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La mafia de las pelotas contra la Superliga

La mafia de las pelotas contra la Superliga

Escrito por: Itxu Díaz21 abril, 2021
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Los políticos llevan la fama. Los jeques cardan la lana. Pero quienes realmente dominan el arte de la corrupción y el dispendio son los burócratas del fútbol europeo. Son esa clase de gente capaz de pedir un gran bogavante al desayuno, solo por el placer de rascarse la espalda con las pinzas. Pero después tienen la flexibilidad de un ministerio soviético y el talento para la gestión a la altura de sus conocimientos sobre fútbol, que se reduce, con suerte, a dominar sin errores el apellido ruso de las novias de algunos delanteros europeos. No digo yo que no estén a lo importante, chicas y marisco, pero nada de lo que genera el fútbol es gracias a ellos, sino a pesar de ellos. Ahora, al escuchar la palabra “Superliga” en boca de Florentino se les ha caído de pronto el ácido úrico a los pies. Ver aullar a los lobos fue la mejor prueba de que la idea era buena.

De pronto, los jerarcas de la UEFA se han vuelto solidarios, y están muy preocupados por los clubes modestos. Algo hemos ganado. Supongo que también serán resilientes, lo que sea que signifique eso. Ya han demostrado que son bastante reciclables. Y no sé si serán también biodegradables. Pero lo que es seguro, y lo explicó muy bien Florentino en El Chiringuito, es que son insostenibles.

Si el fútbol es solo un deporte, que lo jueguen en la playa con los amigos. Si el fútbol es un negocio millonario, que lo dejen en manos de quien sabe manejarlo. Hace años que resulta estúpido que, pudiendo generar el doble o el triple de los ingresos que hoy logran las competiciones europeas, no se haga, solo porque la amalgama de federaciones prefiera seguir chupando entre mordidas, sueldazos y trapicheos políticos. Estos vetustos organismos que pastorean el fútbol están enfermos de socialdemocracia europea, un canto de sirena de acento alemán, y carcomido de burocracia, que ha prosperado esgrimiendo no sé qué de los pobres y los ricos incluso décadas después de la caída del Muro de Berlín. Si quieres clubes modestos, necesitas equipos ricos. Si no, terminarás en competiciones de solteros contra casados, sin ánimo de desmerecer estos enfrentamientos a cara de perro que a menudo tienen más atractivo que los sábados con partidos de las selecciones nacionales.

Si el fútbol es solo un deporte, que lo jueguen en la playa con los amigos. Si el fútbol es un negocio millonario, que lo dejen en manos de quien sabe manejarlo.

Meritocracia, dicen. Si algún mérito hay en el fútbol europeo es el que se han labrado los clubes y sus responsables. Es decir, los que se han jugado su dinero o su prestigio por construir un equipo más competitivo, para levantar un imperio económico alrededor del deporte, y para convertir cada partido en el mejor espectáculo del mundo para los aficionados. Son los clubes y no las federaciones.

El presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin, se enfadó mucho con lo de la Superliga. Amenazó con expulsar a todos los equipos fundadores, y dijo también que los futbolistas que participen en ella tampoco podrán volver a jugar con su selección, que es una amenaza siciliana muy poco sutil contra el eslabón más débil de la cadena. Por razones incomprensibles, su chantaje está resultando eficaz… por ahora.

Meritocracia, dicen. Si algún mérito hay en el fútbol europeo es el que se han labrado los clubes y sus responsables. Es decir, los que se han jugado su dinero o su prestigio por construir un equipo más competitivo.

No obstante, hay un matiz. En 2005, Aleksander Čeferin, muy respetable abogado esloveno, era asesor de un equipo de fútbol sala de nombre imposible de recordar. Mientras, Florentino Pérez, además de haber logrado todo en el mundo empresarial, ya había tenido tiempo de construir el famoso Real Madrid de la Era Galáctica que cambió para siempre el fútbol moderno y que, entre otras cosas, lo hizo viable. Dicho de otro modo: Mr. Čeferin, con su simbolito extraño en la ce y su cara de anchoa cantábrica recién pescada, ni en una vida entera al frente de la UEFA lograría la mitad de credibilidad que Florentino Pérez tiene en el mundo del fútbol.

florentino perez

Los políticos europeos han respondido a la noticia de la nueva competición con la misma eficacia, profesionalidad y solvencia con la que gestionaron la compra de vacunas, que aún estoy esperando que alguno de los que critican la Superliga confiese que tiene 54 millones de reses en los bajos de un ministerio y que no sabe cómo coño se pincha eso a la gente.

En el guiso pelotero de las últimas horas, la prensa –al servicio de los intereses de sus propietarios en las actuales retransmisiones- ha jugado también un papel fundamental, convertidos en coristas de las federaciones para mover a las aficiones a una suerte de lucha romántica en defensa de los modestos. Mentir es la manera más rápida de estropearlo todo.

