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El pito del sereno

El pito del sereno

Escrito por: Van Cleef28 abril, 2018
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A no mucho tardar el Barcelona se proclamará matemáticamente campeón de Liga. Y si alguien se pensaba que el tema del pasillo ya estaba zanjado, es que no conoce bien a los periodistas deportivos de este país…

Zidane dejó claro que no habrá pasillo al Barça y que la decisión es enteramente suya, dando así un paso más en el proceso de total involucración en el madridismo más estricto del técnico francés.

Puede haber quien piense distinto o no esté de acuerdo con la decisión del marsellés -y por ende del Club- y que la razón de reciprocidad (que el Barça tampoco se lo hizo al Madrid) no sea suficiente para justificar el no hacer el pasillo. A quienes así opinen van dirigidas las siguientes palabras.

En sus orígenes, el fútbol fue considerado como un deporte "de caballeros", donde el juego limpio -aunque viril-, la cortesía y el señorío hacia los rivales, se imponían sobre cualquier otra consideración. El reconocimiento a la victoria del contrario era casi unánime y se producía de manera natural y sin ambages. Ganaba el mejor, se le felicitaba y se le aplaudía su superioridad. No hace falta explicar que eso ha cambiado radicalmente con el paso de los años. En la actualidad, se podría decir que únicamente en el Reino Unido permanecen algunos resquicios de aquellas virtudes, incluso entre los aficionados, que no dudan en condenar acciones antideportivas sobre el terreno de juego cuando éstas se producen.

En España (entre otros muchos países), eso no ocurre. Aquí, inclusive determinados actos marrulleros pueden ser calificados como ejemplos de positiva "pillería" o "listeza". Dependiendo, eso sí, de quienes sean los protagonistas de dichos actos...

El FC Barcelona cuenta entre sus filas con un buen número de esos protagonistas. No es que sea el único equipo en tenerlos, por supuesto. Pero digamos que sobresalen de manera más que notoria, tanto en cantidad como en calidad, frente a los de otros equipos.

Si el Barcelona hubiese ganado la Liga en igualdad de condiciones (y no me refiero a las económicas) respecto a todos sus rivales, yo sería partidario de que se le hiciese el pasillo. Y de que se le aplaudiera públicamente con sinceridad. No se me caerían los anillos por ello. Si la Liga la ganase merecidamente, por ejemplo, un club como el Villarreal o como el Betis, creo que habría muy poca gente dispuesta a no hacerlo.

Pero el caso es que somos muchos los que sabemos que no ha sido así. Autocrítica aparte, somos muy conscientes de que han existido circunstancias no deportivas que han contribuido mucho a que, por un lado, el Barcelona cuente con tantos puntos en su haber; y por otro lado, a que el Real Madrid haya dejado de contar con una buena cantidad de ellos. Y por lo tanto, a que el conjunto blanco haya quedado descolgado indebidamente de la lucha por el título que se va a llevar casi sin despeinarse el club azulgrana.

Marrullerías dentro del terreno de juego aparte, creo que esa es una de las razones principales, si no la principal, por las que el Barça no merece que el Real Madrid le haga pasillo alguno. Porque los madridistas sufrimos indeciblemente desde hace mucho tiempo el mal del "pito del sereno".

El ninguneo constante al que es sometido el Madrid por parte de todos los estamentos (federativos, arbitrales, periodísticos, sociales...) hace que en determinadas circunstancias a algunos nos salga la vena del orgullo propio. De la dignidad. Y poca de cualquiera de estas virtudes tendría quien, por ejemplo, viendo como un ratero le levantase la cartera, se dedicara posteriormente a elogiarle y a aplaudir la gran habilidad del caco en la sustracción de la misma...

No tengo ninguna duda de que, si se hiciese el pasillo, la prensa cómplice alabaría (como excepción que confirma la regla) ese, y solo ese detalle del Madrid. Y lo haría en virtud precisamente de su complicidad, pues siempre se acuesta uno con la conciencia más tranquila si su víctima realiza algún gesto de perdón, de gracia o de entrega, que le haga pensar a dicho cómplice que en el fondo no estuvo tan mal ni fue para tanto el daño que contribuyó a hacer a esa víctima...

Y ese gesto de la víctima bien merecería para la prensa un farisaico reconocimiento público, cómo no... Pero la cartera seguiría sin aparecer...

Tampoco cabe ninguna duda de que, en caso de no haber pasillo, esa misma prensa aprovechará para "afear" la conducta "poco deportiva" del club blanco. Pero como diría Clark Gable al final de Lo que el viento se llevó: "Francamente, queridos, me importa un bledo...".

Si el Real Madrid brindase ese pasillo al Barça, no estaría, en realidad, haciendo gala de señorío o de elegancia deportiva. Estaría justificando de alguna manera ante el mundo todas esas tropelías a las que suele ser expuesto de manera impune. Estaría fomentando el continuismo a una situación casi insoportable. Estaría mostrándose como el divertido mono de goma al que se le puede dar toda la leña deseada sin que tan siquiera ose pestañear. O como ese saco de boxeo al que cuanto más fuerte le atizas, antes regresa a recibir el siguiente golpe. Estaría dando pie, en definitiva, a que se le siga tomando por el pito del sereno, ante el beneplácito y la aquiescencia general.

De modo que, en honor a la justicia deportiva y a la propia integridad del Club, me uno a Zidane y a todos los que exclaman:

¡Hala Madrid y NO al pasillo!