Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Históricos
Los cubanos en el Real Madrid

Los cubanos en el Real Madrid

Escrito por: Alberto Cosín12 enero, 2019
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

En Cuba el deporte rey es el béisbol donde es una potencia mundial desde hace años. El boxeo y el atletismo también son disciplinas que cuentan con numerosos seguidores en la isla, mientras que el fútbol está ganando más adeptos día a día. En su relación con el balompié, hay que destacar el gran triunfo de Cuba en la Copa Caribe de 2012 al vencer en la final a Trinidad y Tobago, con un tanto en la prórroga de Marcel Hernández. Sin embargo, el momento más importante de la historia para los isleños tuvo lugar, en el ya lejano 1938, cuando acudieron al Mundial de Francia.

Por entonces lograron ser la primera selección caribeña en participar en una Copa del Mundo y hasta la fecha esa ha sido su única presencia. En la calificación, Costa Rica, la Guayana neerlandesa, El Salvador, Colombia, México y Estados Unidos desistieron disputarla y Cuba pasó directamente. El objetivo de los cubanos era realizar un digno papel ya que eran uno de los conjuntos más débiles. Y lo consiguieron al dar una de las campanadas de la primera ronda. En su debut se enfrentaron a Rumania que había acudido a los dos Mundiales anteriores y con quien empataron a tres tras una prórroga, lo que hizo necesario un replay. El encuentro, jugado cuatro días más tarde, tuvo a una Cuba superior que se deshizo de los europeos por 2-1. En cuartos, el cansancio hizo mella en los caribeños y una potentísima Suecia les apeó por 8-0. Cuba volvía a casa, pero había dado a conocer a Benito Carvajales, José Magriñá o Juan Tuñas, probablemente el mejor futbolista de su historia, un delantero prolífico con un cañón en la pierna izquierda que le hizo ganarse el apodo de “Romperredes”.

HASTA ocho futbolistas nacidos en cuba han vestido la elástica merengue

Cuba, además, también ha tenido su vínculo con el club más importante de la historia del fútbol: el Real Madrid. Un total de ocho futbolistas nacidos en la isla han vestido la elástica merengue en los 116 años de la entidad madrileña. En los albores de la fundación, allá por los comienzos del siglo XX, los hermanos Giralt tuvieron una gran influencia. Mario (La Habana, 1882) participó en la primera campaña del club, en 1902-1903, ejerciendo como back, la posición de central, entonces conocida popularmente con la palabra en inglés. Defensa contundente y potente, cumplía con la labor de los zagueros de la época que era despejar sin ningún miramiento cualquier cuero que le llegase.

El mediano de los tres hermanos fue José (La Habana, 1883), un hombre con voz y voto en las primeras decisiones que tuvo que tomar la directiva blanca entre 1902 y 1903. Muy involucrado en la entidad junto con Carlos Padrós, Enrique Normand o Manuel Alcaide, entre otros, en 1904 jugó con el Español madrileño, al estar disconforme por la fusión del cuadro blanco con el Moderno. Regresó en 1905 y resultó importante en la consecución de dos Copas del Rey. El torneo del KO fue su favorito y en diez partidos acumuló dos goles: en la primera jornada de la Copa de 1906, ante el Huelva Recreation (se certificó el título ante el Athletic el 10 de abril) y en el segundo duelo de la liguilla de 1907, contra el Vigo F.C., en el campo del Hipódromo (la final de nuevo les enfrentó a los leones, el 30 de marzo, con un resultado de 1-0). José, llamado popularmente ‘Pache’, se desempeñaba como delantero, destacando por ser un certero y preciso rematador.

Por último, el más joven de los hermanos fue Armando (La Habana, 1885). En las actas del club figura como vocal de la primera junta directiva encabezada por Juan Padrós, en marzo de 1902 y también es el primer goleador en competición oficial de la historia. Su vida en el club transcurrió de igual forma que la de José, ganando las ediciones de la Copa en 1906 y 1907, con dos dianas fundamentales, en la segunda de ellas ante el Hamilton FC, un equipo salmantino integrado por jugadores de la colonia irlandesa. Armando inició la gran historia de extremos izquierdos que ha tenido el club merengue brillando por su velocidad y excepcionales asistencias desde el costado. La salida de Carlos Padrós de la institución y el anuncio de Adolfo Meléndez como presidente, provocó su adiós en 1909. Tras militar en el Español de Madrid y el RCD Espanyol, se alejó del fútbol.