Por lo demás, nadie propuso acabar con las competiciones tradicionales, ni tampoco estaba previsto que los fundadores de la Superliga fusilasen a suplentes de equipos colistas en el altar del nuevo Bernabéu para ofrecerlos en sacrificio a Florentino. Se trataba solo de ganar la suficiente pasta como para poder mantener las competiciones al máximo nivel. La alternativa que propone la UEFA es que el fútbol termine siendo tan relevante como el historial deportivo de Čeferin.

No es que la Superliga fuera una posibilidad que debiera haberse debatido. Es que era la gran idea del siglo. Quien crea que la batalla ha terminado solo por las consecuencias de tan burdas amenazas no conoce a Florentino y, sobre todo, no admite la ruina que acecha al fútbol europeo. Negar la realidad solo es eficaz a cortísimo plazo. Mientras sigue el festival de traiciones –los británicos son doctores en la materia-, lo mejor que podrían hacer todos los matones que el lunes salieron a amenazar al Real Madrid con expulsarlo de la Liga o la Champions es trocear sus palabras y comérselas una a una, pero rumiándolas despacito, y con la mayor discreción posible.  Porque hasta el último de los aficionados del fútbol español sabe que una liga sin el Madrid, el Barcelona y el Atlético tendría tanto atractivo como mi candidatura a Miss Camiseta Mojada. Pero duerman en paz, que no voy a presentarme. O, como dice Florentino: “no, por ahora”.

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Del mar. Journalist and writer. @amspectator @NRO @thedailybeast @WestJournalism @amconmag @gaceta_es @mundo_cristiano. A la venta/Order now: http://cutt.ly/DhcQJSf

16 comentarios en: La mafia de las pelotas contra la Superliga

  1. Yo creo que lo de la Superliga no se podrá hacer nunca, o al menos no en mucho tiempo, porque tras la traición de los equipos ingleses no creo que ningún club se vuelva a fiar de otro club para acometer un cambio tan grande e importante como el que se proponía con la creación de la Superliga. Más bien tiene pinta, y más si se revisan las audiencias, que el fútbol va a ir desapareciendo paulatinamente hasta conventirse en un deporte secundario, porque además, cuantos de vosotros veis a chavales jugar en parques al fútbol?

  2. Se les llena la boca de meritocracia, cuando los cuatro primeros de España van a fase de grupos directamente, mientras que el campeón de otra liga, aún siendo el primero, tiene que pasar dos previas....
    Luego, el tema de los coeficientes de cabezas de serie, etc....
    Hablan de igualdad en el fútbol, cuando han consentido clubs estados que se saltaron las normas a la torera, y que casualmente la Uefa lo presento fuera de plazo.... Que casualidad....
    Panda de mafiosos.... Esos son los defensores del fútbol humilde.... Sinverguenzas

  3. Miedo me da...si todavia estamos pagando por la elecciones de la FEF sobre 2005 cuando el traidor Laporta decidio apoyar a Villar...me da que en la Champions a partir de ahora va a ser mas de lo mismo. Espero equivocarme.

  4. "Si el fútbol es solo un deporte, que lo jueguen en la playa con los amigos. Si el fútbol es un negocio millonario, que lo dejen en manos de quien sabe manejarlo." Excelente resumen de un excelente artículo.

  5. De verdad que entiendo la indignación de algunos con Florentino.
    Y también entiendo a los aficionados que no les gusta la Superliga.
    No lo comparto, pero lo entiendo.

    Pero, lo de oponerse a este proyecto con tanta rabia y furia, de risa.
    Las acciones de la UEFA, FIFA y muchos clubs si que son para rabiar.
    En especial en el último año y sobre todo en las últimas 48 horas.

    Pero bueno, muchos parece que preferís el modelo actual, perfecto.
    Pues hoy partidito a las 22:00, mundial en Qatar y demás mierdas.
    Felicidades.

  6. No hay duda, si el bando contrario dice actuar (que es muy distinto a actuar de verdad, ojo) en nombre de "los pobres, te reafirma en que estás en el bando correcto.

  7. Esto es nauseabundo,tanto que la primera decisión que he tomado es darme de baja en el paquete de deportes de Movistar.No quiero que ni un céntimo de mi dinero vaya ni a la UEFA, ni a FIFA ni a la Liga ni a la Premier ni a la Bundesliga ni a la France Ligue 1....Tanto cuidar el fútbol para los aficionados que me han hecho aborrecerlo.Oiré los partidos en directo y los veré en diferido por Real Madrid tv .Mi bolsillo saldrá ganando y mi conciencia también,además aunque en las retransmisiones del Madrid ya elegía la opción audio Del Real Madrid en el resto de ligas me ahorrare oír a esos comentarista de mesa camilla, aunque últimamente mi opción ya era la del sonido ambiente.

  8. Las pintas de Ceferín le hacen más indicado como sucesor de Bela Lugosi o Christopher Lee que como mandatario de la UEFA ¿O tal vez no? Tiene pinta de vampiro.

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