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Lentejas, cazacampañas y somos los mejores

Lentejas, cazacampañas y somos los mejores

Escrito por: José Luis S. Ortiz12 octubre, 2016
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Lentejas

“Mira, cariño, había pensado dejarte dentro de dos años, pero necesito arrimar tu sueldo para poder pagar el préstamo del coche. Cuando yo cocino lentejas, siempre se me queman, pero hoy se te han quemado a ti y esto ha sido la gota que ha colmado el vaso. Así pues, hoy te anuncio que estaré contigo estos dos años y después me largaré”.

Y le dijo la sartén al cazo: “Apártate que me tiznas”. El rey troleo del twitter enfadado con el twitter por trolearle. ¿Puede que estemos ante el mayor caradura o morroestufa de la historia? Yo no lo descartaría. Dicen sus groupies que es muy listo. Seguiré esa pista. Ya tiene todo el prestigio, que de otra forma, nunca hubiera conseguido. Ya tiene todos los títulos que, de otro modo, jamás hubiera ganado. Ya no va conseguir más contratos de publicidad, ni más fama, ni más repercusión para convertirse en el héroe nacional del culeríonacionalismo; le supura el dinero por los bolsillos. Si fuera tan listo como dicen sus pomponeros, ¿por qué no lo iba a tener todo perfectamente planificado? Largarse motu proprio, pero sin parecerlo, tirando de victimismo, que es un arte que maneja de maravilla (como todo buen culé que se precie). Observa las camisetas de mangas cortas y las de mangas largas. Y traza su plan. Filtra la obra de corte y confección a alguno de sus muchos amigos dizque periodistas. Et voilà y a hacerse el ofendido. ¿Por qué no? No creo que sea mucho más descabellado que lo de la sesión de Ouija.

Y Gerard anunció, urbi et orbe, que nos dejaba. Pero de a poquito. Porque antes de abandonarnos a nuestra suerte y privarnos de su talento piensa cobrarse unos cuantos intereses. Es como cuando uno presenta su dimisión y no es aceptada. Al momento, sale delante de una ristra de micros y, compungido, afirma que su dimisión no ha sido aceptada, lo que le ha obligado a permanecer en su puesto de trabajo, cobrando su millonario sueldo, en contra de su voluntad. Gerard hizo la trece-catorce. Está harto, pero no se va. A él le gustaría irse ya, pero un ente esotérico se lo impide. Fue abducido por un extraterrestre de Raticulín que se hizo pasar por Puigdemont poniéndose la vileda encima de la cabeza. Le convenció de que su permanencia en La Colorá era absolutamente necesaria para la unidad de destino en lo universal del pueblo culé. Aguante, Gerard (por lo menos hasta el 2018).

pique-gapo
No se despidió amistosamente. Nos echó la culpa a ustedes, a mí y a un número indeterminado de personas que nunca supimos valorar como se merece al inventor del gapo tierra-aire. “Hay gente que no me quiere aquí y me acabo de dar cuenta”, nos vino a decir, palabra más, palabra menos. No se le acabó el amor, se le acabó la paciencia. La gota twitter colmó el vaso. Pero hoy, no. Mañana, tampoco. Será para dentro de dos años. Piqué ha metido su dignidad ofendida en una cuenta a plazo fijo en La Caixa. Le rentará durante dos años y llegado el vencimiento pasará a recogerla junto a los intereses. Con dos cojones.

Los cazacampañas

Tardaron tres coma cinco en endilgarnos el muerto. Cito una pequeña muestra del día siguiente al de autos, aunque supongo que habrá habido muchos más. Un tal José Felix Díaz en el Marca. Un tal Iñako del As de la Prisa (ese periódico que acosa a un menor culpándole de las derrotas del Castilla). Obviamente, el jefe de la Ouija, Alfredo, no podía faltar y, cómo no, vinculando la fuga de Gerard al mundo madridista. Tampoco podía faltar nuestro cuentista más querido, el tal Diego Torres; éste, como es uno de mis favoritos, merece reseña: "Piqué es objeto de campañas más o menos orquestadas desde que se mofó públicamente de la fiesta de cumpleaños de Cristiano Ronaldo en 2015, aprovechando la celebración del título de Champions del Barcelona". No pierdan de vista la letra en negrita.

Al momento del apoyo en tromba del dizque periodismo deportivo, el marcador simultáneo boquillas Tar Gard nos daba el siguiente resultado: años y años jugueteando con twitter, soltando cagarrutas aquí y allá, pisando callos, recibe de su propia medicina, se enfada, se indigna a plazo fijo y dice que se va cuando venza la letra de cambio. Entonces aparecen los cazacampañas para dejarnos claro que hay campaña en su contra. Y un lema: “no se puede dudar de Gerard”.

