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Benzema contra todos

Benzema contra todos

Escrito por: Sergio Arellano28 julio, 2020
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Karim se engrandece tras el veto de Francia

Hace pocos días, en un ejercicio de cinismo sin precedentes, el presidente de la Federación Francesa de Fútbol, Noël Le Graët, confesó haber felicitado a Zidane por la consecución del título de Liga, remarcando la gran temporada de Benzema en particular.

En circunstancias ordinarias este gesto no habría pasado de una simple rutina protocolaria, pero en el caso que nos incumbe existen una serie de connotaciones que lo particularizan y que están en relación con los motivos por los que Karim lleva casi cinco largos años sin disputar un solo partido con su selección.

La decisión de Deschamps de excluir sistemáticamente al delantero madridista de sus convocatorias-  y escurrir el bulto cuando es preguntado por su ausencia en las ruedas de prensa - no se sostiene en términos objetivos y escapa de lo meramente deportivo. En primer lugar, porque si nos atenemos al legítimo derecho a la presunción de inocencia, cualquier individuo es inocente hasta que un Tribunal de Justicia, imparcial e independiente, resuelva lo contrario mediante sentencia judicial firme. Desde finales de 2015 el interminable “Caso Valbuena” sigue enredado en las instancias jurisdiccionales francesas y no hay, hasta la fecha, prueba material palpable que acredite la existencia de la comisión de un delito de extorsión; por lo que, en esencia, Karim es inocente y susceptible de pleno derecho de ser convocado.

Karim Benzema con la Selección Francesa

En segundo término, conviene recordar que el lionés lleva dos temporadas en el Real Madrid a un nivel que roza la excelencia, a una distancia sideral de sus teóricos competidores (Antoine Griezmann, Olivier Giroud, Alexander Lacazette) y con un status mundial incuestionable, gozando además del honorable distintivo de ser el futbolista galo con mejor palmarés de clubs de la historia.

Para comprender el contexto que explica el infundado destierro que sufre Benzema, deberíamos remontarnos a los meses previos a la celebración de la Eurocopa de Francia en 2016. Multitud de políticos y personalidades de variada índole se atrevieron a verter feroces críticas sobre Karim, alimentando un juicio mediático que se trasladó a las calles y degeneró en un linchamiento continuado a un futbolista que siempre dio lo mejor de sí con la elástica bleue. “Karim sí” vs “Karim no”: una dicotomía perniciosa que se convirtió en cuestión de Estado. Manuel Valls (ex primer ministro francés), Patrick Kanner (senador y ex ministro de deportes) o la pintoresca Marine Le Pen, manifestaron, entonces, que el delantero madridista no era una persona lo suficientemente honrada para representar los valores de la selección.

¿Acaso las máximas autoridades de un país deben pronunciarse sobre cuestiones estrictamente futbolísticas? ¿Y no constituían esas opiniones un ataque frontal al lema oficial de la República Francesa (igualdad, libertad y fraternidad) al condenar a una persona sin que mediara resolución firme de por medio? Utilizar instrumentos tan poderosos para movilizar a las masas, difamando y ultrajando a un ciudadano, constituía un abuso de poder en toda regla y, en definitiva, una inmoralidad impropia de un país civilizado y democrático. ¡Hasta le llegaron a acusar de escupir el himno de La Marsellesa!

Karim Benzema celebra un gol con la Selección Francesa

La demonización institucional hacia su figura no había hecho más que empezar, y con la consecuente opinión pública en su contra, Karim empezaba a vivir un ostracismo a todas luces inaceptable. Portadas acusatorias, aquelarres mediáticos, juicios paralelos… Todo parecía torcerse para una persona cuyo único pecado fue ser fiel a sus orígenes y no renegar de su pasado en pro de ciertas compañías que le acarrearon más quebraderos de cabeza de los que él se esperaba. Una confraternidad sacrosanta que, si bien ha cercenado en buena parte su carrera profesional, nos enseñó que valores como la amistad y la lealtad a las raíces están por encima de cualquier maniqueísmo.

Con todo, y a juzgar por su comportamiento como profesional, no hay indicio alguno que demuestre una supuesta aura de conflictividad. Sus 13 tarjetas amarillas en más de 700 partidos, la ausencia de conductas polémicas o sus nulos problemas en sus respectivos vestuarios ponen de relieve la ejemplaridad de Benzema. Los resortes del poder nos han privado de ver a Karim tejiendo asociaciones con el portentoso Mbappé, de celebrar un buen puñado de goles con su selección o de sostener una Copa del Mundo entre sus brazos. Y me dejo en el tintero la rocambolesca decisión de France Football de cancelar el Balón de Oro cuando más y mejor posicionado estaba Benzema para ganarlo. Una causa perdida, dicen unos. Una completa injusticia, afirman otros; pero lo que es más que irrebatible es que la casa de Karim siempre será el Real Madrid, una entidad que estará eternamente agradecida por sus servicios.

El tuit de Benzema por las declaraciones de Noël Le Graët

“Prefiero reírme”, ha contestado Karim en sus redes sociales a la felicitación que le envió el presidente de la Federación por la consecución del campeonato de Liga. Porque fue Le Graët el que, en el pasado mes de noviembre, determinó el destino del jugador blanco con un demoledor: “Karim no volverá a vestir la camiseta de la selección, su tiempo aquí ha terminado”. Otra razón más para que KB9 se aleje de todo lo relacionado con la FFF, se dosifique física y mentalmente y se centre única y exclusivamente en el Real Madrid.

 

Fotografía Getty Images

Sergio Arellano
Colíder del movimiento benzemista. Twitter: @Arellanoglou

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