todo un Escolio).

Cuando usted dice que es dueño de lo que dice, lo puede decir con el mayor sentimiento del mundo pero tiene usted un problema metafísico de aúpa. Póngale a la frase los sujetos omitidos y verá qué divertido: usted dice que (usted) es dueño de lo que (usted) dice. Si son todos la misma persona, como espero por su bien, ¿cómo es que a la vez manda, obedece y dice? Ya me dirá con qué se come eso. Descartes proponía que nos lo comiéramos admitiendo que somos «cosas pensantes» que se pasean por ahí dentro de unas «cosas extensas» llamadas cuerpos como quien lleva un traje, pero Spinoza no se lo tragó (ya he dicho lo serio que era). A fin de cuentas, el sentimiento de que su cuerpo no es algo en lo que está «usted» metido, sino que su cuerpo es usted, es igual de fuerte que el otro. Sentimiento por sentimiento, a Spinoza le convencía mucho más el segundo, y si le digo la verdad, a mí también.

Total, que todos decimos lo que nuestra lengua decide decir, y si lo piensa un poco verá que esa es la única respuesta razonable, por rara que le parezca. Que las cosas sean raras no deja de ser una ventaja, hace que los filósofos tengan algo en qué pensar, y como no pueden evitar decir lo que piensan, los bienpensantes (o sea, la gente que no piensa) los despellejan como hicieron en su día con Spinoza y ahora con Ramos. Eso sí, el apetito que el sabio de Amsterdam no podía gobernar y le llevó a toda clase de condenas públicas por escribir estas cosas era el de conocimiento absoluto, lo que él llamaba impíamente «amor intelectual a Dios». En cambio, con el de Camas no tengo ni idea de qué pasión pudo mover su lengua en ese fatídico momento. El periodista debió habérselo preguntado a continuación, pero a saber también qué apetitos agitan las lenguas de los periodistas en las zonas mixtas; me da que no son muy nobles.

Concluyendo, nuestro capitán dijo lo que le pedía el cuerpo, como hacemos todos según la autoridad de Baruch Spinoza en este punto. Ciertamente, los asuntos madridistas se hallarían en estado mucho más feliz si en la potestad de Sergio estuviera así el callar como el hablar, pero que también remate de cabeza el problema mente-cuerpo sería pedirle un milagro aún mayor que el del minuto 93, y no es bueno depender hasta ese punto de un jugador, por inmenso que sea. Y como es inmenso gracias al cuerpo y el corazón que Dios le ha dado, aceptemos de buena gana todas sus manifestaciones o atributos, los pensantes y los extensos, porque lo son de lo mismo. ¿Qué madridista querría a un Ramos metido en un traje con otras hechuras?

Defendido queda, pues. En cuanto a lo del partido extra de sanción, ahí tengo que hablar más de oídas porque no me he leído los textos relevantes, pero si eso no es re-arbitrar una jugada, que venga Dios (o la naturaleza) y lo vea.

Número Dos

Ángel, el segundo de los Faerna, es profesor de universidad. Procura enseñar Filosofía sin hacer más daño del inevitable. Su especialidad, si acaso, es la epistemología y el pensamiento clásico norteamericano, extravagancia que compensa con una desmedida afición por los buenos arroces.

17 comentarios en: Sergio Ramos y el problema mente-cuerpo

  1. Profundo y meditado artículo.
    En mi opinión, y respetando el muy conveniente conocimiento de la filosofía, es un claro caso de vanidad.
    Como en la fábula del cuervo, con un trozo de queso en su pico, y la zorra al pie del árbol. Canta, canta que lo haces muy bien...queso al suelo y pa' mi. Un cuervo grazna !! y el tonto se cree ruiseñor.
    El periodista primero le alaba, le infla su vanidad.....y nuestro jugador pica el anzuelo.
    Resumen: parece mentira la edad y experiencia que tiene.

  2. El problema de fondo es que se pueda sancionar a un jugador por provocar una tarjeta. El jugador no se está saltando el reglamento sino que está sujeto a él. Si puede resultar ventajoso para él que le muestren una tarjeta y así quedar limpio, el problem es del reglamento, no del jugador. Mientras el reglamento sea el que es no se puede penalizar a alguien por ajustarse a él de la forma que considere más ventajosa para sus intereses. Ese comportamiento no tiene nada de sucio y es incomparable a un jugador que se tira fingiendo un penalti, por ejemplo.

  3. Un artículo sobre Ramos, en el que se cita a Descartes y Spinoza, ilustrado por la foto de Ramos contestando a la canallesca, con el logo de Mahou detrás, entre otros, sólo se puede encontrar en la Galerna.
    Saludos cordiales, como decía aquel.