Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Opinión
Los siete pecados del madridismo

Los siete pecados del madridismo

Escrito por: Álvaro Martín Gallego10 diciembre, 2022
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Considero a los madridistas una especie de familia donde residen personalidades diversas, ideologías opuestas, buenas y malas personas, pero que tienen una característica, aunque solo sea una, en común: el amor y pasión hacia un club de fútbol.  “Es muy madridista” es una frase atávica que me une primitivamente a esa persona. Es la frase que está en el número uno de frases que me hacen automáticamente conectar con la persona por delante de frases como “me gusta mucho el cine” o “mi serie favorita es The Wire” y, como no, “soy fan de Radiohead”.

Este bonito hilo que nos une es resistente aunque, en demasiadas ocasiones, me entra la compulsión de cortarlo. La relación no es perfecta, ni mucho menos. Los hermanos por muy hermanos que sean tienen sus más y sus menos. La familia no es perfecta y el madridista peca y peca mucho, lo que me enerva. Estos pecados son inherentes al ser humano y al resto de aficionados de otros equipos, pero vamos, que esto es una revista del Real Madrid y he venido a hablar de mi libro.

 

Pecado nº 1. El piperío

 

Clac, clac... Cáscaras al suelo, silbidos al aire. Famoso fenómeno gastronómico que ocurre en todos los estadios, mayormente españoles y bastante asentado en el Bernabéu. Defendido por los seguidores de esta filosofía como la crítica necesaria que forja  al equipo como el mejor de la Historia. En parte llevan razón, razón que desaparece cuando silban a un chaval de dieciocho años por perder la pelota.

Nunca lo he soportado. La hipercrítica debe llegar ante actitudes no tolerables y crisis deportivas e institucionales injustas para el socio o espectador. El resto es psicopatía pasivo-agresiva.

Piperos

Pecado nº 2. La soberbia

 

La frase fetiche es: “ Este jugador no vale para el Real Madrid”.  Los autores suelen escudarse en que en el Madrid solo caben los mejores entre los mejores jugadores del mundo. Los localizo fácilmente porque son los anti-Lucas Vázquez. Estos sujetos creen que todos los jugadores de la plantilla deben ser TOP 20 mundial y olvidan que, para crear plantillas sanas, cohesionadas y duraderas deben de acoger jugadores de alto nivel pero sin llegar a ser el mejor en su posición.

Esto no quiere decir que cualquier jugador valga para el Real Madrid. El mejor equipo de la Historia debe estar lleno de jugadores élite, pero la élite debe ser complementada por esos jugadores profesionales, de alto nivel, que toleran la suplencia y cumplen cada partido. Dame Lucas, Arbeloas, Nachos y Callejones. Escuderos de los mejores.

 

Pecado nº 3. Bipolaridad blanca

 

Siendo un equipo donde la victoria es más que frecuente y la estabilidad es un don, ¿cómo puede ser que en cada empate se generen crisis existenciales severas? Un empate contra el Osasuna es una catástrofe sin precedentes que a los tres días se convierte en la máxima ilusión por una remontada frente al Shaktar porque tenemos el mejor equipo joven de la Historia de la humanidad. Litio y autoayuda es mi consejo. “Never too high, never too low”.

El madridismo es una pasión bonita y gusta disfrutarla, pero una cosa es eso y otra es parecer argentinos en un Mundial.  Se busca la eutimia y en este mundo de redes y de impacto psicológico e hiperreactividad sentimental cada vez es más difícil encontrarla.

Hinchas Real Madrid

Pecado nº 4. Onanismo de la novedad

 

Lo nuevo es mejor simplemente por ser nuevo. Kroos es lento, hay que venderle. Carvajal es un viejo, hay que fichar a John Maines, lateral del Weitmister. Benzema no mete goles, Dinojunta, es un pecado no fichar a Werner el Magnífico.

Podría seguir días y días con ejemplos. Que lo viejo aburre no es nada nuevo, es la base psicosocial donde se asienta el ultracapitalismo. La crisis de los cuarenta está fundamentada en el aburrimiento de sí mismo. Es la columna vertebral de los divorcios y la culpable de que el regalo de reyes del año pasado sea destruido por el de este año. El síndrome Woody-Buzz Lightyear.

En el madridismo este síndrome puede llegar a ser más pegajoso inclusive. Cuando tu equipo tiene dinero fresco aparece la compulsión de pedirle a Santa Florentino Klaus cualquier regalito, sea Navidad o verano, para dejar en el baúl a los “Woodys” Kroos y Casemiro. ¡Qué bonito es Jovic en los vídeos de Youtube! ¡Quiero uno!