El cazacampañas es como un superhéroe, pero sin capa y con los calzoncillos por debajo del pantalón. Siempre ojo avizor, nos protege, nos cuida y nos alumbra. Descubre campañas arteras ideadas por diabólicas mentes superiores. Campañas de manos ocultas, blancas o negras. Si usted piensa que Raúl debería haberse abstenido de abrazar lo más rancio del culeríonacionalismo, que sepa usted que está siendo objeto de manipulación por parte de alguien muy enemigo de Raúl. Si usted creyó alguna vez que el portero del Oporto fue muy poco leal al club que le pagaba y un profesional manifiestamente mejorable, otro tanto de lo mismo que con Raúl. Más a más, si usted criticó al Marqués de Del Bosque por negarse a recoger la insignia de oro y brillantes del club, o si no le gusta el rendimiento de Sergio Ramos y lo dice, o si piensa que Angelmari ha hecho de la Federación su opaco cortijo y que tiene de subalterno, y jefe de álbitros, a un declarado antimadridista, o si critica al Barcelona por pergeñar extraños contratos y sus líos con Hacienda, o si piensa otro tanto de Messi Senior&Junior y de Neymar Senior&Junior, o si cree que el cespedman qatarí es un engolado soberbio e irrespetuoso con compañeros y rivales, o si barrunta que Isco o James algunas veces no han mostrado todo el compromiso que deberían con el Madrid... Campañas, campañas y más campañas.

El gran cazacampañas, Bobby G., diría (si es que no lo ha dicho ya) que lo de Piqué es un campañón orquestado desde hace años. Usted está manipulado si alguna vez pensó que lo del gapo tierra-aire es más propio de un impresentable guarro que de un jugador de élite (¡esos niños, Bobby!), o si pensó que chulear a rivales enseñando manitas llenas de dedos no está bien, o si creyó que eso de “españolitos, os vamos a ganar la copa de vuestro rey” está de más, o si estimó que pasear una copa al grito de “vamos a dar la vuelta, que lo vean los de Madrid y se jodan” no parece muy deportivo, o si barruntó que insultar a un compañero de profesión cono-cido es de muy mal gusto, o si le pareció que aquello de “…contigo empezó todo” es más propio de un gilipollas que de un buen compañero, o si sospechó que los dedos corazón no se chasquean cuando suena un himno, o si consideró que echarle en cara a un policía municipal aquello de “tú no sabes con quién estás hablando” es más propio de niñato malcriado que de una persona adulta. Gerard es así, es buen chico, solo quiere divertirse y usted está enfermo.

Un cazacampañas siempre está al quite y le separará el grano de la paja para que no le engañen ni le manipulen. En general, nunca hay campaña contra el Madrid, Florentino, Bale, Coentrão, Diego López, Danilo, Varane, el niño Odegaard o Benzema…ni siquiera hubo campaña contra Mourinho. Si usted piensa que el cazacampañas es bizco o ciego, ha de saber que, efectivamente, su mente está manipulada.

Demos por buena la campaña anti Piqué. Muchos cazacampañas están esperanzados con la idea de que Piqué haga un 'messi' y se retranquee en lo de marcharse. A mí, que estoy contaminado y manipulado hasta la medula, me da igual lo que haga Piqué. Yo dimití de La Colorá hace ya tiempo. Dimití mucho antes que Piqué. Echarle las culpas de la saga/fuga de Gerard a un tipo como yo, que ya no está, es una estupidez. Difícilmente me van a poder cargar a mí ese mochuelo. Yo ya no estoy. En tal sentido, mejor les iría si, en lugar de elaborar sentidas columnas de opinión para desagraviar a ése que ha depositado su dignidad en una letra de cambio a la vista de dos años, centrasen sus miradas en el huidizo Gerard y meditasen sobre el hecho de que su querida selección haya provocado tanto desafecto en muchos (obviamente, me incluyo). En lugar del proceso que han emprendido para beatificar a Gerard, más les valdría preguntarse las razones por las que, desde que jugadores como el tal Piqué se enseñorean con la camiseta de la otrora Selección Española de Fútbol, el chiringuito se les ha reducido de manera considerable. Ahí te la dejo, Bobby G., estúdiate esa campaña.

Somos los mejores

Y ahí están. Mohínos y revueltos. Soltando soflamas y disparates. Escurriendo el bulto y echando las culpas a otros por los gatillazos del caso “Pichu” y del camisetazo. Son otros los de la mala praxis. Escuchar a ése que nunca estuvo en la tertulia de RMTV (aunque haya fotos que dicen lo contrario) llamar anormales a compañeros de profesión que no piensan como él, lo dice todo. Saben que el nivel es infame, pero nadie quiere asumir su parte alícuota de infamia y se descargan de ella en los del bando pretendidamente contrario. La autocrítica es ínfima, por no decir nula, y cuando aparece uno que, en un arranque de honestidad, reconoce una metedura de pata, rápidamente es reconvenido por los demás, que quitan importancia al yerro. Y después, el autobombo sin venir a cuento. Excusatio non petita accusatio manifesta.

Casi no consumo información deportiva. Tan solo escucho, y no habitualmente, el programa nocturno de esRadio de Juanma Rodríguez. Las odiadas redes sociales te abastecen de todo lo que quieras, a veces más de lo deseado. El lunes noche, lo escuché. Estaban Juanma, un tal Látigo Serrano y un tal Felipe del Campo. Después de estar tertuliando un buen rato sobre el tema del camisetazo, ya muy al final del debate, y sin saber ni el cómo ni