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La 34 ya está aquí

La 34 ya está aquí

Escrito por: La Galerna16 julio, 2020
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El Real Madrid, campeón de la Liga 2019/2020

Enhorabuena, madridistas. La 34 ya está aquí. Un puñado de nuestros más habituales colaboradores, y otros que no lo son tanto, nos dan sus primeras impresiones. 

 

Siro López: “La Liga de las reivindicaciones”

La podríamos llamar la Liga de las reivindicaciones. Reivindicación, en primer lugar, de Zinedine Zidane, a quien se le escatimaban méritos a pesar de haber ganado 3 Champions y una Liga, y de quien se decía que había heredado un equipo ya muy hecho. Por si había alguna duda, ha reconstruido un equipo derruido que la pasada temporada prácticamente se arrastró por Liga y Champions. Con esos mismos mimbres (con la excepción de algún gran fichaje como Hazard, con el que por desgracia, por añadidura, apenas ha podido contar) ha demostrado que es un técnico como la copa de un pino. Es ya uno de los entrenadores más grandes de la historia del Madrid y del fútbol europeo.

La otra gran reivindicación, evidentemente, es la de Karim Benzema. De cara a todos aquellos que aún lo ponían en duda, ha dado un puñetazo encima de la mesa y, junto con Ramos, se ha erigido en el gran líder de este equipo campeón. Creo que esto, definitivamente, ahuyentará a los haters que aún le quedan al gran delantero francés.

 

David Álvarez (Real Madrid TV): “Una Liga de equipo”

El Madrid gana esta Liga porque ha sido brillante cuando ha podido serlo y eficaz cuando no.

Ha peleado, ha apretado los dientes en las malas y ha sido sacrificado y solidario. Un camaleón con mucha capacidad de adaptación a lo que ha ido tocando. Es una Liga de EQUIPO en el que el escudo ha estado por encima de situaciones personales, desgracias y parones.

Desde luego, es para estar bien orgulloso.

 

Manuel Matamoros (La Galerna): Una mirada bonapartista

De la 34ª Liga del Madrid recordaré la determinación de Sergio Ramos. Un capitán que, consciente de que nadie busca en el campo de batalla los galones que puede conseguir en una antesala, ha desdeñado públicamente —«me habría dedicado al tenis»— los premios individuales, para en su función de capitán dar al Madrid una ventaja considerable, libra por libra, frente al capitán del enemigo, debilitado por la adulación, que lleva pegada a la oreja como los perros las garrapatas.

Recordaré a Karim y Thibaut. Benzema, el mejor delantero de la Liga, capaz de perfeccionar técnica y tácticamente la expresión, que siempre fue exquisita, de un juego enriquecido —ya desde la temporada anterior— con un temperamento recio y una capacidad de liderazgo que muchos no sospechábamos en él. Courtois, arbotante del baluarte defensivo con sus intervenciones de estética desgarbada algunas veces, pero de eficacia sobresaliente casi siempre.

Recordaré una ausencia. La del público en las gradas. Perdieron nuestros visitantes la ventaja que les regala el gentío ensoberbecido, ebrio de halago mediático, que castiga al equipo cuando los partidos se complican, agravando notablemente su dificultad. Y los partidos se complicaron, claro.

En la determinación de su capitán, quizá, encontró el equipo la palanca de otro cambio decisivo: El de la actitud de unos hombres hechos a alcanzar la gloria, una, y otra, y otra, y otra vez, en las plazas más grandes, jugándosela siempre frente a los toros más bravos. O sea, chapados a la antípoda mística del rito dominical en que consiste la Liga la mayor parte del año. A la vuelta del confinamiento, vimos a los nuestros convencidos de que la primera virtud de un soldado es la constancia para soportar la fatiga, y el valor es sólo la segunda. Una convicción sin la que no es posible ganar ligas.

