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Instrucciones para el día después

Instrucciones para el día después

Escrito por: Mario De Las Heras5 marzo, 2019
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Cuando hoy venga alguien a decirle cosas agradables, dígale que usted es del Madrid y que está muy orgulloso de serlo. Cuando ese alguien le mire con sorpresa y se reponga casi instantáneamente y luego empiece a hacerle sutiles gestos de burla, por ejemplo con los dedos, mírele a los ojos y dígale amablemente que no es necesario que haga eso porque es muy feliz, de verdad, y nada va a cambiar ese estado. Cuando tarde unos segundos en recuperarse de esta respuesta y lo intente arremetiendo contra Solari, dígale que el argentino es el entrenador del Madrid y que usted está siempre con el entrenador del Madrid, sea quien sea. Y más en momentos como este. Cuando, tras dejar de sonreír de repente, ese alguien vuelva a la carga al respecto de un jugador, digamos Kroos, por ejemplo, dígale que Kroos es un gran jugador, un gran centrocampista que ha demostrado sobradamente su valía. Dígale que los hombres fallan y que usted es del Madrid, pase lo que pase. Cuando entonces le hable de Florentino, ya sin ningún asomo de cordialidad en el gesto, dígale que Florentino Pérez es el mejor presidente del Real Madrid desde don Santiago Bernabéu, que lo fue durante veinticinco años y durante diecinueve de ellos sin ser campeón de Europa. Cuando ese alguien empiece a enarcar las cejas y se introduzca en los procelosos caminos del sentimiento y le mente la prepotencia del Madrid, dígale que eso no existe. Dígale que lo que existen son los títulos y que eso no es prepotencia ni nada parecido (en todo caso potencia) sino datos, hechos incontrovertibles. Si le habla de datos, ya casi enfadado, y de las fallas madridistas al respecto, dígale que usted pierde la cuenta de los datos cuando se traducen en gloria, gloria contante y sonante, la gloria incomparable del Madrid en el mundo, como la que se refleja en el hecho de que tanta gente se alegre por su derrota porque es el mejor. Cuando ese alguien ya eleve el tono de voz y acerque el rostro al suyo y le diga que la mitad de esos títulos son comprados o regalados, pregúntele si como la Copa de Europa de este mismo año, o esta Liga o esta Copa del Rey, o las de la última década. Dígalo todo con serenidad. Con una sonrisa franca de caballero o de señora. Si a pesar de todo, ese alguien sigue insistiendo y olvida el plan de ataque pormenorizado para lanzarse a la mofa indiscriminada por medio de canciones o chistes o incluso bailecitos bachateros, sonría. Usted sonría siempre y dígale que está encantado de verle tan contento, con toda sinceridad; y de que un resultado tan adverso, una eliminación tan dura, al menos haya servido para hacerle sentir algo sólo remotamente parecido a la felicidad de ser madridista. Un privilegio que, por lo visto, nunca podrá tener.

Ha trabajado en Marca y colaborado en revistas como Jot Down o Leer, entre otras. Escribe columnas de actualidad en Frontera D. Sobre el Real Madrid ha publicado sus artículos en El Minuto 7, Madrid Sports, Meritocracia Blanca y ahora en La Galerna.

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