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Mundos alucinantes

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Mundos alucinantes

Escrito por: La Galerna29 marzo, 2018
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Buenos días. Este portanalista acaba de descubrir que el diario (¡diario!) Sport nació en 1979 y ahora lo comprende casi todo. Tan gozosa publicación se acerca a los cuarenta. Acabáramos. Todo aquel que haya superado ese umbral de la vida sabrá de lo que se habla. El cuarentañero suele hacer cosas extrañas. De repente, por ejemplo, se pone zapatillas de deporte. O se peina como los de Sensación de vivir. Se mira en el espejo como si no se reconociera, o peor: como si se recordara de algo. “¿De qué me sonará este tío?”, piensa mientras se palpa el rostro, lo estira, con creciente atención.

Hay una negación de la realidad constante, muy cuarentañera, en Sport. Lo cual es muy positivo. Es consciente de que ha perdido pelo pero lo soluciona peinándose de otra forma. Y quien dice perder pelo, dice perder a Umtiti. Un cuarentañero como el Sport puede llegar incluso (lo hace con relativa frecuencia) a la radicalidad del peinado cortinilla en su desesperación, en su desesperante búsqueda de la juventud perdida ayer mismo, y entonces es capaz de ilusionarse con cortes de pelo de rescate que ocultan entradas y tonsuras, rasurados, teñidos y otras modalidades que nos presenta con un orgullo admirable y, por supuesto, metiendo tripa.

Lo mismo que Sport, uno nunca leyó en su juventud, ni en su madurez, Mundo Deportivo. No porque le tuviera inquina o algo similar sino porque en su subconsciente es como si siempre hubiera leído en los quioscos: “Mundo Alucinante”. Como si nada hubiera tenido que ver este periódico con el fútbol o con el deporte sino más bien con extrañas (y alucinantes) noticias del estilo de un leoncito al que crió una familia de monos y cosas así. Que le disculpen en Mundo Alucinante, digo en Mundo Deportivo, perdón, porque lo cierto es que su portada de hoy nada parece tener que ver con esa temática imaginada sino con un amigo. Un amigo de verdad. “Tranquilos”, les dice MD a sus lectores como un bombero entrando de pronto con una sonrisa en una habitación rodeada por el fuego. “Tranquilos”, les dice bien fuerte y claro para, a continuación, en un tono muy bajo, como de rezo en misa, informarles de las terribles desgracias que han caído sobre ellos en una minimización emocionante. Se diría que milagrosa.

Uno, desde luego, si fuera lector de Mundo Alucinante estaría tranquilo. Incluso no siéndolo, como es el caso, lo está. Qué manera de hacerle sentir a uno confiado. Aunque puede que alguien no se fíe de tanta serenidad. Nosotros nos fiamos de Mundo Alucinante pero no sabemos si hacerlo de Marca vendiéndonos a las puertas del Mundial poco menos que el Mundial mismo (así como de estraperlo, como si se hubiera caído del camión) y de regalo a Isco no a cuenta de sus goles sino de sus amores inventados, naturalmente. Algo de lo que hoy descansan en As, después de los últimos y agotadores esfuerzos, para mostrarnos una foto de Lewandowski robada de ¡Hola!, con subtítulos también robados o al estilo Sport, ya saben: algo para no tenerles en cuenta porque es debido a una crisis importante de edad sino fuera porque en As ya no son cuarenta sino cincuenta un poquito cascados.