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El reloj de Asensio se retrasa

El reloj de Asensio se retrasa

Escrito por: Juan Carlos G. Guerrero9 octubre, 2018
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Quizás haya llegado el momento de hacer autocrítica. Probablemente el problema sea nuestro, de los que elevamos demasiado el nombre de Marco Asensio pensando en un futuro cercano, de los que lo veíamos compitiendo con Mbappé por ser el mejor del mundo de la próxima generación. Nos dejamos llevar por el chaval que en su debut oficial clavó un zurdazo en la escuadra en una Supercopa de Europa contra el Sevilla, que acabó su primera temporada en el Madrid marcando en una final de Champions, que enseñó su nombre al mundo tras limpiar las telarañas del Camp Nou… pero en el año en que debía despegar para dejar de comer en la mesa de las promesas se volvió a pedir un menú infantil.

El reloj de Asensio se está retrasando y marca unas horas menos de las esperadas. Su progresión se ha estancado. El origen del problema parecía futbolístico: Zidane lo escoraba en la izquierda y ahí se desvanecía el genio de Marco. La banda izquierda es una cárcel para quien necesita ver la portería por una mira telescópica. Por ahí se ganaron algunos centros buenos desde la izquierda, pero el precio de las ganancias que se quedaron en el limbo era mayor: ¿qué sería de Marco partiendo desde la derecha o más centrado, con la posibilidad de contar con medio segundo para armar la pierna?

Lopetegui era el hombre perfecto para alimentar a las musas de Asensio. Sin embargo, vemos poco arte en Marco. Parte desde la izquierda e intercambia su posición con Bale a menudo. Dos zurdos para dos bandas, uno siempre a pierna cambiada con el cielo abierto hacia el disparo. Pero en algunos partidos, como contra el Sevilla, Asensio se fue sin disparar a puerta: jugar al tenis sin raqueta.

Del mallorquín sobresalían dos cualidades en sus primeros meses: una zurda que nada tenía que envidiar a la de Messi (por precisa y rápida para preparar el golpeo) y la mirada de Raúl, un transmisor de ambición e ingenuidad, que emborronaba el paisaje para dar mayor nitidez a la portería. Y esto último lo está perdiendo. Sólo en un problema de mentalidad podemos explicar que alguien que cuenta con semejantes recursos naturales decida siempre dar al pase atrás. Dimita de la posibilidad de encarar al rival, de darle al equipo lo que necesita: desborde. Marco busca a alguien que le empuje porque no se atreve a tirarse en paracaídas; se arrepentirá si no vive la experiencia después de volar tan alto.

Muchos esperábamos que este verano escogiera el dorsal 7. Quizás esté esperando a la jubilación de Modric para portar el 10, el número por excelencia en el fútbol, pero no en el Madrid, cuyo universo propio tiene al número 7 como estrella más luminosa. Asensio pudo haber sido un magnífico sucesor de todos los que lo llevaron antes. Ojalá el 7 sea lo último a lo que renuncie estando en el Madrid.

Periodista freelance / Ex de La Sexta y Marca | Filmmaker Twitter: @jcguerrero87

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