Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Análisis Gestión
¿Por qué estamos fichando tantos jóvenes?

¿Por qué estamos fichando tantos jóvenes?

Escrito por: jorgeneo16 enero, 2019
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Comentaba Joan Roca en una entrevista que leí hace tiempo, que en la sala que utilizan como laboratorio para hacer las pruebas y el diseño de los nuevos platos de El Celler hay un futbolín. Fue un regalo de Reyes que le hicieron al pequeño Jordi y que llevaron al restaurante al poco de abrir. Les vino bien ya que aquel verano del 86 lo pasaron jugando con él en “las largas noches de ceros” mientras ideaban nuevos platos con los que sorprender a su aún inexistente clientela. Mientras aquí en twitter les hubiésemos cerrado el restaurante ya a los dos meses porque ¿a quién se le ocurre mezclar innovación con gastronomía en un barrio obrero de Girona?, aquellos dos hermanos (Jordi tenía 14 años por aquel entonces) nunca se pusieron nerviosos. Tenían un plan y, mucho antes de que Google lo pusiera de moda, un futbolín para divertirse mientras seguían fluyendo nuevas ideas.

Florentino, como buen ingeniero, siempre fue más estratega que táctico. Y, como los Roca, siempre ha demostrado ser un adelantado a su tiempo. Hace ya unos años, viendo el auge que estaban cogiendo los clubes-estado y la inversión de las televisiones en la Premier, pensó que era el momento de aportar un nuevo modelo económico-deportivo que permitiera al club competir contra los nuevos ricos. Y mientras ahora pasa “las largas noches de ceros” acumulando Copas de Europa, sigue fiel a su plan estratégico con la confianza de que el tiempo acabe dándole la razón (otra vez).

Aquellas declaraciones en Cope en el 2015, que recordé este verano al hablar sobre la decisión de Lopetegui, tuvieron un prólogo: la tensa renovación de Sergio Ramos. Cuando el hermano de Sergio se presentó en su despacho y le puso sobre la mesa sus pretensiones, Florentino debió entrar en colapso. Mientras el club había encontrado el camino de la eficiencia reduciendo cada vez más el impacto de los salarios de la plantilla en la cuenta de resultados, el mercado iba en la dirección opuesta. Thiago Silva había renovado por el PSG y no solo se convertía en el defensa mejor pagado, ¡es que pasaba a ganar más que Messi! (El susto le duró a Messi apenas unas semanas, claro) Recordemos que Florentino acudió a esa negociación con la idea de ofrecer a Ramos 6,5M€ netos y convertirle en el mejor pagado de la plantilla por detrás de la BBC. René le contestó, dicen, enseñándole una oferta de 12M€ del United. Florentino superó el infarto y aquello se acabó cerrando en 9M€ + objetivos, pero desde aquel verano del 2015 nada volvería a ser igual que antes. El club se había dado cuenta que el obstáculo para traer a un jugador ya no sería nunca más solo el coste del traspaso, sino que ahora también había que contar con su ficha. Si un central de la liga francesa podía ganar 10 netos ¿cuánto habría que pagarle a un delantero?

Cuando Florentino aterrizó en el año 2000, lo hizo tras soltar en los medios una frase que aún despierta de madrugada a Joan Gaspart de vez en cuando: “Si salgo elegido y Figo no juega en el Madrid, me comprometo a pagar a todos los socios la cuota de la próxima temporada”

Lorenzo Sanz, pese a ganar dos Copas de Europa recientemente, acababa de vender a Seedorf porque no había dinero en caja para pagar los salarios. De hecho, se comían prácticamente ya el 90% del presupuesto. Así que Sanz se paseaba por los medios enseñando un acuerdo con Diego Tristán y con una media sonrisa murmurando: ¿cómo va el Madrid a fichar a Figo si no hay dinero? Eso es imposible.

