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Luna azul (y grana)

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Luna azul (y grana)

Escrito por: La Galerna7 septiembre, 2015
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El pasado 31 de julio pudimos disfrutar (?) de una "luna azul", peculiar fenómeno cósmico por el cual se producen dos lunas llenas en el mismo mes. El acontecimiento se debe a que el ciclo de "llenado" de la luna consta de 29'5 días aproximadamente, con lo que si hay una luna llena durante los primeros días del mes, crecen las probabilidades de que vuelva a haber otra a finales del mismo mes. Se calcula que hasta enero de 2018 no volverá a darse este raro fenómeno, pero, según nuestra experiencia, mucho nos tememos que As y Sport volverán a coincidir en sus planteamientos mucho antes de esa fecha, aunque más por razones muy terrenales que por azares cosmológicos.

As Portada 07.09.15Sport Portada 07.09.15Esta coincidencia es convocada hoy por el ínclito Piqué, un alma cándida, un tipo que, de no ser futbolista, bien podría haberse dedicado con similar éxito al tal vez algo apolillado arte del protocolo y las buenas maneras. Está preocupado As por el jugador blaugrana, y en concreto por los pitos que comienza a recibir en los campos, vaya usted a saber por qué inexplicable razón, ¿verdad Relaño? "Los pitos a Piqué crean un enredo", dice As, haciendo gala de sus constantes desvelos por el más estricto buen trato en los estadios a todos y cada uno de los jugadores de fútbol que no sean Gareth Bale. Por supuesto que no somos defensores en La Galerna de que se pite a nadie en los estadios, pero es que nos da por buscar "nadie" en el diccionario y, sorprendentemente, se confirma que la palabra quiere decir "ninguna persona", lo que nos lleva a pensar -disculpen ustedes la osadía- que la definición también incluye a Cristiano Ronaldo, a pesar de que el portugués -elefante en cacharrería- no pueda dedicarse jamás a la noble y amanerada práctica del protocolo, ¿verdad Relaño? Con lo dicho, tal vez ustedes deduzcan que hay en As una doble vara de medir, que los pitos pueden llegar a ser más o menos pitos según a quién vayan dirigidos, pero no se engañen, no le den más vueltas, creemos que están en lo cierto.

Nótese el ardid del titular del Diario de la Ouija, porque son los pitos los que crean un enredo, y no se atisba en la portada posibilidad alguna de que Piqué haya contribuido al lío. Es la consecuencia (repetimos que no deseable) la que puede crear un ambiente incómodo en La Roja, pero no Piqué con su intachable comportamiento, incapaz de generar causa alguna que no sea virtuosa. Es una respuesta popular (volvemos a decir que indebida) la que puede tambalear la armonía del equipo nacional, pero nunca Piqué. El desacomplejado Gerard jamás parece haber hecho nada que pueda explicar (que no justificar) algunos malos recibimientos que está (no sabemos si) sufriendo. El libérrimo Piqué nunca ha hecho burlas con el Madrid cuando se siente fuerte en la victoria, nunca ha sido altanero y prepotente dentro o fuera del campo de juego, jamás ha sido tan gamberro como para escupir a un representante de la Federación, y sobre todo no se le ha ocurrido (oh, wait!) justificar (que no explicar) los pitos a un himno en una final de Copa que él disputaba. Cómo podría ocurrírsele semejante desatino a Piqué, y menos cuando ese himno es el de España, país cuya camiseta defiende.

Sport da un paso más (con tilde) y confirma el fenómeno de la "luna azul", una luna más intensa si cabe, con tintes dramáticos, llena llenísima, excesiva: "Acoso a Piqué", titula Sport, justo debajo de un antetítulo que incluye la expresión "campos españoles", dos palabras que, tratándose del medio que se trata, alcanzan más altas cotas interpretativas. Piqué sufre en Sport las incomprensiones del héroe épico, pues aparece como víctima del escarnio por sus alusiones (que no faltas de respeto) al Madrid y por sus opiniones políticas, que no por la esquizofrenia de estar en misa y repicando, esto es, no por minimizar la importancia de los pitos al himno español cuando actúa como perfecto culé, a la vez que escucha ese mismo himno al comienzo de cada partido con la Selección.

Tal vez haya en Sport un uso torticero de eso que -con perdón- nos atrevemos a llamar hechos, pero ya puestos, y teniendo en cuenta la audacia que suele caracterizar el diseño de portadas de la prensa deportiva catalana, Sport ha perdido una muy buena oportunidad de pintar de azul (como la luna) la cara de Gerard, colocar espada y escudo en sus manos, hacerle montar un noble corcel y, finalmente, para el delirio general, poner en su boca aquella frase del William Wallace de Mel Gibson: "Puede que nos quiten la vida, pero jamás nos quitarán ¡la libertad!". Lágrimas, por favor.