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Lopetegui y la fórmula ganadora del Real Madrid

Lopetegui y la fórmula ganadora del Real Madrid

Escrito por: Antonio Valderrama13 junio, 2018
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El Madrid ha fichado a Julen Lopetegui como nuevo entrenador. Vasco, de Asteasu, un pueblo de Guipúzcoa, llegó al Madrid desde la Real siendo un muchacho aunque como madridista su trayectoria fuese intrascendente. Portero menor, recuerda en su carrera como deportista y en su posterior reconversión con traje y corbata a Monchi: de guardar arcos con dudoso éxito a labrarse una reputación de hombres de fútbol sesudos, pragmáticos y de aire cientifista. Es el seleccionador nacional y el Madrid lo ficha a dos días de que España debute en el Mundial contra la Portugal de Cristiano Ronaldo. El gremio periodístico, deportivo y generalista, se ha inflamado como un abceso. Twitter está lleno de pus.

Lopetegui ha perdido el favor del periodismo español en una tarde. No se recuerda caída en desgracia más rápida en la corte. Dicen que en su pueblo es querido por los paisanos aunque allí gobiernan los nacionalistas y por lo visto hay una pintada en el polideportivo municipal que reza, en perfecto castellano, que España es una mierda, gane o pierda. Todo un detalle que esté en la lengua del imperio, que según se dice nació entre Burgos y Guipúzcoa. La pintada aparece mencionada ya en 2016, cuando Lopetegui se hizo cargo de la selección, y también en una nota de la misma tarde en que se anuncia su fichaje por el Madrid. Trabajar para la institución que se proyecta al mundo desde la capital a veces hace torcer el gesto a los padres de la pequeña patria, sobre todo si es la vascuence. No obstante entra Lopetegui en la nómina de los vascos del Madrid, una tradición que empezó con el mítico Madrid republicano de Ciriaco, Quincoces o los Regueiro, de los cuales Luis fue capitán luego, durante la guerra, de la selección de Euskadi que salió de gira por el mundo patrocinada por el lehendakari Aguirre. El linaje vasco en Chamartín tiene frutos notables: Lasa, el del gol al Sevilla desde la calle Padre Damián; Alkorta, el Sancho Panza de Hierro con Capello, Iván Campo y Karanka, los goznes de la defensa de cinco de Del Bosque en la Octava, y luego, claro, Xabi, con Illarramendi como coda paródica.

El Madrid ha importado talento vasco sin distinguir entre realistas, gente del Athletic, del Real Unión de Irún o alavesistas. El legendario tridente defensivo de los años 30, Zamora, Ciriaco y Quincoces, lo conformaban uno de Eibar y otro de Barakaldo. Es, en ese sentido, también un imperio: toma lo mejor de cada casa y diluye la diferencia regional, local, ¡el provincianismo!, en la gran causa común, que trasciende la frontera y busca perdurar.

Se fue Zidane sin que nos diéramos cuenta y el Madrid pasó dos semanas sin entrenador. La cuestión, que en otro tiempo hubiera resultado incluso crítica, una emergencia nacional, no ocupaba hasta hoy siquiera más que una nota en las portadas de los periódicos del ramo. Influye que hay un Mundial ad portas, claro. Sin embargo, sospecho que no sólo es eso. La barriga parece llena porque cuatro Copas de Europa en cinco años sacian a cualquiera y más a quienes, como la nación madridista, las persiguieron como el pueblo judío la Tierra Prometida. Quizá haya algo más todavía. Quizá sea algo estructural.

Puede que se esté produciendo por fin una asimilación cultural dentro del club: el Madrid ha dado con una fórmula ganadora que no consiste sólo en tener a los mejores jugadores. A fin de cuentas, ¡eso puede hacerlo cualquiera! Consiste, específicamente, en tener a los mejores ganadores. Además, la fórmula se ahorma estupendamente con el contexto competitivo que tiene que afrontar el equipo en España: una Liga que es como si empezase siempre, en agosto, con hándicap, como en las apuestas.

el madrid ha dado con una fórmula ganadora que no consiste sólo en tener a los mejores jugadores

Cuando se fue Mourinho el Madrid tardó lo justo en contratar a Ancelotti: resolver la cuestión contractual con el PSG y una tournée de Florentino por los medios de comunicación deportivos explicando la nueva política de fichajes. La nueva era. Cuando Ancelotti fue despedido tampoco pasó mucho tiempo hasta que presentaran a Benítez. De todas formas, que lo habían elegido a él era vox populi. Ahora es diferente.

¿Por qué? Quizá la respuesta sea el mismo Lopetegui. Analizando los perfiles técnicos de los entrenadores que han triunfado en el Madrid en las primeras dos décadas del siglo XXI, se puede encontrar un patrón. Triunfar en el Madrid es ganar la Copa de Europa, por más que Capello y Mourinho completasen una labor ingrata y sucia de modernización a revientacalderas. Y Copas de Europa han ganado Del Bosque, Ancelotti y Zidane. Los tres, ex-futbolistas. Los tres, conocidos pragmáticos, de rostro público amable. Ninguno destaca por ser un revolucionario, un táctico absoluto o un diseñador de equipos a largo plazo. Tampoco por tomar decisiones drásticas o espectaculares. Los tres, queridos, respetados y admirados por buena parte de sus plantillas. Parece que Lopetegui cumple ese perfil estupendamente, a tenor de lo que publican los medios de su relación con los españoles de la selección y del cariño que le guarda Casemiro desde su etapa como discípulo suyo en Oporto.

El fichaje de Lopetegui también indica un cambio en la toma de decisiones de la cúpula directiva del Madrid. En 2015, a la vista del fichaje de Benítez, pareció recuperarse el viejo hábito de pedir “mano dura” para con una plantilla “aburguesada”. Es una historia vieja esa en el Madrid. Salió como salió. Ahora, sin embargo, Florentino, que es quien toma las decisiones en el Madrid (aunque las que salen mal se le encaloman sibilinamente a otros, como a JAS con la de Benítez, por ejemplo) parece advertir que no puede ir contra la cultura del club, por más que esa cultura traiga disgustos. Que los trae. No mantener una continuidad en lo doméstico, por ejemplo.

Está por ver que Lopetegui sea un hombre capaz de hacer que este Madrid de jugadores que ya están en el TOP 11 histórico del club la mayoría sea capaz de motivarse cada fin de semana. De competir en El Alcoraz como en el Allianz Arena. Eso lo consiguió Zidane en su segundo año y el francés se fue proclamando que aquel triunfo liguero fue lo mejor de su estancia como entrenador madridista. De momento, Lopetegui es una incógnita. Se le intuye versatilidad, flexibilidad estratégica. Eso es bueno. De hecho, es una fórmula probada con éxito en el Madrid. De momento, su paso por el Castilla no parece esperanzador, como el de Zidane. Con el Rayo, hace una década, tampoco terminó su primera temporada como técnico en Segunda. En el Oporto duró año y medio. Quedó segundo en una liga de tres equipos pero en la Copa de Europa compitió de manera interesante, poniendo en jaque incluso al Bayern de Guardiola en 2016. Eran los cuartos de final. Como entrenador de España ha integrado a jugadores incomprensiblemente des