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Por qué Mou debe volver al Madrid (Parte 2)

Por qué Mou debe volver al Madrid (Parte 2)

Escrito por: Jorge Garcia Vela3 enero, 2016
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Mourinho fue el único entrenador en siete años que logró la regularidad competitiva necesaria para hacer al equipo campeón de Liga; una Liga, como ya he comentado, histórica, logrando unas semifinales de Champions en paralelo, compitiendo hasta el final.

Solo Capello, primo hermano de Mou, que dedicaba peinetas a la grada, y la inercia de este que aprovechó Schuster, llevaron la Liga a los madridistas en los últimos tiempos.

No logró Mourinho todos los títulos que esperábamos, pero la clave está en analizar de dónde se venía y contra quién se competía, entendiendo que se cambió la tendencia hasta que el vestuario se plantó en huelga.

Lo conseguido fue con un juego absolutamente vibrante. Un fútbol total que dominaba todos los aspectos del juego, que pasó por encima de todas las mentiras y desprecios que pretendían infravalorarlo.

Capaz de llevar el ritmo del partido, de jugar al ataque, de abrumar con la posesión, de ejecutar los contraataques más bellos y efectivos jamás vistos y de sacar el máximo partido a las virtudes y características de sus jugadores.

Una idea, la de que el Madrid jugaba al contraataque con Mourinho, caló entre el madridismo; idea completamente falsa. El Madrid de Mourinho sobrepasó el 60% de media de posesión durante las dos primeras temporadas del portugués en el banquillo, algo bastante difícil de lograr si no tienes el balón y juegas tan solo esperando el error rival.

Esta falsa idea fue fundamentada en los duelos contra el Barcelona, excepciones a la regla, donde nos servíamos de nuestra concepción global del juego, que nos permitía atacar los puntos débiles culés y hacer el juego que más le perjudicaba. Pero es que ni siquiera contra ellos esta teoría es cierta, ya que hubo muchos partidos donde se le disputó dicha posesión, incluso superándoles en alguna ocasión, cosa que pocos o nadie habían hecho hasta esa fecha.

Esto, sumado a que cuando emprendíamos algún contraataque el resultado era demoledor, les sirvió a los de siempre para lanzar una campaña donde se nos pretendía hacer sentir culpables por la forma de juego, con la intención, simplemente, de que renunciáramos a ella porque nos beneficiaba y perjudicaba a los otros.

Pocas veces se ha visto la superioridad madridista como en la etapa de Mourinho, tanto dentro como fuera de casa, arrasando rivales con una presión alta y una salida en tromba de tal intensidad que dejaba resueltos buena parte de los partidos en la primera mitad. Todo esto además del placer que suponía ver cómo no se bajaba el ritmo en ningún momento, a pesar de tener bien encauzados los encuentros. Un equipo trabajado. Un equipo solidario.

MouAl ser un entorno artificioso el creado por Mourinho, para que el equipo se mantuviera competitivo debía estar siempre al 100x100, ya que en cuanto contemporizaban se notaba en demasía.

Su gestión global fue ejemplar: integrando a jugadores jóvenes con una sabiduría fuera de toda duda, poco a poco, cuidándoles (Varane); con una ejemplar política de fichajes, conocedor de la situación de todo jugador interesante, consiguiendo fichajes baratos y revalorizando a otros que dejaron muchos millones en caja (Özil, Di María…), logrando una rentabilidad brutal; su firmeza en las decisiones, sentando estrellas o mandándolas a la grada sin contemplaciones cuando su rendimiento era bajo o lo consideraba oportuno (Ramos, Casillas, Cristiano Ronaldo…). Este último punto quizá está siendo el más negativo de Benítez.

A Mourinho se le ha recriminado hasta la mera existencia, exagerando hasta el paroxismo cualquier error, que los tuvo, o inventándolos o creándolos de la nada cuando faltaba material. Se le insultó, injurió, persiguió, faltó al respeto a diario, se acosó a su familia… Todo valía… Eso sí, esos despreciables medios callaban la incontable cantidad de gestos caballerosos y humanos que tuvo el portugués con jugadores, técnicos de equipos rivales o miembros del club, llámense Karanka o Chendo… O Herrerín, cuando le volvió a invitar junto a su familia a los viajes del equipo, como comentó la propia Carmen Colino.

