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Zidane y el mediapunta

Zidane y el mediapunta

Escrito por: Ramón Álvarez de Mon22 septiembre, 2020
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Se dice con mucha razón que lo único constante es el cambio. Así parece entenderlo Zinedine Zidane, que en el partido ante la Real Sociedad volvió a innovar en el dibujo táctico. El entrenador francés planteó un 1-4-2-3-1 que, pese a ser un esquema habitual en bastantes equipos, apenas se recordaba en los últimos años del Madrid. El ajuste implicó la suplencia, seguro que puntual, de Casemiro y que Martin Odegaard actuase en la posición de mediapunta flanqueado a los lados por Vinícius y Rodrygo. Habrá que esperar a los siguientes partidos para ver si este esquema se consolida o se convierte en un recurso más a utilizar de vez en cuando, pero, ¿qué puede estar persiguiendo Zidane con este nuevo dibujo?

Zidane durante un partido.

En su vuelta al Real Madrid Zidane comprendió rápido que la vida sin Cristiano Ronaldo sería muy diferente. La cosa ya no trataba de meter más goles que el contrario, sino en recibir menos dado el arsenal ofensivo perdido. Por eso el Real Madrid de la pasada temporada destacó por ser un bloque perfectamente dispuesto para sufrir poco ante los contrarios. Esto se acentuó tras el confinamiento: Zidane rechazó toda idea poética y le pidió a su equipo que fuera una roca monolítica por la que apenas se infiltrase el agua. El Real Madrid pasó a ser un equipo de momentos, sin ninguna alegría más de la necesaria. El pleno de victorias le dio toda la razón a Zidane, pero el técnico francés también comprendió que no podía vivir así una temporada entera, que tenía que darle algún recurso más a su equipo para golear. El choque de realidad contra el City evidenció que en Europa el Madrid ha perdido varios pasos con respecto a los más grandes del continente. Una actualización es necesaria.

Zidane es un entrenador que privilegia la calidad por encima de todo. El francés le dice a la pizarra: "Dame talento y yo lo colocaré en el campo"

Con el 1-4-2-3-1 Zidane podría estar buscando, en primer lugar, acercar a su equipo al área. Introducir la figura de mediapunta o segundo delantero sin duda puede otorgarle al equipo una segunda referencia en el área sin sacrificar a ninguno de los extremos. Es lógico pensar que ello podría ir en detrimento de la seguridad defensiva, pero al menos en San Sebastián Kroos y Modric demostraron poder sujetar sin problemas al equipo y eso que sus perfiles no son tan sacrificados como los de Casemiro y Valverde. Sin duda la seguridad defensiva vino motivada porque durante la primera parte el Madrid dominó el balón y sus centrocampistas apenas tuvieron que correr para atrás. También el trabajo de Odegaard en la presión facilita esta labor. El noruego es un jugador con mucho despliegue físico. La caída del equipo en la segunda parte bien pudo venir motivada por el bajón físico propio del segundo partido desde el mes de julio, pero tampoco su rival le llegó con excesivo peligro.

Fede Valverde conduce el balón.

Si el primer motivo hace alusión al incremento de posibilidades de acercarse al gol por una cuestión cuantitativa, el segundo motivo debe aludir a lo cualitativo. Zinedine Zidane es un entrenador que privilegia la calidad por encima de todo. El francés le dice a la pizarra: "Dame talento y yo lo colocaré en el campo". Para esa posición de mediapunta al francés le sobran las opciones de calidad en su equipo. Aparte de Odegaard, que en esa posición bien podría irse a dobles dígitos en goles y asistencias, Zidane podría contar con Asensio, Hazard e Isco. En el caso de Asensio, su lesión en la rodilla puede hacerle evolucionar a hacia un jugador menos explosivo y que tienda a aparecer por el medio. El mallorquín tiene un cañón en su pierna izquierda y la capacidad de aparecer cada vez más en posiciones de gol. La mediapunta podría ser su sitio ideal.

En caso de que Zidane decidiera insistir en el 1-4-2-3-1, el equipo podría encontrase con muchas opciones de decantar partidos dando entrada a un mediapunta o segundo punta

En el caso de Hazard, siempre y cuando recupere su nivel, los motivos son múltiples. El jugador de más talento ofensivo del equipo disfrutaría de la libertad que ese esquema le concedería. El belga es otro jugador con capacidad de hacer goles y, además, en caso de que continuara la progresión de Vinícius, la entrada de Hazard por el medio no le condenaría a la suplencia al emergente brasileño. Por último, Isco. El malagueño no está viviendo su mejor momento en el Real Madrid. Su físico no parece dar para jugar en el medio en un 1-4-3-3 ni tampoco para ser una referencia en la banda, aunque puede adaptarse a la izquierda siempre que pueda ir hacia adentro. La mediapunta sin duda sería su posición soñada y es en ese espacio donde más diferencias ha marcado a lo largo de su carrera.

Vinícius conduce el balón.

Por tanto, en caso de que Zidane decidiera insistir en el 1-4-2-3-1, el equipo podría encontrase con muchas opciones de decantar partidos a base de encontrar fácilmente la portería dando entrada a un mediapunta o segundo punta que en todos los casos sería un jugador especialmente dotado para ello. Además, resultaría mucho más natural durante los partidos la introducción de un segundo delantero que no alterara tanto el dibujo puesto que el propio Benzema podría retrasar algo su posición. Como decíamos, con Zidane el cambio es constante, pero será interesante observar si insiste en este dibujo para comprobar si se dan los resultados buscados. Como incógnitas quedaría comprobar si se resiente la seguridad defensiva o si pueden convivir bien Casemiro, Valverde, Modric y Kroos en sólo dos puestos del once titular. En el año que se reclama un sustituto para Casemiro, Zidane ya habría hecho de la necesidad virtud. Otra vez.

 

Fotografías Getty Images.