Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Opinión
La foto rara: 3.La mocita madrileña

La foto rara: 3.La mocita madrileña

Escrito por: John Falstaff26 agosto, 2017
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

La composición es perfecta, con los personajes girando en torno al eje que forman el ojo pantocrático de JAS y el ombligo victorioso de la joven sonriente. Hay algo a la vez eterno e inquietante en la mirada esquinada y severa de JAS, que tiene un porte adusto y noble, oscuro y barbudo, nuestro caballero de la mano en el pecho nacido para ser director general del Madrid y para que lo pintara el Greco. A ese ojo, que parece querer escaparse por el rabillo y adelantarse a sí mismo, nada se le escapa, todo lo ve, nos escudriña y nos escrutina y nos adivina los pensamientos, y todo lo juzga con el rigor inflexible de un maestro de escuela de los de antes.

Resulta que JAS, después de todo, se llama Eulogio, don Eulogio. Si detrás de cada gran hombre siempre hay una gran mujer, detrás de Florentino hay un don Eulogio, o sea el ojo de JAS. Yo creo que esa es una de las claves de este Madrid: Florentino, en lugar de rodearse de Pardezas y Butragueños, angelotes sonrosados y rubicundos que en otro tiempo le sujetaban la aureola como en un cuadro de Murillo, tiene como flotando por detrás la austera y negra circunspección del ojo de JAS. Con un don Eulogio al frente uno sabe que las cosas funcionan.

La mocita que suponemos madrileña está alegre y está risueña por su selfie del Madrid. Hay mucho Mediterráneo en el moreno de su pelo y en el moreno de su piel, en sus ojos alegres y espontáneos y en ese top que nos descubre un tee de hierba tersa y sedosa que desemboca y emboca en el ombligo del hoyo quince.

Florentino posa, paciente y bondadoso, con una sonrisa algo resignada, no sabemos si por la molestia de un nuevo selfie con una desconocida o por la distancia insalvable que le separa del ombligo que tiene al alcance de la mano. Pero no hay pesar, y por ello la abraza dulcemente, como un abuelo abraza a su nieta, porque el Madrid siempre ha abrazado la belleza, la alegría, la luz madrileña y mediterránea y española y universal.

¿Y Francesc? Francesc, L'Equipe y Mbappe, improbable trinidad que compone una figura triste, infeliz, un punto sórdida. La chaqueta le cae desparramada por las mangas y por la espalda, lo engulle y lo devora y lo convierte en un muñeco, casi en un pelele entre sus pliegues. Francesc tiene el aire de un vendedor de Vapporettas, un Saza con bisoñé que, en lugar de vender porteros automáticos al ministro, sueña con venderle Vaporettas a Florentino. La escopeta nacional, que no otra cosa es el periodismo deportivo, sobre todo el que llega de Barcelona, siempre disparando en todas direcciones al Madrid para acabar acertándose en el pie.

Tiene la expresión infortunada y un poco luctuosa del pobre hombre obligado a vender algo absurdo para poder comer, como ese artefacto de tecnología revolucionaria que ya era vieja cuando nació, y que se llama Vaporetta pero que podría llamarse tiki-taka. Francesc observa la escena en la distancia, sin participar en ella, ignorado por JAS, por Florentino y por la mocita, como los niños torpes a los que nadie elige para su equipo en el partido del recreo. Uno lo imagina llegando a su casa cansado, derrotado, masticando entre dientes su frustración junto con los garbanzos de la cena. Otro día sin vender una mísera Vapporetta, otro día sin poderle hacer cosquillas a la grandeza del Madrid. Se adivina su respiración trabajosa y pesada, pesada como la gloria del Madrid, como la belleza de la joven, como la rectitud de JAS, como la paz de espíritu de Florentino, como la amenaza de Mbappe y la dignidad del periodismo deportivo que sujeta en su mano, como la palabra "Win" que, casi a lomos de una galopada de Cristiano Ronaldo, se cuela en la imagen por la izquierda en el último momento, igual que la victoria del Madrid -la gloriosa y pesada victoria del Madrid- siempre acaba colándose en todos los retratos del Barcelona.

Es una foto muy marciana, sí. Pero en ella está todo.

 

En el prosaico mundo real me llaman Eduardo Ruiz, pero comprenderán ustedes que con ese nombre no se va a ninguna parte, así que sigan llamándome Falstaff si tienen a bien. Por lo demás, soy un hombre recto, cabal y circunspecto. O sea, un coñazo. Y ahora, si me disculpan, tengo otras cosas que hacer.

6 comentarios en: La foto rara: 3.La mocita madrileña

  1. Maravilloso, este es el camino, en lugar de enfadarse , irritarse y polemizar con esta jarcia, ridiculizarlos , presentarles como lo que son personajes de esperpento

    1. Hombre, le agradezco mucho lo de maestro en arte, pero créame que ni por asomo, y no es humildad xavihernandezca. Tiene razón en lo de las similitudes con Las Meninas, y fue una de las primeras cosas que se destacaron en la redacción de La Galerna cuando se publicó la foto. En mi artículo quise huir de ello ante la posibilidad de que otro compañero incidiera en lo mismo y nos repitiéramos, pero desde luego el asunto daría para un artículo entero. Un abrazo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tweets La Galerna

Me gusta rodearme de buena gente, de gente sana, de gente que vale la pena. @TheLastJourno es una de esas personas. Y si encima puedo leerlo en @lagalerna_, mejor que mejor. Merece todos los altavoces que pueda tener. https://t.co/ZbY9rLkAgf

Cuando el que informa no cuenta la verdad | @TheLastJourno https://t.co/EWpD0RNzm7 via @lagalerna_

Fue un gran placer saber de madridismo y ecología gracias a las explicaciones de Jaime de Jaraíz en @lagalerna_

https://t.co/vZAFnnqljM

¿Condescendencia hacia Zidane? https://t.co/5FFNyq9h0D vía @lagalerna_

homelistpencilcommentstwitterangle-rightspotify linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram