Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Opinión
Aquel día con Les Luthiers en Valdebebas

Aquel día con Les Luthiers en Valdebebas

Escrito por: David Álvarez28 abril, 2020
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Era mayo de 2007 y acababa de cumplir un año en Real Madrid Televisión. Por entonces, hacía un poco de todo en la tele: los fines de semana narraba cantera, presentaba el informativo y lo que iba surgiendo en el día a día o, como en esta ocasión, algún reportaje especial para aquel programa llamado “Real Madrid Life”, que venía a ser un contenedor con la vida social del club, historias de aficionados de todo el mundo o… visitas ilustres.

Como toda persona de bien, soy muy fan de Les Luthiers. Me pregunto si alguien tiene la desfachatez de no serlo. Desde que mis padres, hará más de 30 años, me llevaron por primera vez a verles, estos genios argentinos se convirtieron para mí en referentes absolutos de la palabra, del teatro, del humor y de la fina ironía como estilo de vida. Traté de ver todo lo que pude de ellos y con ellos y, si llegaba a tiempo (las entradas se agotaban nada más salir a la venta), disfrutarles en directo y sus 440 momentos de risa por función (un estudio las contó).

En mayo de 2007 y durante 10 días, Les Luthiers estarían en el Palacio de Congresos de Ifema, en Madrid, representando “Las obras de ayer”, un espectáculo recopilatorio con alguno de los mejores momentos de una formación que rondaba ya los 40 años de éxito ininterrumpido. Por supuesto, no iba a dejar escapar la ocasión. No me acuerdo de cómo conseguí el contacto, pero sí la llamada a su representante o a la persona que llevaba sus asuntos en España. Les iba a proponer una entrevista, algo cortito para no molestar… Lo que quisieran. Para mi sorpresa, lo que querían era, si podía ser, hacer el Tour del Bernabéu, ver un entrenamiento… y luego ya sí, la entrevista. Vamos, que eran madridistas, “muy madridistas”, me dijo el representante. “¿Pero podemos grabarlo todo?”, pregunté. “Lo que queráis”. Taquicardia primero y a prepararlo todo después. El Club se implicó y diseñó la visita… que incluiría también alguna sorpresa.

Llegó el día. Serían como las diez y media de la mañana cuando, justo a la altura de la entrada por Presidencia del Bernabéu,  de una van oscura se bajaron Marcos Mundstock, Daniel Rabinovich y Tato Turano. Este último acompañaba a Les Luthiers en las giras como suplente, por si había algún contratiempo. Lo hizo durante 15 años y llegó a dominar tanto y tan bien el repertorio y los instrumentos que fue capaz de sustituir a TODOS los integrantes del grupo en alguna ocasión. No a la vez, obviamente. Desde 2015 es, por pleno derecho, miembro “titular” del grupo.

Yo estaba ojiplático. Tenía delante a mis dos Luthiers favoritos, Mundstock y Rabinovich, a los que tantos momentos de felicidad debía. Venían, creo recordar, con sus parejas, y Daniel llevaba  una cámara de fotos que no dejó de usar en toda la mañana. Estaban verdaderamente encantados de estar en el Santiago Bernabéu. Sus caras, sus gestos, su genuina emoción... y la cámara de RMTV bien pegadita.

Disfrutaron el Museo, el vestuario, la sala de juntas… pero, sobre todo, el banquillo y un césped que pocas semanas después vería al Madrid de Capello campeón de Liga. “Es que somos verdaderamente  cholulos (fans)”, me decía Mundstock con su gorra verde oscura bien calada. “Cuando venimos de gira a Madrid, siempre que podemos, venimos al Bernabéu… pero, claro, en el césped no habíamos estado”. Mientras, Rabinovich tanteaba la posibilidad de “llevarse a casa uno de los sillones” del banquillo. Bromas constantes de tipos felices de estar viviendo aquel pequeño gran momento. Rabinovich me pareció una persona entrañable, un genio risueño de sonrisa limpia tras su icónico bigote. Me cayó fenomenal. Mundstock imponía más, pero quizá porque todos estamos influenciados por su personaje, que de tan brillante, acojona. Y esa voz...

 

En la distancia corta, a Marcos Mundstock  le caían las ocurrencias y las bromas como caramelos del bolsillo. Cambiaba una sola palabra, un solo artículo de sitio… y ya lo tenía. Ha sido, es y será una de las personas más inteligentes que ha pisado un escenario.

El Club, antes de irnos del Bernabéu,  les regaló unas camisetas del Real Madrid personalizadas. Más fotos.

La siguiente etapa de la visita nos iba a llevar a la Ciudad Real Madrid para que Les Luthiers pudieran ver, desde uno de los balcones, parte del entrenamiento del equipo. La cámara de Rabinovich echaba humo… y más cuando bajamos al vestuario, con el permiso del capitán, Raúl González. Un buen rato se pasaron charlando y haciéndose fotos con el propio Raúl, con Guti y, claro, con los argentinos Gago e Higuaín. En realidad, media plantilla pasó por el objetivo de Rabinovich, entregado en su condición de fan madridista, mientras yo me preguntaba quién tenía más suerte de hacerse la foto con quién… Espero, ojalá, que los jugadores valoraran aquel momento único. Estoy convencido de que así fue.

Para la entrevista, elegimos una de las terracitas de la zona de jugadores, al aire libre. La mañana (ya mediodía) era estupenda, así que podíamos aprovechar... “y luego tomamos una cervecita”, apuntó Mundstock, sugerencia ampliamente respaldada por el grupo.

Yo había preparado la situación de la siguiente forma: entradilla inicial y los propios Luthiers dan paso al reportaje sobre su visita en el Bernabéu y Valdebebas para terminar con la entrevista en sí. Aceptaron encantados y yo no paraba de repetirme “pero qué majos son estos tíos”.

Para la ocasión, me preparé una entradilla con referencias a algunas de sus obras. En mi cabeza, era la mar de ingeniosa: “Ellos no vienen buscando el sendero de Warren o a Mastropiero, ellos vienen buscando al Real Madrid”. Atropéllame, camión. 13 años después, aún no sé cómo no me despidieron por aquello. Ahora, repasando el vídeo, noto la mirada de Mundstock, justo a mi lado. “Pobre chico, lleva dos semanas pensando esta boludez, dejémosle con la ilusión”, estoy convencido de que pensó antes de coger el micro y dar paso al reportaje.

Para mayor vergüenza, me equivoqué dos veces… y dos veces más hubo que repetir la chorrada de frasecita antes de darle el micro a mi ídolo. Por suerte, no me lo tuvieron en cuenta… o disimularon de maravilla.

De aquella entrevista, se perdió casi todo el audio. “Las brujas de la tele”, cosas que pasan, pero ahora sólo veo la imagen sin audio en casi toda la charla. Sí recuerdo que Marcos insistió en que a él le gustaba cuando el Madrid jugaba bien, que no sólo le valía con ganar. Era la época del Madrid de Capello, no sé yo… pero sí concedió que “como está jugando bien en los tres últimos partidos, esa es la senda”. Ganamos la Liga.

De Daniel, quedó grabada una profecía: “Ojalá este sea el fin de un trienio malo para dar comienzo a un quinquenio esplendoroso”. Acertó… a medias.