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La lealtad y el presente

La lealtad y el presente

Escrito por: Antonio Escohotado19 noviembre, 2017
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Muy bien Casemiro, providencial Varane, bastante recuperados Modric y Kroos, esperanzador el juego de Carvajal tras su larga baja, brillante a ratos Marcelo –cuyos centros siguen pegando en alguna parte del defensa el 90%-, brioso Isco aunque otra vez inclinado al regate de más, y cumplidores tanto Nacho como Ramos. La patada en la cara a este último parece falta, quizá digna de expulsión, pero las cosas suceden muy deprisa y las pontificaciones sobran.

Lo inquietante es la dupla de ataque, que no asusta desde agosto, y ofrece a cualquier rival un extra de seguridad tan gratuito como pagado en puntos y goles. ¿De verdad piensa Zidane que son lo eficaz para ganar partidos, o más bien en el disgusto que les provocaría el banquillo, o darles a lo sumo un tiempo? Dicen que Benzema es el ojito derecho de Florentino, y no entro ni salgo en algo que ignoro; pero ya me extraña que el forjador del tricampeón prefiera perder o empatar con tal de que fulano o mengano mantenga la titularidad, porque así tampoco habrían prosperado ACS o cualquier otra gran empresa.

Me parece que es en Zidane donde cobran carácter perentorio lazos gremiales, nacionales y espirituales, respetables aunque nunca decisivos para empresarios con legiones de empleados. Quizá necesita ahora una ayudita del entorno para cumplir lo que él mismo haría, de no habérselas en un caso con el impar Ronaldo, y en el otro con una fratria forjada por arrabales análogos, tratando de salir adelante en tierra de infieles sin traicionar lealtades ancestrales.

Cristiano pudo meter anoche tres goles, marrados en un caso por chutar mal y en los otros dos por controles demasiado largos, un error subsanable aprovechando que el defensa va vendido para todo salvo tapar puerta, y pisar entonces el balón -o desplazarlo levemente- sale siempre más a cuenta. Para eso hay que tener cabeza, por supuesto, que no es exactamente su punto fuerte, a pesar de lo cual sigue siendo el mejor jugador merengue de todos los tiempos. La temporada pasada se dosificó, y no veo por qué no aliviar su pequeña crisis de resultados saliendo cuando sus marcadores tienen ya algo de plomo en las piernas.

El caso de Benzema es distinto, y se amplifica con la ausencia de proyectiles como Bale y Morata, porque ser un tiarrón físico no equivale a imponerse con ímpetu y arrojo, y sus habilidades actuales se ciñen a gestos elegantes. Semana tras semana vemos cómo un contraataque prosperaría si además de Cristiano alguien salvara las docenas de metros libres conduciendo con la rabia debida para resistir los cruces defensivos, digamos una vez de cada cinco para ser realistas. El caso es que ese alguien brilla por su ausencia. Joven todavía, al talentoso Benzema le falta ser un tiarrón peleando por no perder la pelota, o por recobrarla, y solo los dioses saben si se enmendará.  Solo me consta que los hijos se crían tanto más robustos cuanto menos les consintamos.

Antonio Escohotado
Escritor de una veintena de obras de referencia, como Historia General de las Drogas, Caos y Orden o Los Enemigos del Comercio. Su hijo Jorge administra sus RRSS. @aescohotado