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Marca y el último paso de honestidad

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Marca y el último paso de honestidad

Escrito por: La Galerna29 septiembre, 2017
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Buenos días. 29 de septiembre de 2017. Apuntad esta fecha en vuestras agendas sentimentales porque es la fecha en la que Marca se decidió a abordar en portada el villarato. Hay que poner aparte las dos o tres ocasiones anteriores en que Marca se limitó a informar de la detención y encarcelamiento del bueno de Ángel Mari. Esas no computan porque eran obligatorias, ocasiones en que no era posible optar por otra noticia en portada por mucho que te empeñaras. Hoy había otras opciones, y Marca opta por esto.

La validez del dicho "Más vale tarde que nunca" es tan inmarcesible que no pierde vigencia en superlativo. ¿Más vale tardísimo que nunca? Pues también. ¿Más vale (por ser más exactos aunque duela) 30 años tarde que nunca? Sí, incluso.

La felicidad del padre con el hijo pródigo, cuando este vuelve al redil en la parábola bíblica, no conocía matices temporales. "No, hijo, no me puedo alegrar de tu retorno a casa (y a la senda de la probidad y la justicia) porque es que has tardado demasiado. Se te ha pasado el arroz".

No. El padre pensó que más vale tardísimo, megatarde incluso, que absolutamente nunca, y nosotros somos como el padre que se alegra de que por fin Marca diga que hay que repetir las elecciones en la RFEF, que hay que limpiar ese lodazal.

La Biblia, no obstante, es discreta respecto al proceder en privado del padre. "Aquí, entre tu y yo, hijo, te diré que has sido un cafre durante mucho tiempo, durante claramente demasiado tiempo, y no te negaré que me cuesta un huevo hacer ahora como si nada por mucho alborozo que me produzca tu entrada en razón". Marca, el gran medio deportivo de España, y el diario más leído con enorme diferencia, no ha realizado en 30 años una sola investigación sobre el villarato, a pesar de contar para emprender esa tarea con los mejores medios y los mejores profesionales de su rubro. Cuando la justicia le tomó la delantera a la prensa (y muy concretamente a Marca) para enchironar a Villar, quedó con el culo al aire.

Después, con Villar ya en prisión o en denigrante libertad bajo fianza, la tardanza en la toma de esta decisión (la toma de decisión que esta portada encierra) sugiere la existencia de un tiempo "prudencial" de observación desde la barrera. Tampoco eso puede gustarnos. ¿Cuánto hay en esta portada de genuina valentía, y cuánto de caer ésta por su propio peso? ¿Cuánto hay de vanguardia y cuánto de Fernando VII ("Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional" cuando ya no había más remedio que hacerlo, cuando ya la marea era demasiado poderosa como para sustraerse a ella)? Sinceramente, no lo sabemos. Solo nos cabe celebrarla con todas las reservas que estamos manifestando, tantas -la verdad- que nos cuesta abrir el champán, y no precisamente porque el corcho se resista.

Demasiado tiempo, sí. Tanto -y ese es siempre el riesgo cuando la justicia se hace esperar- que este celebrable giro de timón corre el riesgo de ser tomado por hipocresía. "Qué escándalo, qué escándalo, me he enterado de que aquí se juega", clamaba cual sepulcro blanqueado Claude Rains en Casablanca. Su capitán Louis Renault hacía tiempo que sabía que en el bar de Rick se jugaba, como no podía hacer sino lustros que en la redacción del diario Marca se conocían los tejemanejes de Ángel Mari. A Marca solo cabe preguntarle lo que le preguntaban a Clint Eastwood en True crime: "¿Dónde estuvo usted todo este tiempo?"

Lo que va a marcar (nunca mejor dicho) hasta qué punto este 29 de septiembre de 2017 es (o no) una ocasión gozosa va a venir indicado por lo que suceda a partir del 29 de septiembre de 2017. ¿Es algo esporádico, o marcará tendencia? Y lo más importante: ¿se decidirá Marca a ensayar el último y absolutamente necesario paso de honestidad intelectual? ¿Se decidirá Marca a preguntarse en portada -aunque solo sea preguntarse- hasta qué punto lo que ya se sabe del villarato, en combinación con las escandalosas estadísticas de los arbitrajes del Barça en los últimos 15 años, arrojan una sombra más que razonable en los éxitos del FC Barcelona de los últimos tres lustros (como mínimo)? Baste recordar que lo que Marca exige hoy en portada es lo que Gaspart y al parecer Soler trataron de evitar denodadamente, usando para ello contactos en el mismísimo CSD.

¿Atará cabos Marca algún día? ¿Por qué Gaspart y Soler (o sea, el Barça) trataron de evitar el fin de la era Villar desesperadamente, emulando la salvada de culo de Laporta a Villar años atrás? ¿No conjuga todo esto bastante bien con cerca de 90 partidos con un solo penalti en contra de Barça, con 5 años sin que se señale uno a Mascherano, con 15 años de saldo de expulsiones de +70 (por otro de -10 para el Madrid)?

Nosotros somos madridistas, sí. Qué suerte que en este gravísimo asunto nuestro madridismo se funda en perfecta armonía con nuestra razón. Con ella como ariete (y con el madridismo presente, sí, pero solo en la recámara), es imposible no preguntarse si este puzzle no está peligrosamente cerca de encajar ominosamente. Es imposible no preguntarse si parte (no sabemos cuánto, pero una parte) de los éxitos de ese magnífico equipo (lo decimos sin ironía) que ha sido el Barça de 2000 para acá no se deben a la creación por parte de Villar de una determinada conciencia en el colectivo arbitral, de la designación de unos amigos y enemigos, que es el paso previo al sistema de premios y castigos concebido y desarrollado por Ángel Mari. Es imposible no preguntarse estas cosas. ¿Se las preguntará Marca algún día?

Es posible que a nosotros nos cueste mucho menos preguntárnoslo que a Marca, por la misma razón por la que un ratón se mueve con más agilidad que un paquidermo lastrado por lorzas y componendas. No obstante, cueste o no emprenderlo, el camino de la honestidad total es siempre exigible. También debería serlo para el resto de medios, incluidos aquellos cuyas portadas os traemos ahora también. Lo que sucede es que ellos, como veréis, ni se aproximan al asunto, y por eso no les pedimos ningún paso último de honestidad intelectual.

A ellos, en cambio, los damos por perdidos.

Pasad un buen fin de semana.