Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Portanálisis
Manual de autoayuda

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Manual de autoayuda

Escrito por: La Galerna19 noviembre, 2017
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Escribimos este portanálisis en unas vendas que hemos encontrado en el cajón de la mesilla. A falta de nuestra habitual pluma de oca silvestre, extraviada en uno de los escarceos, un auxiliar nos ha dejado temporalmente un bolígrafo mordisqueado, cuya tinta no sabemos si bastará para terminar de escribir lo que podamos escribir, pues la mano nos tiembla en leves pero continuos calambres. Con el ojo que nos queda sin tapar hacemos inventario estadístico y se confirma que nuestra nariz rota no ha tenido contrapartida, que nuestras contusiones han sido en vano, que la llamada intensidad -tomen ustedes eufemismo en toda la boca- campa a sus anchas, a sus largas y a sus altas sin que el reglamento llore de vergüenza. Intentamos recordar y perdemos la cuenta de las piernas que se quedan un rato más del necesario, de los pisotones como quien no quiere la cosa, de los empujones ya que pasaban por allí, de la posible relación -¿estaremos delirando?- que puede haber entre una nariz rota y un alevoso penalti...

Será el dolor de cabeza, será que los medicamentos nos nublan el sentido, pero creemos recordar que había una cosa llamada tarjera roja y otra llamada silbato, portados ambos elementos por otro elemento encargado de hacer uso de ellos cuando el resto del mundo ve lo que él parece no haber visto. Pero no, deben de ser los medicamentos. Médicos, enfermeros y demás personal sanitario nos recomiendan reposo y quietud. Es por nuestro bien, nos dicen. Debemos dejar de preocuparnos por aquello que no controlamos para no caer en la queja infructífera y centrarnos tan solo en aquello que podemos hacer por nosotros mismos. La autocrítica como perfecta forma de cuidados paliativos. El autoanálisis como mejor manera de que lo demás siga su curso y nosotros entremos en él, como quien se adentra en un río y se relaja por su mecerse hasta perderse y tal vez ahogarse. No se queje usted tanto, que le irá peor. Descanse usted, que no sacará nada de su cabreo. Qué le vamos a hacer si la vida es así. Acepte, acate, confórmese, no me sea usted llorica, nos dicen. Qué bien nos cuidan nuestros médicos. Qué bien nos quieren mientras adivinamos una leve sonrisa malévola en cuanto nos dan la espalda.

Marca Portada Derbi 19.11.17As Portada Derbi 19.11.17Se confirma que hubo batalla, pero no tanto que fue tan solo uno de los combatientes quien llevó un partido de fútbol por senda bélica sin que llame la debida atención, sin que provoque ni la más mínima denuncia, sin que nos podamos quejar demasiado porque, ya se sabe, eso no es de equipo grande y la salud es cosa exclusivamente nuestra, nos piten penaltis o no, expulsen a un rival o no. A fuerza de potenciar esa salud y esa paz (de cementerio) estamos tentados de firmar que la nariz nos la rompimos nosotros mismos, no vaya a ser que parezca que tal circunstancia enmascara nuestras carencias, no vaya a ser que el hecho de que no nos hayan pitado ni un solo penalti a favor en doce jornadas de Liga sea un pretexto que opaque nuestro mal estado de forma, nuestra falta de gol, nuestras debilidades defensivas o nuestra falta de continuidad en el juego.

Así que por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa, que eso siempre ha sido bien visto por médicos, enfermeros y demás fuerzas vivas que tan bien nos quieren. Oremos. Vayamos hacia la luz. Saldremos de la enfermería en el momenro exacto que nosotros queramos. Y saldremos más fuertes, convencidos por la autoayuda de que lo que aquí nos trajo no fue otra cosa que nosotros mismos. No hay nada ahí fuera que nos agreda o perjudique. Todo está en ti, querido amic. Descansa, aquieta tu ira y tómate la pastilla azul, que la roja no existe (y menos si viene en forma de tarjeta).

Repite conmigo: la nariz no está rota, y si lo estuviera, algo malo habrás hecho. La nariz no está rota, y si lo estuviera, lo tendrías bien merecido. La nariz no está rota, y si lo está, te aguantas. La nariz no está rota, y por supuesto que lo está, así que diez puntos de sutura y autocrítica, mucha autocrítica, nada más que autocrítica. Amén.

Mundo Deportivo Portada Derbi 19.11.17