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Luis Enrique, Piqué y el test de Riley

Luis Enrique, Piqué y el test de Riley

Escrito por: Antonio Hualde14 octubre, 2018
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El estreno de Luis Enrique con la selección ha generado muchas expectativas. Ganar con solvencia a rivales como Inglaterra y Croacia -lo de Gales cuenta menos- sugiere que el asturiano reconvertido a catalán supremacista ha empezado con buen pie. Hasta se ha reinventado a Alcácer, quien parecía defenestrado para el fútbol tras su paso por Barcelona. No obstante, hay aún mucho camino por recorrer. Y mucha labor pendiente en la trastienda.

De inicio, Lucho tiene a la prensa comiendo en su mano. Esos mismos medios con los que tuvo desplantes que dejarían corto al mismísimo Mou besan ahora por donde pisa. Sólo una “pega”: se le afea que llame a más jugadores del Madrid que del Barça. Es tal la histeria suscitada que -por favor, no se rían- algunos han llegado a insinuar un trato de favor hacia el Madrid recordando su pasado blanco. No es broma.

Los responsables de tales insinuaciones atribuyeron en su momento a Luis Enrique un “ADN Barça”, pese a haberse criado futbolísticamente en la cantera del Sporting. Estos y otros hablan igualmente del “ADN España” para referirse al supuesto nuevo estilo que el asturiano ha impuesto en el combinado nacional. Pero en realidad ¿qué es eso del “ADN”? Vayamos por partes.

Los más jóvenes ni habrán oído hablar de José Angel Iríbar. Fue uno de los mejores porteros que ha habido, tanto en su club -el Athletic de Bilbao- como en la selección. Iríbar se dedicó a lo suyo, que era jugar al fútbol; y muy bien, por cierto. Era y es simpatizante del brazo político de ETA, denominado entonces Herri Batasuna, cuestión ésta que jamás ocultó. Con una puntualización: durante su etapa en activo nunca se significó públicamente en este sentido. Y es que política y deporte, se pongan como se pongan, no maridan nada bien.

Actualmente, el testigo lo ha cogido Gerard Piqué. Futbolísticamente ha sido y es un central de garantías -aunque, en mi opinión, un peldaño por debajo de Carles Pujol-, dándolo todo tanto con su club como con la selección. Sus defensores, bastante más numerosos entre la prensa que en la afición, dan la matraca con una obviedad: el “compromiso” de Piqué. Si con ello se refieren a entrega física están en lo cierto. De hecho, nadie le ha podido reprochar jamás lo contrario. Otras cosas sí.

¿Pujol, Iniesta, Pedro y Piqué tienen ADN Barça? Como integrantes de La Masía, bien pudiera ser. ¿Es parte de ese ADN la procedencia catalana de alguno de ellos? Discrepo. Pedro es canario, e Iniesta de Albacete. Y ambos son tan del Barça -pese a jugar en la Premier Pedro no reniega de su pasado, lo cual es muy de alabar- como cualquiera nacido en Hospitalet. ¿Son rasgos del ADN Barça humillar a la Guardia Urbana de Barcelona, escupir a un directivo de la Federación o posicionarse junto al ala separatista más extrema? A eso debería responder Gerard Piqué.

Hasta el momento, Piqué se ha cuidado muy mucho de decir “soy independentista”. Pero si aplicamos el test de Riley -“si parece un pato, nada como un pato, y grazna como un pato, entonces probablemente sea un pato”- el resultado es obvio. ¿Conclusión? La afición española ha pitado mayoritariamente a alguien que va a la selección de un país que no siente como suyo por estrictas razones de lucimiento personal: jugar junto a los mejores es plato de gusto para todos, independentistas o no.

Es un problema que ya no tendrá Luis Enrique, toda vez que el aún marido de Shakira ha anunciado su “retirada”. Pero si algo tienen en común el asturiano y el catalán son su ego y malos modos. Lo segundo es de sobra conocido, pese a que la mayoría de la prensa deportiva se lo consienta. Lo primero explicaría por qué iba Piqué a la selección sin sentirse español y porqué Luis Enrique llama a más jugadores del Madrid ahora: profesionalidad. Piqué no se sentirá español, pero jamás renunciaría a jugar con la mejor generación de futbolistas españoles -como él; lo de españoles, digo- sólo por un quítame allá ese escudo. Y Lucho, tres cuartos de lo mismo: por más que odie al Madrid, es consciente de que sus jugadores pueden aportar mucho a “su” selección. Ya habrá tiempo de seguir malmetiendo, que ahora toca sacar partido. Así pues, cuando lean “ADN Barça” o “ADN España” piensen más bien en sectarismo o estulticia. Y no le presten la más mínima atención.

Antonio Hualde
Abogado,historiador en ciernes,investigador en Fund.Ortega y Gasset.Escribo en Diplomat in Spain,El Imparcial,Actuall,La Galerna. Radio Internacional.Scout

19 comentarios en: Luis Enrique, Piqué y el test de Riley

  1. Pues en un País ¿país? . . . Donde hay tanta gente válida para ese puesto ( seleccionador ) que pongan a un asturiano , reconvertido en catalanista , que votó en una consulta