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Piqué y otros ensalmos

Piqué y otros ensalmos

Escrito por: Fred Gwynne13 octubre, 2016
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A lo largo de mi vida he visto varios espectáculos de magia, pero dos de ellos me dejaron sin habla. El primero sucedió en Venecia, donde un camarero impecablemente vestido hizo desaparecer de mi cartera varios billetes a cambio de medio sándwich y un café. Fue un visto y no visto de manual. Nada por aquí, nada por allá y la cartera vacía.

El segundo, además de ser mucho más impresionante, fue afortunadamente menos gravoso para mi economía familiar. Ocurrió en Futuroscope, cerca de Poitiers, en Francia. Un mago, vestido con un smoking negro y una bufanda blanca, (yo creo que era el camarero italiano reconvertido en prestidigitador) hizo aparecer de la nada una avioneta con su azafata incluida. Avioneta, por otra parte, que cumplía con el estándar clásico de cualquier avioneta, a saber: dos alas, una hélice en la parte delantera y el tamaño suficiente para ocupar medio escenario.

Después de contemplar estos dos prodigios pensaba que mi carrera como espectador de trucos de magia había tocado techo. Era imposible ver nada mejor. Nadie podría nunca igualar el talento de aquel camarero pluriempleado. Estaba equivocado. Muy equivocado. Piqué me sacó de mi error. Sí, Piqué, el jugador del Barcelona, el mago…

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Después del partido contra Albania comprobé que sus mangas son las del mejor mago que nunca haya visto. Sus mangas son eternas, inmensas y en ellas caben todos los prodigios del mundo. En ellas desaparecen un escupitajo, una bronca de tráfico, bombas fétidas, un cono, una bandera, un césped, una peineta, una manita, Kevin Roldán… y aparecen flores, compromiso y un buen chaval que solo piensa en divertirse.
Es tal su talento que después del partido vi asomar por ellas el morro de una avioneta y un espresso.

Piqué es el mejor mago de España pero no el único. En este país levantas una piedra y aparece una ruina romana y un mago con las mangas llenas de sorpresas.

Aquí hay magos en todas las esquinas, en todas las redacciones y en todas las redes sociales. Hay magos en los bares, en las iglesias y en los centros comerciales. Hay magos que meten un mono en un tanque lleno de agua, lo tapan con una tela roja de raso y después de unos agónicos minutos, cuando el cronómetro está a punto de ahogar al pobre homínido, aparece un morro lanzando un besito.

Hay juergas de Halloween que después de meterlas en una chistera y agitarla se convierten en cumpleaños infantiles con piñatas y confetis. Hay balonazos a la grada que acaban en blancas palomas volando por el teatro. Hay presidentes que entran imputados en el juzgado por una puerta y aparecen al segundo siguiente en otra diferente.

El otro día un mago cogió media docena de delitos fiscales, los barajó, los lanzó al aire y al caer habían desaparecido. Ni rastro. Cochinillos, empresas de espionaje, áticos, escándalos arbitrales, botellas, sanciones…Todo desaparece. Este país es pura magia.

De cualquier manera, si me tengo que quedar con un mago, me quedo con Florentino. Este es el mejor mago del mundo sin ninguna duda. Aparece en cualquier lado, donde menos te lo esperas. Aparece en las autopistas, en los escándalos, al lado de Franco, con Carmena, con un fiscal, con Villar, con los árbitros, en la FIFA, en la UEFA, en los sorteos, en los penaltis…Es el mago perfecto. Sin ir más lejos todos los días surge de la nada en los editoriales de Relaño. Houdini a su lado era un principiante con una caja de Magia Borrás.

Su especialidad es aparecer de la nada (¡la nada!) aunque también es especialista en desaparecer. Es conseguir un titulo el Madrid y desaparecer como las lágrimas en la lluvia. Nada. Invisible. Debería dejarse melena como Tamariz y hacerle la competencia.

Eso sí, si quieres disfrutar de la magia, de la mejor magia del mundo deberías ir al Santiago Bernabéu. Ahí encontrarás magia en todos sus rincones. Sin ir más lejos, este fin de semana he visitado su museo y os juro que había una enorme urna de cristal donde hace tres años conté nueve copas y ahora han aparecido dos más. Lo dicho, pura magia.

Soy un hombre hecho a mí mismo. El problema es que me sobraron algunas piezas. SOL O CONTIGO. Persigo playas.