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¿Seguir el ejemplo del Barça?

¿Seguir el ejemplo del Barça?

Escrito por: Pepe Kollins21 julio, 2018
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La venta de Cristiano Ronaldo, el que fue referente absoluto del equipo durante nueve años, ha generado una lógica inquietud en gran parte del madridismo que, no obstante, comprende las enormes ventajas fiscales que empujaban al portugués a querer emigrar a Italia, así como la oportunidad, por parte del club, para dar salida a una relación que ya se había deteriorado demasiado. Otra parte, minoritaria, se abona a teorías más apocalípticas como que "si el Madrid no ficha es porque no debe de tener ni un duro" o que “el Barça, en cambio, gasta lo que quiere y nunca le pasa nada". Ambas, falsas.

Ni el Madrid tiene una mala salud económica –al contrario– ni el Barcelona ha salido inmune a su gestión en los últimos años. Para empezar, el club blanco tiene su deuda neta liquidada (le deben más dinero del que debe) mientras que la última declarada por el Barça –la del curso pasado– era de 247 millones con una previsión de crecimiento hasta los 300 millones para 2018. Por otro lado, la masa salarial del Real Madrid –también según las cuentas de 2017– era del 46% de los ingresos –incluida la ficha de Cristiano Ronaldo– mientras que la del Barcelona se situaba en un 84%.

Es cierto que esta misma semana el club catalán presentó unos ingresos de 914 millones, que suponen un récord mundial. Pero los propios directivos admitían que la situación económica no era la más óptima. Y es que la cifra de ingresos no refería a ingresos ordinarios sino que incluía las ventas de jugadores -también la de Neymar-, de tal modo que los ingresos ordinarios apenas llegaban a los 700 millones, mientras que los gastos crecían considerablemente hasta los 882 millones. Como consecuencia de ello el superávit presentado era de 13 millones (curiosamente el mismo importe que el de la venta de Bojan efectuada al límite del cierre contable), el saldo más bajo desde 2012. La contabilidad del Barça queda, por tanto, supeditada, de cara al próximo curso, a nuevos ingresos extraordinarios, ya sea por traspasos de futbolistas como por nuevos ingresos, si bien todos sus contratos de patrocinio han sido renovados recientemente (una bala que aún le queda por gastar al Madrid, cuyo contrato de marca deportiva data de 2012).

Esta situación del club azulgrana se debe principalmente a dos causas: su exagerado nivel salarial y su desmedido gasto anual en fichajes. Según una información adelantada por El Confidencial hace varios días, el club azulgrana se ha visto obligado a solicitar una línea de crédito de 100 millones para pagar las nóminas de los jugadores. Por lo que respecta al gasto de fichajes, el club azulgrana presenta un saldo de compras/ventas, en las últimas tres temporadas, de -349 millones, en comparación con los +54 millones que tiene el Real Madrid.

Por lo tanto, no es cierto que el Barça pague grandes sueldos y gaste mucho en fichajes y el Madrid no porque la economía del club de la Ciudad Condal sea mejor que el de Concha Espina. Simplemente, el club madrileño ha decidido no seguir el ritmo del actual escenario de superinflación mientras que el catalán sí se ha dejado llevar por esta corriente. Y ello ha tenido consecuencias.

Imaginemos que el Real Madrid tuviera una deuda muy importante y una masa salarial desbocada, que se hubiera renovado nueve veces a Cristiano Ronaldo y se le hubiese subido la ficha a 50 millones netos para compensar las sanciones derivadas de sus problemas con el fisco, que Florentino Pérez estuviese imputado por prácticas corruptas en la gestión del club, del mismo modo que Ramón Calderón (que desde hace más de un año se encontraría en prisión), que el club estuviese condenado penalmente por cometer fraude a Hacienda y que se tuviese que recurrir a líneas de crédito para pagar a sus futbolistas, cual Lorenzo Sanz vendiendo a toda prisa a Seedorf al Inter de Milán. Y añadamos, para más inri, que el Barça hubiera ganado las tres últimas Champions League. Ese es el cuadro en el que está sumido el club azulgrana.

Y lo más sorprendente es que, pese a la austeridad madridista y el despilfarro culé, el Madrid ha contado con una plantilla más profunda y de mayor calidad. Por primera vez en muchos años, el Barcelona ya no es un referente en el mercado, no ha podido evitar la marcha de su segunda estrella (y no, no vale la comparativa con la venta de Cristiano puesto que esta solo ha sido posible por voluntad del Real Madrid) y ha quedado retratado ante el mundo –y de forma televisada– tras el rechazo de Griezmann. Tan solo el fichaje de Coutinho –sin duda un verdadero crack– fue posible gracias al dinero recibido del PSG. El resto de fichajes (Alcácer, Dembele, Paulinho, André Gomes, Denis Suarez, Semedo, Digne, Cillesen, Yerri Mina…) no pueden considerarse estrellas del mercado, sino jugadores de un segundo o tercer nivel o bien jóvenes por explotar, pero prácticamente en todos los casos (excepto en el de Umtiti y Ter Stegen) sobrepagados. Y no, eso no es "gastarse el dinero en cracks", sino gastarse el dinero en jugadores que no lo son.