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París será una fiesta

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

París será una fiesta

Escrito por: La Galerna15 febrero, 2018
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París era una fiesta, escribió Ernest Hemingway en el siglo pasado; será, añadió anoche José María Faerna en el fragor de una nueva batalla europea para la gloria del madridismo. Del mismo modo que Hemingway público sus memorias parisinas desde el Más Allá, muchos, muchísimos, madridistas incluidos, esperaban ayer ser guillotinados en la plaza de la Bastilla. Resulta que finalmente acabamos degustando un Eau Perrier al sol en la terraza de La Closerie des Lilas mientras París ardía a cada costado y una cesta esperaba nuestra cabeza decapitada.

Conviene no olvidar las maledicencias que han sacudido desde las primeras planas de nuestra ínclita prensa deportiva desde que las bolas, menos calientes que de costumbre, decretaran una eliminatoria de octavos de final ante el equipo de los petrodólares de aquel país cuyo escaso verde en el desierto adecenta el Jardinero Hernández y cuya bandera democrática ondea Sant Pep Guardiola de Santpedor y su lacito amarillo. Estuvimos eliminados durante meses. Concretamente hasta ayer, momento en el que el PSG pasó de ser temible a ser una charanga dirigida por Woody Allen en “Un final Made In Hollywood”.  Hoy, eso sí, se sube al carro hasta Manolo Escobar desde su asiento en la grada celeste del madridismo.

Por ascender al carromato hoy se pega hasta Relaño, que publica en portada un hilarante “Cómo no te voy a querer” teniendo en cuenta los antecedentes. Mira, querida Ouija, si me vas a querer así, mejor no me quieras. Cría cuervos, que tendrás muchos, y otro día ya si eso, te sacaremos metafóricamente los ojos en recuerdo de aquellas croquetas de boletus en el palco del Bernabéu donde se deciden OPAS hostiles. Las comisiones del 3% y la nueva ubicación de los ultras del Frente Atlético se deciden en otros lares.

El propio Freddy se adivina aturdido desde su púlpito. Trata de meter el dedo en el ojo a Florentino a través del culo de Asensio, pero lo hace sin fe, mustio, como un melancólico garçon agarrado a una baguette en el Boulevard Saint Michel al que su amada muchacha parisina de cabello dorado y mirada azul acaba de dar un plantón de época. Durante muchos minutos anoche en el Bernabéu, Relaño suspiró por ser hoy una femme fatale y resulta que acabó bailando un can can en el Moulin Rouge. Money makes de world go around, cantaban Liza Minelli y el jeque catarí del PSG. No contaban que la mística de la heráldica no se puede comprar en Wallapop. Freddy tampoco. O sí. Pero no le da la gana reconocerlo por mucho que hoy haga suyo en portada un cántico de la Grada Fans a la que sus adláteres denostan en cuanto tienen oportunidad, mientras los ultras dan de comer bambú al panda en el Wanda.

El Marca se decanta por la onomatopeya directa de un futbolista tan acabado y mustio como un bonsái en Moncloa pero que resulta que anoche anotó su gol 101 en la máxima competición del fútbol mundial. Así despacha el asunto la Hernia. Lástima que en sus páginas encontremos artículos como el del Señor Palomo, un tipo muy simpático, con el que te partes de risa a cada línea que lees, un articulista de autor, una pluma distinguida, un bufón que viste de Prada. O eso pretende. Dice que no le gustan los lunes.

Y evidentemente el Madrid tampoco. Dice Bengoechea que su última obra consta de 21 frases y que cada una de ellas es errónea y/o de mal gusto. “Es meritorio”, añade. El Sr. Palomo asegura que lo  de anoche pudo ser una masacre. Y lo fue.  En diez minutos y en el sentido contrario al que él esperaba. Pero lo fue.

90 minuti en el Bernabéu, ya saben, queridos galernautas.

Por allí arriba a la derecha parpadean cual parabrisas en la ventisca. Se las prometían y se las prometen muy felices pero en el fondo de sus azulgranas corazones saben que al vampiro blanco no basta con clavarle una estaca, sin antes untarlo en ajo, enseñarle un crucifijo, rociarlo con agua bendita, bailarle una sardana o directamente recurrir a un AK47.

Es por ello que –hoy sí- descargan toda su frustración en el bueno de Neymar, rebautizado como NEYMAL en un ejercicio de ingenio que comenzábamos a echar de menos en Mundo Deportivo y que hubiera sido insólito en la época culé del susodicho. Parece ser, a tenor de lo que allí publican, que antes Ney no se iba de fiesta con sus colegas y no faltaba ni un domingo a misa de 12.

Siempre les quedará Paris y París bien vale una misa. Podr