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Las influencias de Zidane

Las influencias de Zidane

Escrito por: Ramón Álvarez de Mon21 abril, 2017
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El Zidane entrenador es todavía un producto inacabado. Lejos de significar esto una crítica, debe entenderse como el mejor augurio de lo que puede llegar a ser. De nuevo mencionar el “llegar a ser” cuando en dieciséis meses ya atesora el palmarés que atesora se debe entender como otro halago, pero es que es verdad: Zidane no para de aprender sencillamente porque tiene la inteligencia suficiente como para saber que tiene que suplir con esfuerzo esponjoso lo que otros han adquirido en años de mayor experiencia.

Otra cualidad de Zidane es que no pertenece a una escuela determinada e inflexible. En ocasiones ciertos entrenadores se hacen rehenes de un modelo que les funcionó en determinadas coyunturas pero que es difícilmente extrapolable a otras circunstancias. Zidane no se deja esposar en ese aspecto, pero ello no obsta para que se le vislumbren una serie de influencias bastante marcadas en su forma de pilotar la nave más complicada del mundo.

En Zizou están muy presentes sus años con Lippi en aquella magnífica Juve. Aquel era un equipo en el que primaba el pragmatismo. Pese a tener a grandes jugadores, entre ellos sobre todo él mismo, la Juve no regalaba la vista salvo que no hubiese ningún riesgo aparente. Por encima de todo era un equipo que hacía deslucir a su adversario llevándole a su peor versión. Sin ser tan marcado este aspecto en el Madrid actual - Zidane sabe que en el Madrid eso no encajaría-, sí es cierto que pocos rivales han alcanzado su nivel enfrentándose al conjunto blanco. El último ejemplo ha sido el Bayern, pero antes otros grandes como Barcelona, Atlético, Manchester City, etc. estuvieron lejos de mostrar su potencial cuando se cruzaron con el Madrid de Zidane. Los blancos son un conjunto profundamente incómodo para el rival. No obstante el Madrid no renuncia a realizar un fútbol atractivo, pero rara vez pone esta necesidad por encima del pragmatismo que le lleva a la victoria.

La política de rotaciones perfectamente le pudo venir de su año con Queiroz. Cuentan que en el descanso de aquel fatídico partido contra el Mónaco en el que el Madrid estaba haciendo bueno el 4-2 obtenido en la ida, ya que ganaba 0-1, se le acercó a Zidane el francés Giuly para felicitarle anticipadamente por la clasificación. La respuesta de Zizou fue: “¿Pero no ves que estamos muertos?”. El final del partido ya lo conocen así como el final de una temporada que acabó en fracaso por el agotamiento de los zidanes y la falta de rodaje de los pavones. Probablemente Zinedine aprendió una importante lección para su futuro y la política de rotaciones así lo demuestra.

Y entronca con la idea anterior su saber llevar una plantilla de élite. Esa mano izquierda para solventar los problemas antes de que estos se manifiesten parece venirle de Del Bosque y Ancelotti. Con Zidane se ha utilizado esta cualidad para ningunearle en el plano más táctico pero, pese a la injusticia que cometen los que lo hacen, sí aciertan cuando manifiestan que es una gran cualidad y que su trascendencia es especialmente relevante en un club como el Madrid, expuesto al foco mediático cada dos por tres. Parece claro que el grueso de la plantilla está con él sencillamente porque él les suele demostrar a cada uno que está con ellos.

La mayoría de entrenadores no logran en toda una carrera lo obtenido por Zidane en dieciséis meses. Sin embargo, la mejor noticia para el madridismo es que lo mejor está por venir. Lo dice la sonrisa de un tipo que evoca la confianza y la serenidad del que se sabe procurador de la fortuna que ha llegado a su vida.