A Florentino le imagino por aquel entonces completando aquella sonrisa con una frase que, junto al futbolín, también preside el laboratorio de los Roca: “Imposible significa que no has encontrado la solución”

Detrás de aquella idea, que parecía (al principio) alocada, había un plan: “hay que fichar primero a Figo para poder generar los ingresos que luego nos permitan fichar a Zidane”. El tiempo, es evidente, que le acabó dando la razón y gracias a esa estrategia, el club ha ido generando cada vez más ingresos explotando principalmente la asociación de su marca a la de los mejores jugadores del mundo. Y cuanto mejor o más caro fuera el jugador, más rentabilidad se sacaba a la inversión. En 2004 el Real Madrid se convierte en el primer equipo de fútbol cuyo modelo económico es estudiado en Harvard: “cómo un club invirtiendo en jugadores pasa de ingresar 100 millones a ingresar 300”

Hace un par de años le escuché a Valdano contar una anécdota sobre Kaká que resumía perfectamente el plan de aquella época:

“En el año 2002 hicimos un partido de jugadores de todo el mundo contra el Real Madrid por el Centenario del club y se me ocurrió llamar a Kaká, que era estrella emergente en Brasil y estaba lejos aún de ganar el Balón de Oro. Hizo veinte minutos fantásticos y al final le dije a Florentino que valía 12 millones pero que en cuatro años costaría 60. Me respondió: ‘No te preocupes, vamos a esperar a que valga 60’”

Volvamos ahora a aquella frase del 2015 en Cope que recordaba antes. ¿Cómo es posible que alguien pueda ahora pensar tan distinto? Un jefe que tenía hace tiempo me decía que “a veces hay que cambiar de opinión precisamente para no renunciar a tus principios.”

Con unos ingresos cada vez más difíciles de hacerlos crecer, debido a la escasez de galácticos, con un entorno mucho más competitivo por la entrada de dinero privado y con un modelo empresarial cada vez más anacrónico (club deportivo), hay gente que aún sigue pensando que la mejor forma de competir con un rico (y entendamos aquí por rico aquellos clubes con capital privado que no les importa igualar los balances que nos dejó Lorenzo Sanz) es enfrentarse a él en una subasta.

Pero el club, al contrario de lo que les pasa a estos aficionados, tiene una responsabilidad fiduciaria para con los socios que hasta la fecha ha sabido llevar de forma muy diligente. Y, lejos de hipotecarse calentándose en subastas que no llevan a nada bueno, ha decidido apostar por un camino quizá arriesgado, pero desde luego mucho más inteligente: apostar por la inversión.

Se trata de fichar a Kaká cuando valga 12M y, si cuaja aquí, se queda, y si no lo vendemos por 60M.

Por tanto, el único camino para interpretar la política de fichajes actual del club es unirla, como ha sido siempre con Florentino, a la política económica.

De nada sirve entrar en eternos debates sin sentido del tipo: para qué queremos fichar a Palacios si ya tenemos a Fede. Eso es mirar el dedo, no la luna.

Jota Jordi, muy dado a mirar el dedo, por cierto, publicaba el otro día el siguiente tuit:

Bien. El Madrid podría perfectamente vender a Odegaard, Ceballos y Asensio, que no está, intencionadamente supongo, en esa lista e ingresar más de 150M€ de euros con una inversión de apenas 25M€. Hablamos de un 600% de rentabilidad. Si fuéramos SA, que nadie dude que aún seríamos más poderosos. Pero es que lo ingresaría a cambio de no descapitalizar mucho el equipo porque hablamos de 3 jugadores que ni siquiera se han asentado como titulares aquí. Odegaard ni siquiera está.

El fichaje de Pulisic por el Chelsea durante esta ventana confirma que el mercado se está comportando como Florentino pensaba y que el plan debe seguir su camino.

Pulisic le ha costado al Chelsea 64M€ sin apenas haber conseguido asentarse como titular en el Dortmund y faltándole solo un año de contrato. Si ese es el baremo, ¿Cuánto cuesta hoy, ya, Vinicius?

Pero ¿puede el Real Madrid mantener su liderazgo deportivo con esta base? Yo creo que no. Un club fuerte económicamente no garantiza, por desgracia, nada. Y si no que se lo digan al United. Un club ejemplar en lo económico pero que no ha sabido encontrar la clave para rentabilizar bien su inversión.

Por eso creo que a Florentino le quedan por completar aún dos retos que serán claves para redondear toda esta estrategia:

1- Invertir bien el “su