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Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

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Escrito por: Jardiner12 mayo, 2018
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Buenos días. Me ha pedido el editor que hoy, en ausencia de un portanalista mejor, me haga cargo de esta sección que a mí, dicho sea de paso, siempre me ha horrorizado. Cuánto mourinhismo habita en ella.

Es una sección contragolpeadora. Sin dar tiempo a que el balón se asiente sobre el céspet, los portanalistas roban la palabra a las portadas y en dos frases se presentan en el área de Relaño. No es una sección que proponga. Se limita a contraatacar y ganar. No es un apartado de La Galerna que dentro de unos años la gente vaya a recordar.

Yo hoy intentaré aportar mi estilo. Por desgracia para vosotros, será solo hoy y como excepción. Vengo aquí con toda la humildat.

Neymar va a ser el tema del verano. ¿Fichará por el Madrit? Yo he jugado con Ney, de modo que le conozco. También conozco al jeque del cual habla el Marca en su primera plana, dado que vivo en Qatar como es bien sabido. No me gustaría que así fuera pero, con todos los elementos de juicio en la mano, mucho me temo que Ney lo tiene fácil para recalar en el equipo del constructor. Tened en cuenta que el jeque es un pedazo de pan. Lo tengo dicho ya en varias entrevistas: la gente en Qatar lleva en la cartera la foto del jeque y de otras autoridades. Igual no es una democracia al uso, pero es un régimen de libertades mucho más sólido que el de cierto país ibérico. Lo dejo aquí porque me han advertido que no entre demasiado en política.

Es un régimen abierto y benéfico precisamente por la razón que os doy, o sea, que el jeque es un bendito que no sabe decir que no. Va a llegar Ney con esa carita de niño bueno que sabe poner y el corazón del jeque se va a ablandar, como siempre. Yo, haciendo uso de mi buena red de contactos, trataré de abortar la operación pero no por hacer mal al Madrit, pues ya sabéis que yo nunca pienso ni me fijo en ellos, sino por el bien del fúpbol y del régimen qatarí.

Ney no se puede ir con los que rinden culto exclusivo al marcador, pues no sólo importa ganar sino también el cómo. Me rompería el corazón que se fuera a Concha Espina. Un chico con su talento, y que casi ha conocido la marginalidat en Brasil, no puede unirse a los poderes fácticos, y menos después de haber jugado en su momento en el equipo que hace felices a los niños.  A ver si pongo en guardia al jeque y le prevengo de las malas artes negociadoras del constructor. ¡Ay, este jeque, todo bonhomía e inocencia! No piensa más que en hacer feliz a su pueblo, y así le va.

Parafraseando al constructor de las croquetas (el gran Relaño así le llama), Ney no ha nacido para jugar en el Madrit. Ney es ADN Barça, y sería algo contra natura verlo gambetear en el estadio en cuyo palco se cuecen las... Bueno, bueno, voy a calmarme, ya digo que no quiero entrar en política. Hay que movilizar a los culés para impedir que se consuma el fichaje. Yo, de momento, me voy a poner un lazo azul azafata sobre el niki amarillo para que las dos causas más importantes que mueven mi existencia estén bien visibles para todo el mundo.

Me consuela, en medio de la zozobra por el hipotético fichaje de Ney por la caverna, ver que la secretaría técnica blaugrana (con Robert, ya felizmente no Roberto, al frente) no deja de dar pasos para garantizar un equipo de ensueño. Me gusta mucho Arthur. Me gusta mucho por sus fundamentos fupbolísticos, su tendencia a proponer, su pase netamente horizontal y su renuencia al contragolpe, esa grosería. Me gusta sobre todo porque nos permite estar ahora mismo hablando sobre algo que no sea lo que va a suceder el próximo día 26 en Kiev. Muchos me habéis preguntado qué tal lo llevo. Lo llevo muy bien, gracias. Sé qué campeonatos son los que realmente importan, y cuáles son fruto de siete u ocho noches de suerte aislada. En la regularidat, el mejor es el FC Barcelona, y eso tiene mucho más valor que unos cuantos arrebatos de épica auspiciados por unos colegiados de los que yo nunca hablo. Es de mediocres hablar de los árbitros, esos señores que han aupado a donde está a un club que practica el imperialismo, esos señores que protegen invariablemente la ordinariez del pelotazo arriba y la velocidad (¡la velocidad!) que el Madrit siempre ha representado. Nunca hablo de ellos, nunca hablamos de ellos en Barcelona ni en Qatar, ni siquiera del que me echó el otro día en la Final de la Copa qatarí, ese esbirro geográfico de Florentino, ese franquista con turbante. A diferencia del madridismo, yo nunca hablo de los árbitros.

Ni de Kiev. Es mi política.

Pasat un buen día.