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La Chamartinización de Neymar

La Chamartinización de Neymar

Escrito por: Fred Gwynne15 julio, 2018
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El anuncio de la contratación de Neymar se produjo el día 11 de agosto a las 9 en punto de la mañana. Esa misma tarde un agotado Florentino Pérez se encerró en su despacho, corrió las cortinas y echó el pestillo. Cuatro minutos más tarde, después de descalzarse, apoyar los pies en la mesa y prepararse un whisky, levantó el teléfono:

- ¿Sí?

- Soy Florentino, está hecho. Mañana a primera hora lo tendrás ahí.

- ¿Grado?

- Máximo. Diez. Hay que aplicar el protocolo de chamartinización completo.

- ¿Está seguro? Mire que el último no lo resistió.

- Seguro, es la única manera de defender nuestra inversión. Empiece mañana mismo matando la zarigüeya esa que lleva en la cabeza. ¡Ah! Y no repare en gastos.

Hacía varios años que Florentino Pérez se había dado cuenta de que a muchos jugadores era necesario aplicarles un completo y complejo proceso de Chamartinización antes de entrar a formar parte del Real Madrid. Muchos de ellos venían con vicios adquiridos en diferentes lupanares que había que erradicar por su bien, por el del Club y, por qué no decirlo, siendo el Madrid un referente, un equipo modélico, adalid del trabajo, del juego limpio,  de la grandeza y del honor, por el bien de la humanidad.

Neymar era uno de los casos más difíciles de los últimos años. chamartinizar a Neymar iba a ser un proceso agotador y además sin ninguna garantía de éxito. Muchas veces en el delicado procedimiento quedaban lagunas, diminutos agujeros negros por los que poco a poco se esfumaba la esencia  del  Madridismo y que evidenciaban que la técnica no había sido la adecuada. En algunas ocasiones, grandes estrellas, jugadores míticos, después de muchos años en el Club, se marchaban a otros equipos sin terminar de entender lo que significaba ser jugador del Real Madrid. Se habían chamartinizado pero no lo suficiente:

- O sea que multimillonario, en el mejor Club del mundo, con cinco Balones de Oro y cinco Champions, un futuro lleno de retos emocionantes, el reconocimiento de todo el Madridismo, una mujer y unos hijos preciosos, con salud…

- Me quiero ir, estoy trrrriiiiiste, no me valoran, necesito más cariño…

- Ven, ven aquí, siéntate que ahora mismito te voy a dar todo el cariño del mundo.

- ¿Aquí?

- Sí, ahí, siéntate ahí, cierra los ojos… ¿Estás preparado?

- Sí.

- ¡PLAS! ¡PLAS!

A mano abierta, sin compasión, estampando los dedos.

- ¿Quieres más cariño o ya tienes suficiente?

- PERO, PERO…

- ¡PLAS!

- ESTÁ USTED LOCO, LE VOY A…

- ¡PLAS!

- Pues sí, la verdad es que sí, ya noto el cariño.

- ¿Estás seguro?

- ¡Uf!, segurísimo, ya me encuentro mucho mejor.

- Pues venga, a entrenar, se acabaron las tontás.

¿Veis? Si hubiésemos hecho una buena chamartinización a tiempo nos habríamos ahorrado estos disgustos de última hora.

Afortunadamente hay jugadores que ya vienen Chamartinizados, lo traen de serie, nacen Madridistas y entienden la grandeza del Club antes de llegar. Son jugadores que cuando no hay partido, se ponen una gorra del Madrid, unas gafas de sol, una peluca y pasean por el Museo del Bernabéu de incógnito, sonriendo embobados como uno más de los cientos de madridistas de México, Thailandia o Senegal con los que se cruzan entre trofeo y trofeo. De vez en cuando se paran delante de una foto de Di Stéfano, Puskas o Gento, agachan la cabeza, murmuran un piropo entre dientes y se rascan la barbilla.

Mi padre y yo vimos un día así a Modric, solo, ensimismado, mirando desde una esquina la vitrina de las 13 Copas de Europa y no dijimos nada, respetamos su anonimato, le hicimos una pequeña reverencia cuando pasó a nuestro lado y al ver su pequeña figura desaparecer de camino a la siguiente sala, nos abrazamos.

Si viene Mbappé le tocará un proceso de Chamartinización grado 2, algo leve, de chapa y pintura, nada que el paso del tiempo no pueda mejorar. Apunta maneras, es un jugador sin excesos, aplicado y responsable al que quitaremos la cara de empané que trae con un par de buenos pescozones y dos o tres gritos de Ramos. Nada que ver con Neymar al que le va a tocar el premio gordo, el especial, el grado 10…

- ¿Me tengo que sentar en esa silla?

- Sí, es por tu bien. No te preocupes.

- ¿Seguro? Es un poco rara con esos clavos en el respaldo y esas correas.

- Ergonómica, es ergonómica, lo último del mercado. Ya sabes que en el Real Madrid somos un equipo puntero.

- ¿Y esa bañera con esos hilos de la luz despellejados a su lado?

- El jacuzzi, pa después, aquí no escatimamos en gastos, te vas a sentir como en casa. Hale, venga, siéntate que no tenemos todo el día.

Alguien le tiene que explicar a Neymar, de una manera o de otra, de forma más o menos contundente, que el Madrid es diferente a todo lo demás, que aquí odiamos los piscinazos y las zarigüeyas en la cabeza y el pendiente solo se los permitimos a los jugadores que ya han doblado el Cabo de Hornos bajo la tempestad de la Champions.

Aquí queremos a Di Stéfano, a Puskas, y a Cristiano con la ceja partida luchando igual contra un segunda que en la final de la Copa de Europa, aquí somos de Gento levantando la cal, de Santillana y del Aguanís de Raúl, del golpeo con el exterior de Modric y de Ramos elevándose al cielo. Somos de las remontadas, de Juanito saltando de alegría, de la volea de Zidane, de Machimbarrena y Aranguren, de Butragueño en Cádiz, de Redondo en Old Trafford y de Bale en Kiev…

Somos y seremos los Reyes de Europa, aficionados de un Club serio, que destila Grandeza y Honor.

- ¿Sabes quién es este hombre, Neymar?

- Não estou muito seguro. ¿Alguna pista?

- ¡PLAS! Bernabéu, este es Don Santiago Bernabéu. Cada vez que veas a este hombre en una foto, te santiguas.

- Sí, sí, muy interesante, já o tenho memorizado, no pienso olvidarlo, cambiando de tema... ¿Me podrían quitar los palillos de los ojos?

- Ni hablar, ¿ya has visto el Real Madrid 7-3 Eintracht de Fráncfort?

- Sí, diez veces. Me lo han puesto esta misma mañana.

- Que sean once, de repaso.

Entérate Neymar, Chamartinízate pronto antes de que sea tarde, pasea por nuestro Museo, arrodíllate delante de sus vitrinas, empápate de nuestra historia, aprende de nuestras mocitas madrileñas. Piénsatelo bien antes de comprometerte. Esto no es otro club de segunda en tu camino, esto es el Real Madrid, el mejor Club de la historia.