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Política deportiva, luego existo

Política deportiva, luego existo

Escrito por: Pepe Kollins26 agosto, 2016
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Por lo que respecta a la política deportiva del Real Madrid cabe plantearse: ¿existe? No, no es una pregunta retórica, sino un planteamiento expuesto por un sector del madridismo que responde negando la mayor. Una creencia probablemente minoritaria pero que ha ido calando, poco a poco, con la ayuda de algunos medios proclives a la crítica hacia Florentino y que se han adherido a esta causa. También es cierto que dicho sector madridista es el mismo que acusa al presidente del Real Madrid de dirigir la política deportiva de la entidad, lo cual, a priori, podría parecer una contradicción –en tanto que para ellos no existe– pero que, para ser justos, a lo que realmente se refiere, sea cierto o no, es a que la planificación de la plantilla no corre a cargo de un Director Deportivo sino del máximo dirigente blanco, carente de la capacidad necesaria para ello. Florentino, afirman, selecciona y se decanta por uno u otro jugador en función de encuestas, del éxito obtenido en Mundiales y Eurocopas, de su querencia por los mediapuntas, del impacto mercadotécnico y, por supuesto, de las adjudicaciones de su empresa constructora. En definitiva, una política deportiva con tan poco fundamento que se puede afirmar su inexistencia.

¿Pero realmente es así? ¿El Madrid carece de un plan deportivo en base a un mínimo criterio futbolístico?

A día de hoy podemos afirmar que el Real Madrid cuenta con un once inicial bien definido. De su análisis podemos concluir lo siguiente: El ataque lo conforman, en ambas bandas, dos de los tres jugadores elegidos por UEFA como los mejores de la temporada pasada, Cristiano Ronaldo y Gareth Bale. En el eje del tridente ofensivo se sitúa Karim Benzema, uno de los 23 finalistas para el Balón de Oro 2016. También entre este selecto grupo se encuentra el alemán Toni Kroos, que junto a Luka Modric y Casemiro completan un medio campo altamente competitivo y compensado, dos interiores y un mediocentro. En el eje de la defensa tenemos al elegido MVP de la final de la Eurocopa, Pepe, y al también nombrado MVP de la final de la Champions League, Sergio Ramos. Los laterales son cosa de Marcelo y Carvajal, dos jugadores de élite para cualquier analista. Y finalmente la portería la cierra uno de los mejores porteros del mundo, Keylor Navas.

Se trata a todas luces de una formación titular al alcance de muy pocos clubes, quizás de ninguno, aunque sobre gustos no hay nada escrito. Son, en cualquier caso, todos jugadores de primer orden que se desenvuelven con acierto en las posiciones asignadas, para algunos naturales y para otros tras haber consumado exitosamente una adaptación. Algunos aficionados entrarían en detalle para dar pábulo al tan de moda hateo merengue: Que si aquél presiona poco, que si el otro podría tener más instinto goleador, que si ese no lesionarse tanto, que si uno debería mantener mayor concentración, que el de un lado ser menos impetuoso o que el del contrario conceder menos en defensa. De ser así el equipo sería perfecto y no haría falta ni salir a jugar.

Zidane Florentino

Pero si el Real Madrid dispone, cuando menos, de un equipo de alta calidad y equilibrado, ¿significa entonces que sí hay política deportiva? ¿O esa formación recitada es fruto del azar? Los negacionistas sostienen que la concentración de estrellas es producto del desmesurado gasto al que nos acostumbra la entidad desde hace tiempo. Solo faltaría que no hubiese buenos jugadores. Pero la realidad es testaruda y nos indica que el Real Madrid, aunque gasta como un club rico, solamente ocupa el sexto lugar de Europa en gasto neto en fichajes en los últimos ocho años, por más que su once inicial no sea inferior, sino más bien todo lo contrario, a ninguno de los otros cinco que le preceden. Esta circunstancia tampoco es suficiente para doblegar a la corriente que clama contra la gestión de la T4 del Bernabéu y que se escuda en los resultados como argumento incontestable. Tan solo se ha ganado una Liga de ocho y eso es suficiente, según ellos, para constatar la inexistencia o validez de la política deportiva. Por ello el modelo ejemplar lo sitúan allí dónde más se gana, esto es, en el Barcelona. De que el Barça haya ganado seis de las últimas ocho Ligas se deduce que el diseño de su plantilla ha sido óptimo. Pero si hacemos un análisis comparativo de los aspectos que más se critican sobre la presunta inexistencia o deficiencia de la planificación del Real Madrid no podemos ser tan categóricos con la excelencia azulgrana.

