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El mayor robo de la Historia del fútbol de élite

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

El mayor robo de la Historia del fútbol de élite

Escrito por: La Galerna9 marzo, 2017
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Solemos comenzar deseando buenos días, pero hoy nos vamos a contentar con desearos que podáis contener la náusea.

Todo en esta vida es relativo. Obrevo, por ejemplo, era un ejemplo de probidad mayúsculo en comparación con Deniz Aytekin, el colegiado alemán que anoche, en el Camp Nou, perpetró el que -salvo error u omisión- ha de ser por fuerza el más descomunal atraco jamás perpetrado por un trencilla en un terreno de juego dentro del concierto del fútbol de élite europeo.

Hay que otorgar al árbitro el 75% de la responsabilidad del pase del Barça a cuartos, y un 20% a la actitud -impropia de un club serio- con la que se presentó el PSG a jugar este partido. El 5% restante se lo daremos al FC Barcelona, que por lo menos, aunque no jugó especialmente bien, porfió hasta el final, pero es que tiene que ser muy fácil porfiar hasta el final cuando sobre el campo ves lo que todo el planeta está viendo desde su casa, a saber: que quien decide qué es gol y qué no es gol, qué es penalti y qué no es penalti, qué es expulsión y qué no es expulsión, va a poner todo absolutamente de cara para tus intereses.

Qué es penalti y qué no es penalti, decíamos. No es penalti ni el piscinazo de Neymar tras resbalón de su marcador ni el asqueroso fingimiento de Suárez en la pena máxima que supone el 5-1. Sí es penalti, en cambio, la mano de Mascherano en área blaugrana en el primer tiempo, así como la patada que en el tramo final del partido propina el propio Mascherano a Di María cuando está solo ante Ter Stegen. Dos goles regalados al Barça y otros dos potencialmente (había que meter los penaltis) birlados al PSG. Cuando decimos "regalados al Barça" queremos decir precisa y exactamente eso: regalados. Solo queriendo ver penalti muy muy muy fuerte (tan fuerte que va más allá de lo sospechoso, máxime al ser por partida doble) se pueden señalar los once metros en esas jugadas. Los piscinazos son flagrantes en ambas instancias, quizá todavía más en la de Suárez que en la de Neymar.

Qué es expulsión y qué no es expulsión, decíamos. Expulsión habrían debido ser las dos amarillas perdonadas a Piqué y Suárez (de haberse dado esta, Suárez no habría protagonizado el piscinazo que desemboca en el 5-1) y la agresión de Neymar a un defensa del PSG tras revolverse rabioso porque no le señalaron penalti en otro piscinazo. También Mascherano debería haber sido expulsado en la referida jugada con Di María. Exagerando un poco, solo un poco, podríamos decir que el Barça debió haber finalizado el encuentro con seis, pero no con seis goles, sino con seis jugadores. El reglamento no lo permite, ya lo sabemos. Tampoco está en el espíritu del reglamento permitir que suceda lo que sucedió: el triunfo de la inmundicia más oprobiosa que se recuerda en la competición conocida como Champions League.

Si las instituciones que rigen el fútbol europeo tuvieran un ápice de decencia, investigarían este arbitraje. Va más allá de lo inconcebible. Va más allá de aquello a lo que pueda dar lugar un determinado caldo de cultivo generalizado a favor de un club. Se debería investigar este arbitraje del alemán Aytekin de manera concreta y específica.

Cómo será la cosa que hasta la mejor sucursal barcelonista en la capital, el diario As, contiene la que erróneamente intuíamos incontenible euforia y señala los reparos. Bien por señalarlos, aunque sea con tibieza, aunque nosotros, a nuestra vez, oponemos reparos a la portada también.

Le falta señalar a esta portada algunas de las jugadas que nosotros acabamos de exponer, y le sobra en cambio la palabra "proeza", que se da de tortas con todo lo demás. ¿Dónde está la proeza, ni siquiera en un cuerpo de letra menor, cuando en todo lo alto estás reconociendo que el árbitro priva de dos penaltis al PSG y le regala uno al Barça, y por debajo indicas que el colegiado fue "abrasado por el miedo escénico"? El diario As ha perdido hoy una magnífica ocasión para prestarle un favor auténtico a la limpieza del fútbol. Han ensuciado ese favor con la cuota de corrección política que supone la inclusión de la palabra "proeza". Ellos sabrán. Su primera plana revela más dignidad de la que les augurábamos, pero mucha menos de la necesaria ante un escándalo de estas características.

Quien no contiene su euforia es el diario Marca, aka la Central Lechera. Ved.

Sí, amigos. "Apoteósico". En su afán por hacer periodismo blanco (con lo que no queremos dar a entender precisamente madridista), Marca perpetra la más negra portada de su historia desde que parecía que ya no perpetraban portadas. Sí, es verdad que después se señala que el árbitro "perjudicó gravemente" al PSG, pero se da aquí una contradicción similar a la de la "proeza" de As. Si ayer sucedió algo "grave", ¿cómo puede ser al mismo tiempo apoteósico? Os diremos cómo: a través de un retorno al más conspicuo espíritu de la Hernia, que ya creíamos superado. Qué va, amigos. Qué va. Portada para los quioscos en línea con la cobertura online de la barrabasada, en línea con la cobertura de sus ondas: en Radio Marca, en una proeza (esto sí que sí) sin precedentes y (esto sí que sí) para la Historia, Andújar Oliver contradecía a Mascherano, que en directo reconocía uno de sus penaltis. ¿Qué sabrá el Jefecito, cuando Mr. Rabillo está ahí para reconvenirle?

Que pases un buen día, Hernia Chronicle. Más Hernia Chronicle que nunca.

Las portadas de la prensa catalana hoy os las vamos a ahorrar por pudor. Podrían herir vuestra sensibilidad. Son como una snuff movie.

Os lo hemos contado. Hoy y aquí. Como decía el del anuncio, buscad otro sitio donde os lo cuenten igual.

Un abrazo.