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¿Jugaría Joao Félix en el Castilla?

¿Jugaría Joao Félix en el Castilla?

Escrito por: Pepe Kollins16 septiembre, 2019
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¿Jugaría Joao Félix en el Castilla? No me entiendan mal. No dudo de la calidad del jugador portugués. Todo lo contrario, me pareció un fuera de serie desde el primer momento en que lo vi. Lo que planteo es si el Joao Félix que debutó en el Benfica el verano pasado, procedente del filial del equipo portugués, no el actual, hubiera contado en el Real Madrid con las mismas oportunidades que tuvo en el equipo lisboeta donde se consolidó hasta final de temporada derivando en el jugador que es hoy. ¿Qué hubiera sido de ese Joao Félix con 18 años en la entidad blanca?  ¿Y de Jadon Sancho? ¿El Jadon Sancho que llega con 17 años al Borussia Dortmund, hubiera contado con los minutos que disfrutó en Alemania de haberlo fichado el Real Madrid? ¿O hubieran terminado los dos en el Castilla o, en su defecto, cedidos en un club de menor nivel que los que finalmente les dieron acogida?

Tanto el portugués como el inglés son en la actualidad dos jugadores de una cotización altísima. Según la web Transfermarkt, ocupan la posición 11 y 12 entre los futbolistas de mayor valor económico de todo el mundo, ambos con una tasación de 100 millones, si bien dudamos mucho que, en estos momentos, saliesen de sus equipos ni por 130. Pero si esto es así fue gracias a que tuvieron la ocasión de desarrollarse como futbolistas en entornos competitivos adecuados donde dispusieron de muchos minutos. Hay aficionados que se escandalizan cuando les comparas a estos dos jugadores con los jóvenes talentos adquiridos por el Real Madrid en los últimos años: Vinicius, Rodrygo o Kubo. “No tienen ese nivel”, te dicen unos por despecho antimadridista, otros por ser madridistas críticos con los dirigentes que los ficharon e incluso algunos, al contrario, por ser madridistas partidarios de esos responsables, en un intento de descargarles de la culpa - si es que la hubiere - por no haberles concedido la oportunidad de jugar en el primer equipo.

Pero no es cierto. Vinicius, Rodrygo o Kubo sí que tienen ahora la calidad que tenía Joao Félix antes de debutar en el Benfica o de Jadon Sancho antes de hacerlo en el Borussia. Es cierto que Joao había destacado en la Young League los dos años anteriores – que se lo pregunten a Guti - y que Jadon había dado cuenta de su calidad en las categorías inferiores del Manchester City, pero es que los dos brasileños y el japonés, a esa misma edad, ya eran estrellas en las primeras ligas de sus respectivos países e incluso tenían experiencia en partidos internacionales (Copa Libertadores y Copa América).

La diferencia entre unos y otros, por tanto, se produjo en la fase de maduración de la etapa de Joao en el Benfica y de Jadon en el Borussia. Los dos disputaron 43 partidos con tan solo 18 años. A punto estuvo Vinicius de contar con una oportunidad semejante el curso pasado, aunque solo fuera a consecuencia del pronunciado bache que acusó el equipo madridista. Una lesión, en el momento cumbre de la temporada, le impidió completar un ciclo similar al de los anteriores tras exhibirse contra el Atlético de Madrid, el Barcelona y en la ida de la Champions contra el Ajax. Desde entonces, no volvió a disponer de continuidad, pero ya se evidenció la gran progresión del jugador con 31 partidos de primer nivel.

Si nos fijamos en los principales jugadores sub20 que destacan en el ámbito europeo, aquellos que están llamados a liderar la siguiente década, nos encontramos con que todos ellos dispusieron de muchos minutos en equipos de calidad con tan solo 17, 18 y 19 años.

Kylian Mbappé dispuso de 44 partidos con 17 años y de otros 44 partidos con 18, en el Mónaco.

Kai Havertz dispuso de 35 partidos con 18 años y 42 partidos con 19, en el Bayern Leverkusen.

Matthijs de Ligt dispuso de 39 partidos con 18 años y 55 partidos con 19, en el Ajax.

Christian Pulisic dispuso de 43 partidos con 17 años y 42 partidos con 18, en el Borussia de Dortmund.

Donnarumma dispuso de 41 partidos con 17 años y 53 partidos con 18, en el Milan.

Trent Alexander-Arnold dispuso de 33 partidos con 18 años y 40 partidos con 19, en el Liverpool.

Marcus Rashford dispuso de 53 partidos con 19 años en el Manchester United.

Houssem Aouar dispuso de 44 partidos con 19 años en el Olympique de Lyon

Y los ya citados, Joao Félix y Jadon Sancho, jugaron 43 partidos con 18 años en Benfica y Borussia Dortmund.

Todos esos jugadores, por tanto, no necesitaron de ese mantra de la paciencia, la dosificación y el “poco a poco”, lo que les hizo convertirse en lo que hoy son fue jugar muchos minutos en ligas y equipos competitivos.

Frente a esta situación, en el Real Madrid nos encontramos con una postura de indefinición. Por un lado, tenemos al club, con Florentino Pérez a la cabeza, proclamando desde hace años que la estrategia de la entidad pasa por la detección y formación de talento temprano. Dada la disparatada inflación no se puede fichar a los crack de antaño, por tanto, no queda más remedio que crearlos. Por el otro, topamos con el entrenador, Zinedine Zidane, quien considera que al primer equipo se llega con la mili hecha. Para ser titular del Real Madrid, dadas las exigencias y la presión de la entidad, hay que rendir de inmediato. El Madrid no concede tiempo y para muestra, el antecesor del técnico francés, Lopetegui, que fue fichado por su experiencia formativa y para instaurar un nuevo modelo de juego y que fue fulminado tras encadenar un par de meses de malos resultados.

Y es muy probable que tanto el del club como Zidane estén en lo cierto, por más que sus posturas aparentemente sean antagónicas. Esta incongruencia, la de un equipo que necesita “construir” estrellas, pero sin tiempo para formarlas, es lo que provoca un indisimulable titubeo sobre la ruta a seguir.

El Madrid tiene que plantearse qué jugadores de su propiedad con ese perfil pueden disponer de la oportunidad de jugar con frecuencia en el primer equipo y en caso contrario buscarles otra alternativa para que puedan alcanzar su plenitud. Como hemos visto con el ejemplo del grupo de futbolistas más destacados de esta generación, un jugador de 18 años no se forma jugando ratitos de vez en cuando, ni tan siquiera jugando partidos de forma alterna. Necesitan hacerlo con regularidad. Se puede hacer uso, a efectos prácticos, de un jugador de esas características como fondo de armario, pero resulta complicado pretender que de esa manera vaya a desplegar todo el potencial que tiene dentro. Convirtiéndolo en un suplente habitual frenarás su evolución.

También parece evidente, por más que algunos se resistan a aceptarlo, que el Castilla queda muy lejos de ser un buen contexto para la formación de este tipo de jugadores. En el filial pueden contar con minutos, pero no van a crecer como futbolistas, más bien al contrario, la Segunda B supone una ralentización de la evolución de unos chicos que hace tiempo que superaron ese estadio. Ni el estilo de juego ni el nivel de la categoría, ni la dureza de los marcajes, ni el estado de los terrenos de juego, son lo más adecuado para su desarrollo. Hasta la rabia que les suscita a los rivales la presencia de estos jugadores – confesado por muchos técnicos - por lo que consideran una adulteración de la competición, convierte a este escenario en un peligro por el ensañamiento del que son víctimas.