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Ni por esas

Ni por esas

Escrito por: Jesús Bengoechea3 abril, 2016
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Se han quedado una noche y un día estupendos para decir al Barça, habiéndoles ganado, que nos parece asqueroso el chanchullo que tienen montado con Villar en esta competición. Si lo dijéramos habiendo perdido, podrían acusarnos de poner excusas de mal perdedor. No es el caso. Una de las cosas para las que sirve este extraordinario partido del Real Madrid en el terreno más difícil posible es para arrojar luz, por si hiciera falta, sobre las razones por las que (aún) el Barça va a ganar con toda probabilidad esta Liga. Antes del partido, esas razones eran varias, y las estrictamente futbolísticas (que las hay) cubrían con un velo de rubor a las otras. Ya no hay rubor posible, y las múltiples razones palidecen ante la principal, ante la apabullantemente principal. El Barcelona (todavía) va a ganar casi seguro esta Liga por una razón que se encarna en el gol oprobiosamente anulado a Gareth Bale. La absoluta arbitrariedad de la anulación otorga una nuevo prisma (otra vez: por si hiciera falta) al análisis de la realidad de un equipo que ha logrado más de diez goles en fuera de juego y que juega con perpetua red de seguridad. Un equipo con un absoluto dominio de los resortes burocráticos y de  las personas con alguna influencia en el desarrollo de la Liga, lo que les hace completamente inmunes a cualquier contratiempo.  Hasta su prensa afín ha confesado recientemente, con total desfachatez, dicho dominio de los resortes y las personas. El Barcelona juega bastante bien, pero ni la mitad de bien de lo que debería jugar con la tranquilidad que te tiene que dar el saberte dominador de todos esos apartados, tan cruciales guste o no, tan decisivos por incómodo que sea el reconocerlo. Josep María, ¿qué más quieres que te dé?

Qué más quieres que te dé, Josep María, y aun así no habéis sido capaces de ganar a un Real Madrid al que se trató de mancillar con una decisión del colegiado que –lo digo en obediencia a mi libertad- sólo se puede entender desde el deseo consciente de impartir injusticia contra el equipo de la capital. El gol anulado a Gareth Bale marca un antes y un después en la Historia Universal de la Infamia borgiana, una carcajada de sarcasmo, un golpe de lucidez. Puede escapársete un penalti. Puedes no medir un fuera de juego. Pero no dar validez a un gol a todas luces legal, se mire como se mire, lo que conduce a la conclusión (dura pero inexorable) de una prevaricación del juez sobre el campo, es asunto que entra de pleno en otro apartado.

Se han quedado unos días y quién sabe si un resto de vida estupendos para decirle al Barça que ni por esas. De hecho, el partido se titula así. Se titula así y se titula esto es el puto Real Madrid, señores. Este partido es un punto de inflexión de manual en la estima que la afición siente por el equipo. Hasta el madridista más gruñón ha tenido que sentirse zarandeado en su escepticismo por una exhibición de energía, fe y juego capaz de sobreponerse a la ignominia de lo de Bale y a la expulsión de Ramos. El partido que vimos anoche es el Real Madrid, pura y simplemente, y lo es ante su némesis, lo que engrandece el mensaje de manera antológica.

Todo fue antológico, bien mirado, hasta el punto de que esta Liga, puesta en evidencia, es un puro artificio ante lo genuino, y lo genuino es lo visto ayer, donde el Real Madrid volvió a encarnar todo lo bueno de este mundo. Lamento los términos propagandísticos, pero qué le voy a hacer si el mundo gira otra vez en el sentido correcto, aunque sea sólo de manera temporal. Qué le voy a hacer si el Real Madrid es el afán de superación, la búsqueda indomeñable de la fe en medio de las circunstancias más adversas y frente a un rival cuyo conocimiento empírico de la adversidad no supera en peso al del vocabulario activo del presidente de la RFEF.

gaspart triste

Hablando de presidentes, varios de quienes lo fueron en el Barça  presenciaron el partido desde el palco. Los agarra Elvis y les baila un Jailhouse rock prospectivo de manual. Ellos estaban ahí para homenajear a Cruyff, que es lo que hizo el Madrid a base de ejecutar, paradójicamente, lo que para Cruyff habría supuesto un disgusto. El Madrid sí que rindió tributo a Cruyff en el campo, como lo había hecho durante toda la semana de manera ejemplar a nivel institucional, a través de sus futbolistas o en las redes sociales por medio del madridismo de base. La respuesta del Barça a esa solidaridad de su rival fue hacer un Freixa: que si Franco, que si bolas calientes, que si vamos a por el capicúa. Esta victoria sabe especialmente bien como respuesta a esa respuesta. El Madrid, ayer, le puso la cara contra el barro a la ruindad. La mezquindad no siempre gana. Lo zafio no siempre gana, y este capítulo, amén de rubricarlo, supera con creces en grandeza al eventual resultado final de la serie completa. Suena intolerable, pero ayer hicimos el Bien. Suena sesgado, pero no confundamos causa y efecto en el sesgo: no es que me parezca que hicimos el Bien porque soy del Madrid, sino que soy del Madrid porque ayer se vio lo que el Real Madrid supone. Su rival, en cambio, ya se había retratado durante la semana, y antes.

Por lo demás, soñad. Algunos siempre dijimos que se podía.

Editor de La Galerna (@lagalerna_). @jesusbengoechea

30 comentarios en: Ni por esas

  1. Peor que poner excusas de perdedor es no saber ganar. Muy bonita la propaganda merengue, pero se nota que os duele haber sido peores esta Liga. Se nota que os duele no ser el mejor equipo de España ni el mejor equipo de Madrid. La Liga la gana el que la merece, por muchas excusas que pongáis. Se os ve tanto el plumero que ya es una caricatura.