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Mourinho debe volver al Madrid

Mourinho debe volver al Madrid

Escrito por: Mario De Las Heras18 diciembre, 2018
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No crean que lo pienso porque no me gusta Solari. Mis razones son mucho más pueriles. Cada vez que veo un rapadito lateral, por ejemplo, el de Marco Asensio, me dan ganas de llevarlo cogido de la oreja hasta la barbería. No hasta la peluquería, no. Hasta la barbería donde un señor con peluquín y un baby azul cielo bajo cuyo cuello sobresale el nudo de una corbata, digamos que marrón, le recorta las patillas como don Santiago manda, mientras, desde el transistor negro que hay al lado de la brocha de pelo de castor, hablan sobre las distintas clases de café que hay en el mundo, y el hombre sonriente y perfumado de Floid observa la escena desde la repisa, justo al lado del gran espejo.

Sólo por eso debe de volver Mourinho. Incluso este Mourinho crepuscular que antes asesinaba a mujeres y niños y ahora cría cerdos con la ayuda de sus dos hijos huérfanos en un páramo abandonado donde no ondean más banderas que sus ropas puestas a secar. Que le pregunten a Benzema lo que Mourinho significó en su vida y en su carrera profesional. Cuántos Mourinhos le hacen falta a Marco. A lo mejor ninguno, pero desde aquí parece que sí. Al menos uno que le hable alto al oído, que no lo deje. Uno que le insista. Todo el tiempo. Puede que sólo así se sepa si Asensio va a llegar. O puede que sólo así Asensio llegue.

Mourinho ha tenido unas cuántas veces razón en su carrera, y no es porque él mismo se encargue de recordarlas. Este Madrid está para muchas cosas si se acaban las autonomías. Mourinho sería como Vox en política, pero no de boquilla. Mourinho suprimiría las autonomías de verdad y Ramos tendría que volver a centralizarse en el equipo de donde nunca debió salir como sale de su zona de central. A mi Ramos saliendo con el balón de su zona de central me recuerda a un picador saliéndose demasiado de las líneas, como si la lidia fuera suya y no del matador. Es un poco ridículo eso. Quizá Ramos necesite a alguien que le diga dónde se tiene que poner o hasta dónde tiene que salir.

El Mourinho madridista fue un acierto. Otra cosa es que luego se muriera incluso de su propio acierto. La gente no soporta tanto acierto y utiliza todos los medios a su alcance para quitárselo de encima. El acierto ajeno. A veces veo a la plantilla y veo también el barracón de la compañía de Reconocimiento a la que llega el sargento Highway. Los veo a lo suyo, cubiertos con toallas y escuchando reguetón. Veo incluso algún pitillo de flojo, no un pitillo de futbolista. Pitillos de polloperas que toman batidos de frutas y no whiskys para calentarse. Mourinho es un Highway. El problema es que la tropa no está para aguantar a Highways. La tropa quiere tenientes de intendencia que les dejen seguir escuchando reguetón. Lo dijo el mismo Ramos, al que podríamos llamar Stitch Jones, quien nunca fue más el ayatolá del Rock’n’ Roll.

El Mourinho madridista fue un acierto. Otra cosa es que luego se muriera incluso de su propio acierto.

Mourinho debe volver con todos sus supuestos fracasos y su decadencia para llevar a esta plantilla de la oreja a la barbería, pisotearles las gafas y putearles hasta el extremo de que se crean de verdad fuertes e importantes y no unos colegas campeonísimos que ahora se dedican a chulear desde el banco de un parque. Yo creo que esa unión familiar de la que hacía gala el equipo no hace mucho llegó a su cúspide precisamente en aquellos momentos. Ese pico se desmorona lentamente. La familia se disgrega. No hay más que verlos sobre el campo, como si fueran extraños, en grupos, en pandillas. Yo veo a Benzema más protagonista que nunca, más esforzado y brillante que nunca porque está haciendo de pegamento. Benzema lucha por juntar las piezas, porque no se separen. Y a veces lo consigue, pero no es suficiente.

Hace falta que los lleven a todos juntitos de la oreja a la barbería. Que un hombre con peluquín, u otro con el pelo teñido chocantemente de negro zahíno, les haga un corte escolar y los despache quitándoles los pelos del cogote a brochazos. Y que pase el siguiente. Y que en el cole se haga lo que diga Mourinho hasta ordenar este desbarajuste (me acuerdo de los ciclos de Kollins) que no ha hecho más que dar sus primeros signos. Por esto pienso que debe volver Mourinho, razones pueriles, ya ven, y también, permítanme, por esa fantasía tan solo libidinosa de que vuelva a las andadas como en los mejores tiempos, como William Munny, y un día diga metafóricamente en algún lugar aquello de: “Os aconsejo que enterréis a mi amigo Ned, porque si no volveré y os mataré a todos, hijos de perra”.

Ha trabajado en Marca y colaborado en revistas como Jot Down o Leer, entre otras. Escribe columnas de actualidad en Frontera