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Luka Doncic: disfrutemos lo que nos quede

Luka Doncic: disfrutemos lo que nos quede

Escrito por: Mariano Galindo18 marzo, 2017
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Como un suspiro. Así ha pasado, y pasa, el tiempo de Doncic en el Real Madrid. Cinco años ya desde que un chaval esloveno jugara, a título de préstamo, con el equipo merengue en la Minicopa de 2012 celebrada en Barcelona. Ese Doncic, que cumplía 13 años una semana después, acababa de empezar su periplo como jugador blanco. El protagonismo de aquella cita copera recayó en los más mayores, en unos hombres de Laso que con el título copero ante el Barcelona iniciarían una saga única de éxitos, todavía prolongada hasta la actualidad.

Doncic no ganó esa Minicopa con su equipo de aquellos días, pero quien sabía de baloncesto en la Casa Blanca y le seguía la pista tenía claro que aquel rubio imberbe del Olimpia Ljubljana debía ser parte de la causa madridista. Y debía serlo de manera prolongada, no como un préstamo copero.

Doncic vivió la Copa de Barcelona entre las bambalinas de una adolescencia a la que acababa de entrar. Sólo tres años después, ese chico que miraba a los profesionales del Real Madrid iba a compartir vestuario con muchos de aquellos que sembraron la gloria en Barcelona. En 2015, Doncic se convertía en el tercer jugador más joven de la historia en debutar en la ACB y en el primero en hacerlo en un equipo madrileño. Lo hacía el 30 de abril, ante el Unicaja, en el Palacio de los Deportes. Primera pelota, triple. El arrojo siempre por delante, en pequeñas secuencias profesionales de lo que estaba por venir.

En el intervalo de la Mincopa de 2012 al momento referido de 2015, Doncic tuvo tiempo de enseñar al mundo que atendíamos a un caso de esos que aparecen cada mucho. Firmó por el Real Madrid el 1 de septiembre de 2012, fue ganador y MVP de la Minicopa, arrasó con el Real Madrid Infantil y lo ganó todo con el Júnior en 2015, Euroliga y MVP del torneo europeo incluido.

Ya por entonces, muchos echaban cuentas de cuándo era elegible Doncic para marcharse a la NBA. La edad mínima exigida para jugar en la competición estadounidense y para presentarse al Draft es de 19 años o, en su defecto, dar ese paso en el año en el que cumples esa edad.  Así, el esloveno, nacido el 28 de febrero de 1999, podía apuntarse por primera vez a un Draft de la NBA para la edición de 2018.

Incontenible progresión

Por mucho que algunos técnicos busquen que las incipientes estrellas progresen con cautela, en ocasiones la fuerza de su madurez en la pista y su propia calidad abortan cualquier intento de mesura. Pablo Laso supo gestionar el salto a la elite de Doncic para la 2015/16, pero de cara a la 2016/17 cualquier cosa que no hubiera sido darle los galones que merecía, y esos eran muchos a sus 17 años, habría sido un error. El impacto de Doncic sobre la Liga Endesa se empezó a notar de verdad, y de manera continuada, a la vuelta del verano de 2016. Había crecido y se había fortalecido, en todos los sentidos. El dorsal número 7 estaba dispuesto a liderar al Madrid el tiempo que le quedara en la capital. Y ese periodo, paradójicamente, se hace ahora más corto, mengua, conforme más brilla en el Real Madrid. Cuanto más le da Doncic a los suyos, a su equipo, a su club, más lejos parece estar del mismo.

El ‘temor’ del Madrid al Draft de 2018

Sus 2.00 metros de altura presentan un perfil perfecto para la NBA. Capaz de jugar de base, escolta, alero y de postear con un interior, fuerte, maduro, resolutivo y apenas errático en la pista, Doncic es el caramelo de cualquier franquicia que quiera tener en sus filas a una de las estrellas mundiales de la próxima década.

“Mínimo le queda esta temporada y otra más con nosotros. Luego ya se verá. Pero está claro que si sale en el Top-3 del Draft de 2018 va a ser muy difícil que Luka siga aquí”, declaraba Juan Carlos Sánchez a los micrófonos de EsRadio hace unas semanas.

Nadie duda a esas alturas que Doncic, salvo giro crítico de los acontecimientos, va a ser seleccionado entre los cinco primeros de ese Draft. Son muchas webs especializadas en la materia las que le colocan como uno de los favoritos a salir con el número 1 en 2018. En ese sentido, uno de los sitios referencia, DraftExpress, le sitúa en la segunda posición a fecha 14 de marzo, sólo por detrás del pívot DeAndre Ayton. Otras páginas, como nbadraft.net rebajan algo esa euforia y lo colocan en el número 4.  Independientemente de ello, todo apunta a un puesto altísimo de Doncic en la ceremonia que se celebrará dentro de quince meses.

Sobre el esloveno no hay que preguntarse ya si va a cruzar el Atlántico, sino cuándo lo va a hacer. El Madrid buscará retenerlo lo máximo posible. Por edad, tenemos Doncic hasta el 30 de junio de 2018. Mínimo. Luego, todo lo que sume será una bendición deportiva. Disfrutemos de este tiempo que nos queda para ver en directo a una de las mayores sensaciones que se recuerdan del baloncesto en Europa. Disfrutemos porque no nos queda otra. Y está bien así. Dure lo que dure.