 

Pecado nº 5. Oficialismo

 

Dícese de aquel fenómeno en el que siempre el jefe tiene la razón. La defensa a ultranza de la junta directiva, sea cual sea en ese momento. Falacia de autoridad, argumento ad verecundiam.

Lo reconozco, este es uno de mis pecados. Ahora soy más Florentinista que oficialista pero en el pasado fui demasiado defensor de la autoridad madridista. Los oficialistas siempre tendremos una explicación para cualquier decisión de los de arriba. Apelaremos que ellos saben más que vosotros y que cualquier error es normal. Nos escudaremos en los elementos externos para darle explicación a cualquier tropiezo.

El Florentinismo es diferente. Es un oficialismo con muchas razones a su favor. Cuando una Junta Directiva gana tanto y hace las cosas tan bien es difícil discutirle cualquier decisión y la confianza es tan plena que no defenderla genera el fenómeno contrario: piperío, bipolaridad, onanismo… (véase puntos anteriores). Pero sí, no recomiendo entrar en el oficialismo ramplón.

Oficialistas

Pecado nº 6. Cristianismo patológico

 

Sadomasoquismo blanco. Cincuenta sombras de Cristiano. Nos gusta que nos azoten, que nos hagan pupa.

Es bonito defender a un jugador que te ha hecho tan feliz y ha dado tanto éxito a tu club. Pero apoyar hasta la extenuación a un señor que su ego decidió reventar la celebración de una Champions y que ha tratado al club como un mero papel higiénico, por ahí ya no paso. El portugués se pasó por la punta del innombrable los valores del Real Madrid y eso no se puede perdonar a la ligera.

Aconsejo a estos Cristianistas patológicos que hagan el esfuerzo de diferenciar a un ególatra materialista de los jugador honestos enamorados de su club. Los valores también cuentan. Si hacéis esto por Cristiano, ¿qué haréis por Benzema, Modric o Kroos?, ¿os tatuaréis su semblante en las córneas como homenaje? Existen miles de kilómetros de distancia entre esos tres señores y el de Funchal. ¿Solo os interesan los goles y los títulos? Hay algo mucho más importante que los números.

Me da a mí que este síndrome por Cristiano es derivado de ansiar el fracaso de Messi o que el portugués termine su historia claramente por encima del argentino. ¡Qué más dará! Ese jugador ya no juega en el Real Madrid y nunca fue madridista.

Me acuerdo cuando el amor por un jugador era el Raulismo, eso si que era una defensa espartana a un madridista, a los valores del club.

 

Pecado nº 7. Complejo

 

Último y sorprendente pecado. ¿Cómo puede ser que haya aficionados del mejor club de la Historia acomplejados?

Este es el pecado que hace que algunos madridistas se transformen en culés, incluso hay veces que se les pega el acento. El complejito de inferioridad. Confieso que me avergüenza la persecución que realizan determinados madridistas a jugadores o entrenadores del Barcelona por el mero hecho de pertenecer al gran enemigo. Esa necesidad de buscar los cuatro errores de Messi en su larga trayectoria, esas teorías forzadas para demostrar que Messi no es de los mejores de la Historia con bastante ridículas.

Está bien debatir sobre jugadores o intentar luchar contra la insidiosa propaganda culé y nacional teñida de blaugrana. Apoyo toda resistencia a la conspiración antimerengue que rezuma por toda la península y parte del mundo. Pero, hacednos un favor, dejad de buscar teorías para minimizar a las grandes figuras culés. Guardiola es un grandísimo entrenador, como persona ya es otra cosa. Messi es uno de los mejores de la Historia. Gavi y Pedri son muy buenos jugadores y si fuesen blancos estaríamos defendiéndolos hasta la muerte.

Somos madridistas, señores con espada, guante blanco. No pasa nada por reconocer los aciertos del rival, sucumbir ante la evidencia. Entrar en ese juego nos convierte directamente en culés o colchoneros.

 

Anexo: Pecados del autor

 

El autor pecó en el pasado de onanismo de la novedad, bipolar y oficialismo y ha pecado en este artículo de piperío, soberbia, y algo de complejo. Debe rezar tres padres nuestros y cuatro ave marías.

 

Getty Images.

homelistpencilcommentstwitterangle-rightspotify linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram