Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Portanálisis
Olvido y felicidad

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Olvido y felicidad

Escrito por: La Galerna7 diciembre, 2016
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

El Madrid se dice de muchas maneras y una de ellas es ganar. De ahí que hoy, ocasión propicia para tirar de cálculo y segundas intenciones, no sepamos (no queramos) hacerlo. Algunos dirán, no sin sensatez, que nos conviene quedar segundos en el grupo de la Champions por aquello de los cruces posteriores, pero hasta los madridistas más cerebrales saben que no hay mañana para el Madrid, que este equipo ha forjado su leyenda con presentes continuos, subiéndose a la ola del instante, de lo que toca hacer hoy, que ya vendrá otro hoy más tarde del que hoy no queremos saber nada. Con este tono salen las portadas madrileñas.

Marca Portada Ganar 07.12.16As Portada 07.12.16La sonrisa de Zidane lo confirma: "Quiero ser primero". No podía ser de otra manera. Bendita inconsciencia si es que en realidad lo es. Nosotros creemos que no, nosotros creemos que lo inconsciente es lanzar hipótesis al futuro, quedarse en casa resguardados de la lluvia y el viento por si las moscas, apuntar en una libreta cábalas y planes que luego cualquier brisa se lleve por delante y nos deje cara de timoratos, ignorar como si tal cosa la esencia más que confirmada de este club. Ganar es ganar. No hay mayor sabiduría que la que encierran las tautologías, siempre mitad evidentes, mitad oscuras. Pero si aceptamos la máxima, ¿cómo ganar? Muy fácil, queridos galernautas: ganando.

Ganar como no hizo ayer el Atleti ante el Bayern, pero qué más da porque es una "derrota dulce". Ganar como sí hizo el Barcelona contra el otro Borussia "para olvidar el Clásico". Qué amabilidad la de Marca, qué arrope y acurruque, qué mecedora, qué dulce nana para los oídos de culés y colchoneros. No dudamos de que falta amabilidad en el mundo, no dudamos de que basta ya de tanto criticismo como apariencia de inteligencia, de que la sospecha, el descreimiento y el cinismo campen a sus anchas no solo en forma de portadas deportivas ni de extemporáneos titulares agazapados en As ("Examen del Bernabéu a Benzema": ¿WTF o LOL?). Pero juguemos todos a lo mismo, ¿no? ¿Se imaginan al Madrid perdiendo en Múnich ante el Bayern de Ancelotti y recibiendo como bálsamo la dulzura del titular antes reseñado? ¿Se imaginan que una goleada del Madrid al otro Borussia pudiera servir como sucedáneo del Clásico? Nosotros tampoco.

Pero, claro, eso de olvidar el Clasico es algo que se viene fraguando desde el pitido final de Clos Gómez, un pitido -la verdad sea dicha- ejecutado con acierto, en clara contradicción con casi todo lo demás del partido. Aquí no ha pasado nada. Empató Sergio Ramos y hay dos versiones de ello, una antimadridista y desnortada, otra madridista e incompleta, es decir: la suerte del Madrid, o la fe del Madrid. Nada más que eso ha pasado. Olviden todo lo demás y sigan su camino. No hablen más del Clásico. Sepan tan solo que les va a costar ganar esta Liga. Fin del comunicado. Un mundo feliz.

Mundo Deportivo Portada Arda Letal 07.12.16Sport Portada Vuelve 07.12.16Ahí tienen la citada felicidad en sendas versiones gráficas. En Sportivo -Mundosport para algunos autores- son especialistas en montar felicidades de ocasión. Les bastan dos o tres piezas tomadas de aquí y allá, un discurso un tanto deshilachado y chusco, un contexto predispuesto y convenientemente acunado, una victoria más o menos lustrosa y listo, felicidad de Termomix al punto de sal. Hasta Aleix Vidal (?) está en la receta. Y hasta Arda Turan (?), homenajeado con un titular de esos que hacen época, de esos que hinchan el pecho de los hacedores de Mundo Deportivo.

Y para mayor jolgorio, Modric y Pepe ya están también en la trituradora (des)informativa sobre el supuesto "escándalo fiscal". Todo son risas en el entorno culé. Han olvidado el Clásico y bailan en torno a su hoguera (de las vanidades). Clos ha preparado el ponche y Arda Letal se abraza con Messi, condenado penalmente pero absuelto por el olvido y la felicidad, no como Cristiano, que ganará otra vez el Balón de Oro sin merecerlo en absoluto, tal y como mandan los cánones de la felicidad más feliz que ha inventado el ser humano para llorar.