Pero como sólo es duradera la disciplina que se adapta al carácter de la nación, era imprescindible templar el carácter colectivo, misión en la que la actitud de un general querido vale más que la mejor arenga. Zinedine Zidane diseñó el plan de campaña pensando que nada refuerza tanto a un batallón como el éxito. Y les dibujó una escalera al cielo. 11 escalones, a conquistar de uno en uno, con el valor de finales. Para ascender solo vale ganar. El Madrid de la 34ª estaba más trabajado, se dirá. Vimos, es cierto, un equipo más adaptado en su maniobra a neutralizar sus debilidades y potenciar sus fortalezas. El Madrid de Zidane ha desarrollado las habilidades tácticas precisas para aplicar con éxito los mismos principios que Napoleón aprendió de César, y éste de Aníbal, y el cartaginés de Alejandro: mantener reunidas las propias fuerzas, no ser vulnerable en ningún punto y trasladar con rapidez todas las fuerzas propias a un punto dado, para, incluso con un ejército inferior, tener siempre más fuerzas que el enemigo en el punto que se ataca o es atacado. En eso, dijo Napoléon, estriba el arte de la guerra.

 

Nacho Peña: "La coralidad fue clave"

El primer factor clave es Thibaut Courtois. Ha sido por fin el portero que estábamos esperando ver, el que deslumbró al mundo convirtiéndose en el mejor en el Mundial 2018. Y ahí están los resultados: 19 partidos sin encajar y próximo Trofeo Zamora, algo que no conseguía un guardameta del Madrid desde que Casillas lo lograra hace una década. Un portero de esta magnitud y con confianza te puede hacer ganar una Liga a poco que el resto del equipo acompañe.

Después, está la coralidad. Pensábamos que al Madrid le faltaba gol, pues aunque Benzema está de dulce Mariano y Jovic son jugadores de un perfil mucho más bajo. Y, si bien es cierto que la cifra de goles marcados no es enorme, sí lo es él grado de aportación goleadora a nivel global, con 21 jugadores distintos anotando, récord absoluto.

Leído está lo de Zidane, a quien ya casi no le quedan bocas que callar. Ha demostrado que no es solo un alineador y ha hecho claudicar incluso a quienes se atrevían (manda narices) a discutirle después de 3 Champions consecutivas. Ha alcanzado su madurez como entrenador.

En cuanto a jugadores, la columna vertebral ha sido Courtois-Ramos -Varane-Casemiro-Benzema. Esa pareja de centrales vive al alimón su momento de plenitud. Casemiro es el punto de referencia y lo barre todo. Benzema está a un nivel estratosférico.

 

Jesús Alcaide (Real Madrid TV): "A por el siguiente reto"

Era justo y necesario que el Real Madrid  se proclamara campeón de Liga. Fue el mejor tras el confinamiento con unas cifras de récord y un fútbol equilibrado y solidario . Ornamental  y lujoso en momentos como la primera parte de Granada  o la segunda ante el Valencia, y siempre riguroso y sacrificado, hasta el punto de haber firmado números defensivos poco habituales en un equipo históricamente volcado en ataque.

El fútbol es la más importante de las cosas menos importantes. Pero es un bálsamo que ayuda a olvidar los malos momentos. Aunque sea por un rato. Como el resto de  la sociedad, el deporte y el Real Madrid han sufrido los embates de una terrible pandemia que aún se siente. En un ambiente tan complicado, con horarios imposibles, casi sin descanso, el Madrid volvió a ser fiel a su leyenda. En las condiciones más adversas siempre responde. Y siempre gana.

Pero antes del confinamiento ya había sido el mejor aunque la clasificación no lo demostrara . Errores arbitrales que por fortuna no se reprodujeron en el último tramo y, para variar, fueron silenciados por el entorno mediático, mantuvieron en la carrera al gran rival. Pero la poderosa zancada final del Madrid impuso justicia. Zinedine Zidane, el mago Merlín que todo lo puede, ya tiene su título número 11. Florentino  Pérez, Rey Arturo en Camelot , el número 46 . Y los caballeros de la redonda y blanca tabla, con el capitán Ramos al frente, ya piensan en el siguiente desafío. La decimocuarta. Vamos allá. No tenemos otra cosa mejor que hacer.