El cuarto cubano también fue contemporáneo de los Giralt y se llamaba Antonio Sánchez Neyra (La Habana, 1884). Como Armando, fue vocal en la primera junta directiva del club y se marchó en 1909 dejando a la entidad en una gran depresión que le hizo perder importancia en lo deportivo e institucional. Vivió dos ciclos en el Madrid: un bienio desde 1902 a 1904 (como los Giralt se enfundó la zamarra del Español, al no aprobar la fusión con el Moderno) y otras dos temporadas, desde 1907 a 1909. Neyra era muy conocido en la capital al ser un deportista que traspasaba la línea del fútbol, descollando en gimnasia, además de practicar la natación y el ciclismo. Había jugado en el germen del Madrid, el Sky F.C.  En las primeras actuaciones con el equipo blanco se alineaba como un hábil delantero. Levantó la Copa de 1907 aunque no jugó la final (sí tres partidos de la Liguilla, con un triplete al Hamilton FC incluido) y la de 1908, donde además de actuar hizo el primero de los tantos ante el Vigo F.C. en el antiguo campo de O’Donnell.

EL CUBANO armando giralt fue el autor del primer tanto oficial de la historia del club

En el inicio de los años 10, otro cubano aterrizó en Madrid para permanecer cinco temporadas: Fernando López-Quesada (Cárdenas, 1890), aunque en algunas fichas aparece como López Bourbon hasta que su padre no unió los apellidos. Su papel se circunscribió más a tareas administrativas en la junta directiva, presidida por Adolfo Meléndez, que a su bagaje en el terreno de juego. Aun así, además de amistosos disputó, como centrocampista, cuatro choques del Campeonato Regional en 1911, 1913 y 1915. Su hermano Carlos también estuvo en la Casa Blanca, pero él nació en Madrid dos años después.

El sexto cubano se hizo esperar más de dos décadas y aunque fue un fichaje ilusionante acabó en decepción. En la temporada previa al estallido de la Guerra Civil, con la Liga ya a pleno funcionamiento, el club blanco fichó a Enrique Ferrer, un isleño nacido en Cuba en fecha desconocida. El centroamericano era un extremo diestro de gran velocidad, agilidad y manejo del regate pero que nunca acabó por convencer a Paco Bru, entrenador madridista. Su estreno se produjo el 6 de octubre de 1935, en el Campeonato Mancomunado, en la sexta jornada contra el CD Nacional y a partir de entonces únicamente jugó otro encuentro más, un amistoso ante el Recreativo Granada, concertado para recaudar fondos para un nuevo estadio en la ciudad andaluza.

Tras la guerra se completó el único puesto en el que todavía no había jugado un cubano en la historia del club, al firmar el guardameta Mario Inchausti (Santa Clara, 1915). Inchausti, que llegó a España con apenas 10 años para estudiar en Orduña (Vizcaya), cursaría medicina en Zaragoza, donde se inició en el fútbol entre 1934 y 1935. Después de defender el marco maño y el del Betis, el Real Madrid se interesó por su situación en 1941 y lo acabó fichando por 50.000 pesetas. En el equipo estaban entonces Marzá, Pacheco y Esquiva como arqueros, pero el ágil y vistoso portero cubano se hizo titular en la Copa. Antes había debutado en un amistoso contra el Sevilla, en Nervión, el 22 de abril de 1941. En el torneo del KO se puso bajo palos en la eliminatoria contra el Celta, donde los vigueses pasaron tras un global a favor de 5-4. Sin embargo, una lesión hipotecó su estancia en Madrid y aunque disputó algún amistoso en los primeros meses de 1942, al terminar dicho curso el equipo merengue decidió no renovar su contrato y colgó los guantes con apenas 26 años.

EL CUBANO chus alonso fue el primer artillero de la historia del estadio santiago bernabéu

Chus Alonso (La Habana, 1917), el primer artillero de la historia del estadio Santiago Bernabéu en partido oficial.  Muy joven hizo las maletas con su familia, estableciéndose a partir de entonces en Asturias. Alonso fue uno de los mejores interiores españoles de los años 40 gracias a su poderoso físico, su llegada al área contraria, su zancada y su olfato de gol, coronado con un gran arte para los testarazos. En el norte de España da las primeras patadas a un balón y antes de la guerra ya es captado por el Madrid para su cantera, aunque después lo cede al Valladolid. En 1939 está cerca de fichar por el Barça, pero finalmente llega a un acuerdo con la directiva merengue y se queda en Madrid. A lo largo de diez temporadas se convierte en una pieza clave del equipo y aunque únicamente gana dos Copas del Rey, triunfa con la casaca blanca que se enfunda en 159 ocasiones, marcando la magnífica cifra de 68 dianas. Dos de ellos logrados en el histórico 11-1 al F.C. Barcelona , de