Todos hemos visto y oído cómo Mourinho alabó a árbitros a pesar de habernos perjudicado, incluso en la derrota. Hemos visto y oído cómo reconocía en rueda de prensa errores y no merecer victorias. Hemos visto y oído reconocimientos al rival… Pero algunos sólo vieron las quejas, esas que hacían y hacen todos los rivales, porque convenía.

He perdido la cuenta de las cosas en las que Mourinho ha tenido razón, un no-madridista que se ha portado con la lealtad que le ha faltado a otros supuestos madridistas de cuna. Generoso, al contrario que otros que han crecido amamantados por el club de nuestros amores.

El Real Madrid parece haber perdido todo lo logrado con Mourinho. Nos siguen maltratando en la misma medida pero nadie nos defiende. Nadie en el Madrid ahora, institución o aficionados, parece percatarse de que lo que escandalizaba de los comportamientos o manifestaciones de Mou ahora no escandaliza con el resto. De nuevo una prostitución intelectual que sólo tiene respuesta desde webs como La Galerna.

Un equipo que ha perdido la competitividad, que internamente parece un caos por momentos y más vulnerable, a merced de los medios antimadridistas… Serían más motivos que justificarían su vuelta.

Eso sí, de volver, al portugués no se le puede volver a dejar solo en esta batalla. La institución en pleno debe ir todos a una. Presidente, portavoz, director deportivo, capitanes, jugadores… deben tener claro el mensaje y la misión.

Es evidente que no debe de ser fácil convivir con Mourinho en la derrota, pero también es evidente que esa personalidad es la mejor para un equipo de verdaderos profesionales, porque al portugués le da absolutamente igual la imagen que los demás tengan de él.

El mourinhismo trasciende la figura de Mourinho, que como persona es falible y comete errores, lógicamente. Se equivocó y equivocará en gestos y decisiones, incluso en omisiones, y más con su carácter vehemente. Se equivocará en muchas cosas, también en planteamientos futbolísticos, pero siendo el mejor entrenador del mundo se confundirá menos que la mayoría.

Lo que sí tiene vigencia eterna y concluyente es su filosofía, que no tiene merma y que devuelve la esencia de lo que siempre fue el madridismo. Esto sí que tiene poca discusión.

Regresemos por un momento a los paralelismos con Star Wars con los que iniciaba la primera parte de este artículo. La llegada de Mourinho fue como "el despertar de la Fuerza", de un mito del que la gente hablaba pero nadie parecía conocer su existencia, el de Bernabéu. Cuentos de viejas para recitar sobre tiempos pasados idealizados y perdidos que sólo tenían sentido en su inexistencia. Mourinho los despertó y creó la mayor perturbación en la Fuerza madridista que se recuerda. Indiferente para nadie. Alguien que conoce a la perfección el lado oscuro, porque estuvo allí, en Barcelona. Nuestro Darth Vader que hizo renacer al más grande maestro Jedi que creíamos perdido y que se hizo reconocible ante aquellos que no sólo conocían la historia, sino que la asumieron y entendieron.

Vader

Mourinho es un talento indiscutible y se encontró con un grupo de mediocres, que temerosos de que los demás vieran y descubrieran su mediocridad se dedicaron a intentar destruirle. No hay nada que ofenda más a los mediocres que les coloquen un espejo enfrente para que se reconozcan. Eso hizo Mourinho, y no se lo perdonan.

Me ha quedado un artículo largo, pero claro, uno ha oído muchas veces que Mourinho no hizo nada aquí, y por lo que veo deben equivocarse, porque hay bastantes cosas a todos los niveles que justifican que haya sido una de las más poderosas figuras del madridismo en las últimas décadas. Mourinho es un mal perdedor, lo que es bueno para el Real Madrid.

Siempre pensaré que José Mourinho es el entrenador ideal para el Real Madrid, el entrenador perfecto para nuestra institución, como lo pensaba de Capello. Con todo, y como Mourinho querría, ahora estoy con Benítez hasta final de temporada.