Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Opinión
Robemos la Liga

Robemos la Liga

Escrito por: Fred Gwynne4 febrero, 2017
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Estimado Presidente:

No quiero hacerle perder su precioso tiempo así que iré al grano. Vamos bien. Vamos muy bien. Todavía no es el momento de echar las campanas al vuelo pero con un poco de talento (y suerte) este año podríamos conseguir robar una nueva Liga. A estas alturas de la historia ya sabemos todos que el Madrid no gana las ligas, las roba. Y a mucha honra.

Otra cosa, y mire que me duele decirlo, es que por muy bien que se le den a usted los negocios, lo de robar no es su fuerte y eso a mí me tiene acojonado. Aquí mismo, en La Galerna, yo ya se lo he echado en cara en más de una ocasión, pero sigue sin hacerme caso. Incluso le ofrecí los servicios de mi sobrina de cuatro años (su experiencia ya es legendaria) para unas clases prácticas de sustracción, pero las declinó alegando razones de agenda.

¿Hay algo más importante que el robo? ¿Tiene usted en su apretada agenda algo mejor que hacer que robar una Liga o una Champions?

Hay que robar a manos llenas, sin disimulo, pim pam, pim pam, pa´ la saca. Hay que robar sin mirar atrás, sin remordimientos. Y usted, querido Presidente, perdóneme que se lo diga con franqueza, no tiene ni puta idea. Es un cero a la izquierda. Un aprendiz.

Sin ir más lejos, el año pasado, ¿qué le habría costado comprar un puñetero penalti a favor o uno en contra del Barcelona? ¡Que nos ganaron la liga por un jodido punto! Y así no hay manera. Por “muy peligrosamente preparada” que esté la Liga, siempre acabamos perdiéndola. Así no hay quien robe y se vaya a la cama con el botín y una sonrisa. Somos el hazmerreír del gremio de ladrones. Somos un Barrabás de segunda.

Ya ve lo bien que lo hacen ellos. Aprenda un poco. A ellos les anulan un gol y ese gol viaja por el mundo señalando al Madrid. Llevan en esta década decenas de títulos y en cuanto pierden uno (o empiezan a perderlo) su maquinaria nos señala. ¡Al ladrón! ¡Al ladrón! Gritan desaforados. Y ahí aparece Franco, y Piqué, y Freixa, y el otro, y el de más allá.

¡Ens roben! ¡Ens roben!

Y ya está bien. Hasta aquí hemos llegado. Robemos. Robemos de verdad. Hágame caso. Coja una recortada, cárguela con postas de jabalí, acérquese a la sede de la Liga y diga bien alto aquello de:

-¡Manos arriba! ¡Esto es un atraco!

Ya está bien, Presi, ya está bien. Que nos toman el pelo, que les pitan un penalti al año (en el mejor de los casos) y encima se quejan. Y les funciona. Les funciona siempre.

Y si, por razones de edad, no se ve usted lo suficientemente capacitado para atracar la Liga, busque un profesional, un buen profesional, frío, calculador, una fiera de la delincuencia, un tipo capaz de robar la Liga y la Champions en el mismo día. Búsquelo, por amor de Dios, busque a ese hombre y acabe de una vez con este sinvivir. “El Madridista de verdad” quiere ser acusado de ladrón con propiedad. Queremos robar la Liga. Hágalo posible. Confiamos en usted.

 

Atentamente

Fred Gwynne.

 

-Presi, ¿está usted seguro de que esto es necesario?

-Totalmente, no nos dejan otra salida.

-Y lo de la media en la cabeza...

-También, Emilio, también, no quiero que lo reconozcan. Usted entre, pegue cuatro gritos y robe la Copa de la Liga.

-Hombre Presi, si le soy sincero ya sabe que a mí lo de gritar no se me da muy bien.

-Olvídese de eso, usted es el hombre adecuado para este trabajo. Usted ha nacido para robar en nombre del Real Madrid.

-Pero Presi…

-No hay peros que valgan. A ver, repasemos el plan…

-¿Qué plan?

-Joder, Emilio, céntrese.

-Es que estoy nervioso. De verdad que yo no valgo para esto…

-Lo va a hacer usted de maravilla. Se presenta en la sede de la Liga, pega un par de tiros al aire, grita “esto es un atraco” y les roba la Liga.

-Y digo yo: ¿no sería mejor ganarla legalmente?

-NOOOOO… Si nos van a acusar de robo en cualquier caso, que al menos sea verdad. Robémosla.

-¿Y si contrata de nuevo a Valdano?

-No, tú eres el elegido. No se hable más.

-¿Y Camacho? ¿Qué me dice de Camacho? Camacho es perfecto, contrate a Camacho. Ese los tiene cuadrados…

-¡QUE NO! ¡SE ACABÓ! Póngase la media y obedezca.

-Presi…

-¿Quéeeee?

-Pica…

 

-Por favor, les ruego se tumben en el suelo, esto es un atraco. Colaboren, sean buenos y nadie resultará herido.

-¡Coño, Emilio! ¡Tú por aquí! ¡Cuánto tiempo!

-Yo…yo…

-Pasa, pasa, estamos todos dentro, Gaspart, Villar, Arminio, Bartomeu… ¿Quieres un cafetito?

-Una infusión mejor. Gracias. Es que yo venía a…

-Ya...ya…venga, pasa, pasa, y deja de apuntarme con el paraguas que me estás empapando todo el suelo. Y quítate la media, por Dios, que te vas a ahogar.

 

Estimado señor Fred Gwynne:

Le agradezco enormemente sus palabras. He leído su carta con mucho interés y no puedo estar más de acuerdo con todo lo que en ella expone. Hice caso a sus sabías recomendaciones y mandé a alguien de total confianza para perpetrar el  robo. Lamentablemente, y por ciertas razones totalmente ajenas a mi voluntad, no hemos conseguido nuestro loable objetivo pero le prometo que en próximas fechas volveremos a intentarlo. El Madrid nunca se rinde.

 

Atentamente

Florentino Pérez.

 

-¿Emilio?

-¿Sí?

-¿Dónde está?

-En casa, en la cama.

-¿A las nueve y media?

-Si, me suelo acostar prontito.

-Una pregunta, la media del atraco. ¿Se la llevó?

-No, la dejé ahí, en el cajón del escritorio. En mi despacho.

-Vale, nos vemos mañana.

-Presi.

-Dígame, Emilio.

-¿No irá a hacer ninguna tontería?

-No, tranquilo. Hasta mañana.

-Hasta mañana.

-Que duerma usted bien.

-Igual.