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La sanción FIFA

La sanción FIFA

Escrito por: Ramón Álvarez de Mon14 enero, 2016
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Confieso que, una vez se hizo oficial la notificación de la sanción FIFA, el primer impulso fue el de pensar "una más este año". Con mayor o menor culpa del club, los casos De Gea y la alineación indebida en la Copa del Rey han hecho mella en la credibilidad que despierta la gestión administrativa del Madrid. Ese impulso inicial, que nace del instinto, se atemperó una vez vista la rueda de prensa que ofreció el club y en la que no se escatimaron aquellos datos cuya facilitación a los medios no incumple ninguna reglamentación sobre datos de menores. La rotundidad de los argumentos del club, a uno que es abogado de profesión, le dieron mucha sensación de credibilidad. Pero las sensaciones no son certezas.

De los treinta y nueve casos analizados, ocho han sido los sancionados. Entre esos ocho se encuentran dos de los hijos de Zidane. Cabe recordar que la finalidad de la reglamentación FIFA es evitar que jugadores menores de edad extranjeros se embarquen en una aventura sin sus familias y, una vez rechazados por el club en cuestión, queden desamparados indefectiblemente en un país que no es el de su origen. No parece que ese espíritu de la norma sea aplicable a los hijos del entrenador del Real Madrid, cuya madre además es española y por tanto les brinda el poder atesorar también tal nacionalidad a los chicos. La necesaria discreción con el resto de casos impide hacer un juicio de valor sobre la negligencia o diligencia del Madrid en este asunto. José Ángel Sánchez aseguró que el resto de casos son tan evidentes como estos dos, pero sin poder conocer más, creerlo o no es, en este momento, mero acto de fe.

FIFA Jose Angel Sanchez

En el preciso instante que escribo estas líneas, posiblemente incluso antes, ya se estarán estableciendo las primeras comparaciones con el caso del Barcelona. De acuerdo con lo dicho por el abogado del club que compareció, nada tienen que ver jurídicamente ambos casos. Yo me atrevería a establecer otra diferencia palpable: el Barcelona acabó reconociendo errores administrativos, aunque siempre defendió que su conducta no agredía el espíritu de la norma -creo que todos coincidimos en esto-; sin embargo, el Madrid directamente entiende que ni siquiera ha cometido un error administrativo. De hecho, uno de los ocho jugadores ni siquiera llegó a ser inscrito por el club al entender el mismo que incumplía las prerrogativas FIFA. Parece extraño que su caso sea uno de los causantes de la dolorosa sanción.

El Madrid en los próximos diez días hará uso de su derecho a apelación ante la propia FIFA y, si es desestimado, acudirá posteriormente al TAS. En el marco de ese hipotético segundo recurso, imagino que tratará de obtener la cautelar para poder acudir al mercado de verano, como así hizo el Barcelona. No obstante, la sanción del club catalán tuvo lugar en abril y la próxima apertura del mercado de verano le dio la mejor baza para obtener la cautelar. El momento procesal en el que el Madrid ha sido notificado no parece favorecer mucho su posibilidades, aunque todo está aún en el aire.

Otra de las incógnitas que quedan por despejar es la evidente diferencia en el importe de la multa con respecto al Atlético de Madrid. Siendo la del Madrid casi un tercio de la multa colchonera cabe concluir que hay diferentes grados de incumplimiento de la normativa FIFA, al menos bajo el criterio de este organismo. Probablemente lo que se hable de la sanción de cada club sea inversamente proporcional a la cuantía económica de su multa.

Ante tanta incertidumbre ahora el club está en la disposición de decidir actuar o no en este mercado de invierno. Una posibilidad sería acometer los fichajes previstos para el verano ahora, cederlos a sus clubes de origen o a un tercer club y repescarlos en verano. No obstante, parece muy complicado adelantar las decisiones de altas y bajas sin conocer lo que deparará la temporada. Los errores podrían ser muy gruesos.

Por otro lado, no actuar y confiar en las posibilidades jurídicas del club puede conllevar que, en caso de perder, la planificación deportiva se vaya al traste por completo. La hipotética espada de Damocles que algunos jugadores pudieran tener sobre sus espaldas por ser dudosa su continuidad en el club desaparecería suavizando el incentivo que esos jugadores podrían tener por pelear por su supervivencia en el club. Además, el poder de negociación para acometer ciertas renovaciones sería muy limitado para el Madrid ante el hecho de que algunos de esos jugadores podrían hacerse indispensables cuantitativa y cualitativamente hablando.

Una última pregunta que dejo en el aire: si para los diarios deportivos catalanes la mano negra que estaba detrás de la sanción del Barcelona era Florentino, ¿habrá hecho lo mismo el presidente blanco con el Madrid para disimular?