Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Portanálisis
Más quemado que la moto de un hippie

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Más quemado que la moto de un hippie

Escrito por: La Galerna4 enero, 2018
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Bandera blanca. En días como hoy, situados entre cuñados, reyes y polvorones bajo el pomposo marco de la fecha entrañable, nos resulta muy difícil afrontar la completa insustancialidad de las cuatro portadas de la prensa deportiva cañí.

Si quisieran podríamos hablar de la nada pero nos apetece ídem.

Si se atreven con alguno de estos diarios, más allá de su función secundaria como eficiente envolvedor de bocadillos de sardinas, es decir si se los leen, encontrarán alguna curiosité y poco más. En ciertos lares la información parece envuelta en salmuera y desprende un inconfundible olor a salazón, como aquellos bacalaos que surcaban los siete mares en galeones para evitar los brotes de Eskorbuto a bordo. Mucha Policía, poca diversión, ya saben

Así verán a Mariano realizar un extraño conjuro ante la puerta de un autobús en la portada de Marca, en su serial de Madridistas que fueron, pudieron ser y no son y que si estuvieran aquí nos salvarían de las siete plagas de Egipto pero que resulta que no están; o podrán deleitarse con el glorioso regreso al fútbol español que brinda la Ouija a ese adalid de la urbanidad, el protocolo y las buenas costumbres que es un señor de Lagarto llamado Costa. Ya puede irse de cañas con Suárez por Malasaña que seguro que al que expulsan es a Ramos.

¿Y en Matrix? Ay, Matrix. Matrix es como una telenovela de sobremesa en Antena 3. Da igual que te pierdas algún capítulo por dos motivos; primero, porque te I love you; segundo, porque se recupera el hilo en un periquete.

De hecho, más allá de la matraca de Coutinho, que lleva fichando por el Barça desde su salida del útero materno, la principal novedad en portada la presenta Sport con su exclusiva con Steve Urkel como nuevo embajador del Barça.

¿He sido yo? No, amigos galernautas, ha sido Michael Robinson.

Así despachamos de rapidito las primeras planas. Para poder dedicar unos parrafitos a la excreción vertida por el presunto periodista británico sobre la Grada de Animación del Real Madrid en una entrevista digital de la Ouija Online.

Una charla que efectuó el 22 de diciembre pero que pasó desapercibida entre encrucijadas electorales catalanes y Niños de San Ildefonso y que ayer se ocupó el propio Robinson de rescatar en Twitter.

El otrora futbolista de Osasuna se afana en desacreditar a los bravos hinchas blancos que han revolucionado la historia de un Bernabéu que durante décadas fue rehén de los ultras y preso del ópera-pipa del madridista señorial.

Invitamos a Robin a que lea la crónica de la Undécima desde la Grada Fans del Madrid para que compruebe cómo Florentino preparó los bocatas y dio instrucciones para animar a Danilo a pesar de los pesares.

“Teledirigidos”, “patéticos”, desliza entre otras lindezas Robinson, para plantear, incluso,  “otras posibilidades” para expulsar a los “energúmenos” –llamémosles ultras- del estadio. Por supuesto NO sugiere ninguna; o quizás sus ideas no hubieran pasado de ofrecer un curso de ganchillo en la calle Marceliano Santamaría a cambio de su abono. O tal vez, el propio Robinson, británico para más señas, pueda brindarnos una masterclass sobre gestión de hooligans. No lo hará. Ya sabemos que Laporta es un hombre íntegro que se enfrentó a los Boixos y Florentino... ¿Florentino? No, Florentino no. Que bote Mendoza, mejor.

A fin de cuentas, Robinson nos tiene más quemados que la moto de un hippie o la pipa de un indio o el sinfín de símiles absurdos con los que nos pretende convencer de su eficaz castellano.

Sabemos que te tira Indar Gorri, pero tras este ataque gratuito a un grupo admirable de madridistas te apuntamos en nuestra lista del carbón para los Reyes Magos.

Una lista que consta ya de varios tomos, volúmenes y facsímiles.

Enhorabuena, Robin.

¡Pasen buen día amigos galernautas!