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Piqué y los pretenders

Piqué y los pretenders

Escrito por: Jesús Bengoechea28 junio, 2020
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No, no se trata de un texto que pretenda (valga la redundancia) demostrar algún tipo de conexión entre el inefable central culé y el grupo de Chrissie Hynde, aunque sí viene a colación a partir de una pista musical. Con la posible excepción de insinuar peinetas mientras suena el himno español, escupir en la coronilla de directivos y amotinarse ante las fuerzas de seguridad, pocas cosas gustan más a Piqué que una manifestación pública en la que juega a ser enigmático. Véase, sin ir más lejos, este último trino emitido tras el empate de su equipo ante el Celta. 

Cómo pirra al eximio empresario tenístico y ocasional defensa dejar a la gente elucubrando sobre sus mensajes en las redes sociales, o al menos creer que deja a la gente así. Aquí ha tratado de ser más críptico que nunca porque se cree Bob Dylan, haciendo a cada paso florecer exégetas de sus letras. Esta letra que cita en su tuit no es sin embargo suya y tampoco de Dylan, sino del grupo MGMT. Dice Mario de las Heras que son un grupazo, aunque a mí me suenen a productor audaz inflando melodías poco inspiradas. 

El tuit del bueno de Gerard solo cita un par de versos de la canción, pero el resto de la letra explica por sí misma, probablemente, la devoción que siente por ella.

Traduzco.

 

Me mudaré a París,

me inyectaré algo de heroína 

y follaré con las estrellas.

Este es nuestra decisión. 

Vivir rápido y morir jóvenes.

Tenemos la visión.

Ahora divirtámonos. (...)

Olvidemos a nuestros padres y amigos. 

Estamos destinados a fingir. 

 

Este último verso (“fated to pretend”) es el que Piqué, que se hace muchísimo el indie desde su pijismo, presuntamente dedica a su compañero Rafinha y la jugada en la que probablemente fingió ser zancadilleado por el propio Piqué, jugada que al cabo supondría el gol de falta de Aspas y el empate final. Así al menos han interpretado la cita musical los mencionados exégetas del internacional español, quienes en cambio se han quedado cortos a la hora de señalar las curiosas connotaciones de este endose musical al céltico.

Decíamos que es una dedicatoria a su “compañero” Rafinha y decíamos bien, puesto que Rafinha es jugador del Barça. Cedido en Balaídos, sí, pero perteneciente a la disciplina blaugrana. No nos cabe duda de que el tuit pretendía (valga otra vez la redundancia) meter un pullazo a Rafinha, pero se nos antoja que el tiro ha salido por la culata. Un culé lamentándose ante (al fin y al cabo) otro culé de que hemos (hemos: primera persona del plural) “nacido para fingir” tiene lecturas que le mueven a uno no necesariamente a inyectarse heroína y follar con las estrellas, pero sí a descojonarse santamente durante un buen rato. That’s what I call backfire, estimado Gerard. 

Un jugador culé reconociendo (supongo que por descuido) a otro jugador culé que han nacido (se entiende que ambos) para fingir está llamando a gritos a una coreografía de la canción en la que participen no solo Gerard y Rafinha, sino otros ilustres compañeros como Jordi Alba, Busquets y el mismísimo Luis Suárez, el único delantero que pega mandobles todavía más duros que los que finge recibir. Me imagino un quinteto conformado por los cinco y recreando el tema de MGMT en un baile estilo Black Eyed Peas, el grupo que actuó en la final de la XII madridista en Cardiff y a cuyas pirotecnias prepartido atribuyó el columnista Francesc Aguilar el ulterior triunfo madridista. Imagino a Gerard, Rafinha, Jordi y Luis moviéndose al unísono con una coreografía compartida y a Busi con coreografía propia, a un lado del escenario, con las manitas tapándose la cara y abriéndolas y cerrándolas para ver qué pita el árbitro.

 

We are fated to pretend.

We are fated to pretend.

 

Un jugador culé diciéndole a otro jugador culé que “hemos nacido para fingir” es a la vez un lamento ante lo inexorable de los designios del Hado y un homenaje a Guardiola, el hombre que inculcó a sus pupilos el método Stanislavski que ahora ya se transmite en el vestuario, de generación en generación, sin necesidad de que intervenga el Colonias, que es el verdadero líder ideológico de la corriente teatral. “Esto nos lo enseñó Pep y estamos destinados a repetirlo, así que te comprendo”. Lo que pretendía ser una regañina musical es al final un pliego de descargos individual y colectivo. 

Porque Rafinha es un aficionado. El hombre con el que comenzó todo no es él ni Kevin Roldán. El verdadero Pretender que desnudaban los Foo Fighters, o incluso el Great Pretender que cantaron los Platters y Freddie Mercury, nació en Santpedor.