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Respeto para Gareth Bale

Respeto para Gareth Bale

Escrito por: Jesús Bengoechea19 julio, 2020
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El futbolista galés es acosado ahora por lo mismo que hizo James sin concitar polémicas

No sé si Gareth Bale ha pedido no ser convocado ante el Leganés. Si lo ha hecho, y su no convocatoria responde a este requerimiento, no se ha distinguido en nada de James. El colombiano hizo exactamente eso -solicitar el no formar parte de la expedición no para uno, sino varios partidos consecutivos- y absolutamente nadie se rasgó las vestiduras. Bale podría haberlo hecho en el último partido de la Liga, con el Madrid ya campeón, y aquí en cambio se ha destapado la caja de los truenos. Hay cosas que no tienen nada de particular llevadas a cabo por un hispanoamericano, pero están fatal si el protagonista nació a orillas del Taff.

Me consta de primerísima mano que, si la generalidad de los jugadores del Real Madrid volvieron del parón en buena forma, gracias a los ejercicios programados por el preparador físico Dupont en la distancia, hubo uno que destacó por encima de todos. Todos volvieron bien, pero Gareth Bale volvió como un verdadero toro, batiendo todos los récords de velocidad y resistencia en la hora del reagrupamiento.

Por eso, en el seno de la plantilla, sorprendió vivamente el que no estuviera en el primer once ante el Éibar, y más aún el que Zidane apenas le diera oportunidad en sus rotaciones, con una sola titularidad ante el Mallorca en la que el galés asumió calladamente un rol sacrificado en el juego del equipo, prácticamente circunscrito a cubrir las espaldas de Carvajal en sus continuas subidas. Bale jugó de Valverde.

Zidane ha ganado la Liga con un manejo del grupo antológico, tanto en lo anímico como en lo táctico y físico. Poco por tanto puede achacarse al francés. Poco tampoco puede achacarse al galés. Ayer, en el chat de WhatsApp de La Galerna, uno de mis más queridos amigos en ese foro comentaba que “quizá haya llegado la hora de asumir que el nivel de compromiso de Bale ha dejado mucho que desear”. Hay latiguillos que pasan a formar parte del habla cotidiana, primero, y de nuestro papel de pared mental después, casi inadvertidamente y sin que uno las haya sometido previamente a un control de calidad.

A mí, personalmente, bastante me cuesta descifrar cuál el el nivel de compromiso de los que juegan como para detectar cuál es el nivel de compromiso de uno que está en el banquillo. Me resulta imposible a menos que des por hecho que el que esté sentado en el banquillo es prueba per se de su falta de implicación, lo que no tiene por qué ser así. Yo creo que la razón por la que Bale no ha contado para Zidane es la misma por la que José Mourinho ponía a Diego López en lugar de Iker Casillas, ante la general rasgada de vestiduras: ponía a Diego porque le gustaba más. Pues aquí igual. Zidane pone a Rodrygo o a Vinícius o a Hazard o a Asensio antes que Bale porque, hoy por hoy, son jugadores que le gustan más. Es respetable, máxime cuando ese camino le ha conducido al triunfo final, que es lo que importa al madridismo.

Sin embargo, la gente descuenta que la presencia en el banco de Gareth es razón suficiente para dudar de su implicación. Cualquier razón es siempre buena para dudar de su implicación. Que juega al golf. Que no habla español (mentira, como refrendan todas las fuentes del vestuario con las que he podido hablar). Que hace el gesto de sostener unos prismáticos en dirección al periodista cuyo triste destino es mirarle con prismáticos mientras soporta el banquillo, en la actitud paparazzesca de quien aspira a captar cualquier imagen presuntamente comprometedora, por ejemplo un momento de relax que no sabemos si pertenece tal vez al descanso del partido. Cualquier nimio detalle sirve para decir que no está implicado.

La realidad es que Gareth Bale ha aceptado ejemplarmente su marginación, sin la mejor queja y celebrando como el que más el título de una Liga en la que apenas ha participado, ya sea porque otros compañeros lo han hecho mejor, ya porque su entrenador prefiere otro tipo de prestaciones, pero no necesariamente por indolencia o falta de madridismo. Las imágenes de la sonrisa de Bale en medio de las jubilosas celebraciones en Valdebebas son las de una estrella venida a menos que no permite que sus cuitas personales entorpezcan la dicha colectiva del momento. Se le vio celebrando con Brahim como si este fuera su hijo, abrazándose a Casemiro y gozando inequívocamente por su amigo.

Me pareció mal que James se borrara para el resto de la Liga. Si es verdad que Bale se ha borrado de esta última e intrascendente cita ante el Leganés, también me parece mal. Pero seamos sinceros: lo que el escándalo ante este último hecho deja claro es el deseo morboso, por parte tanto de la prensa como de quienes compran sus tesis, de verle humillado jugando un partido de trámite después de haber chupado banquillo en la parte crucial del campeonato.

 

Fotografías Getty Images.

 

Editor de La Galerna (@lagalerna_). @jesusbengoechea