Uno de los mantras más utilizados para cuestionar las decisiones en relación a la confección del vestuario madridista es el mediapuntismo. Modric, Kroos, Isco, James o Kovacic fueron en algún momento jugadores que se desempeñaron en la mediapunta. El exceso de jugadores ofensivos readaptados al centro del campo, se asegura, ha generado una gran inconsistencia en la medular. Sin embargo, a nadie se le ha escuchado mencionar que Denis Suarez, Rakitic, Arda, Rafinha y André Gomés sean jugadores que anteriormente también estaban acostumbrados a jugar en posiciones más adelantadas y que posteriormente fueron retrasados como interiores. “El Madrid ficha en una posición que no existe en el equipo”, acusan. Pues por lo visto en el Barcelona también.

No obstante, el mayor reproche que han esgrimido hacia al Real Madrid es que, dicen, carece de un grupo lo suficientemente completo. De sobras es conocido que a Marcelo le faltó un suplente el curso pasado. O tampoco hay otro jugador en el equipo con el perfil de Casemiro. El negacionismo sostiene que las plantillas han de tener los puestos doblados, veintidós jugadores de un nivel aceptable por cada demarcación. En el Madrid no ha sido así, como demuestran los dos casos mencionados. Pero resultaría desconcertante achacar a esa “inconsistencia” los males madridistas e incluso fundamentarla como prueba irrefutable de la inexistencia o deficiencia de una política deportiva cuando el paradigma del triunfo, el Barcelona, ha ganado esos seis títulos domésticos reconvirtiendo centrocampistas en centrales, curso tras curso, ante la ausencia de defensas en el eje de la zaga, reubicando a interiores como laterales derechos por la falta de suplentes de Dani Alves o simplemente con Munir y Sandro como todo recambio para el trindente de ataque. ¿Pero acaso hay algún equipo en el mundo con todos los puestos doblados por jugadores de gran nivel? La respuesta es no y si me permiten, el que más se acerca a día de hoy a esa situación ideal es, paradójicamente, el Real Madrid.

Asensio, Morata, Mariano, Lucas Vázquez, James, Isco, Kovacic, Danilo, Varane, Nacho, Coentrao y Casilla conforman una segunda línea idónea no ya por su calidad sino por el hambre y la compatibilidad de los roles de cada uno de ellos en la plantilla. Sorprende además la proyección, por su juventud, de la que dispone el grupo de veintitrés jugadores. Muchos de los recambios de los titulares en el futuro parecen garantizados. De este modo cabría significar el gran resultado alcanzado mediante la cesión de jugadores jóvenes a equipos puente de Primera División o del extranjero. La dinámica parece instaurada en el club desde hace años. Jugadores como Carvajal, Lucas Vázquez, Casemiro, Morata o Asensio han alcanzado fuera una madurez suficiente para jugar en un club como el Real Madrid. Una inercia que, dada su reiteración, se hace difícil adjudicarla a la suerte y que encaja muy poco con un club dirigido deportivamente por un inexperto o un caprichoso.

La apuesta por la juventud, en todo caso, no parece casual. En la actualidad, y pese a la amenaza de sanción, el Madrid dispone de la opción, a corto o medio plazo, de un nutrido grupo de jugadores con talento cedidos en otros equipos o fogueándose en el Castilla y que cubren prácticamente todas las demarcaciones. Delanteros como Borja Mayoral y Sergio Díaz, centrocampistas como Marcos Llorente, Odegaard, Febas o Valverde, defensas como Diego Llorente, Lienhart, Vallejo o Achraf, o porteros como Pacheco son la tranquilidad de una primera plantilla ya de por sí de un primerísimo nivel.

La política deportiva en el Madrid, ¿existe?