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La humanidad del jugador, en el foco

La humanidad del jugador, en el foco

Escrito por: Franzel Delgado14 junio, 2020
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Tras un parón inédito, consecuencia del hasta hace pocos meses inimaginable impacto de una pandemia universal, vuelve la Liga Española de Fútbol.

Sí, regresa la competición deportiva más seguida en España, la cual además traspasa fronteras con una incidencia importantísima en el mundo entero debido a la vasta variedad de estrellas de todas las latitudes que forman parte de ella. Vuelven muchos de los astros mundiales del balón a deleitar, y a hacer un poco más felices, a los futboleros de una sociedad tremendamente golpeada por el impacto de un coronavirus que es ahora omnipresente en su vida y que ha llegado con suficiente fuerza como para cambiar el mundo tal y como lo conocíamos.

En cuanto a lo que en este foro nos atañe, el fútbol, humildemente me animo a pronosticar que esta nueva realidad logrará modificar incluso el peso específico de los factores que tienen incidencia sobre los resultados deportivos de los equipos. Sinceramente pienso que esta suerte de “torneo relámpago final” en el que se jugará de manera súper-comprimida el remate de la tristemente  inolvidable Temporada 2019-20, dependerá más que nunca de la “humanidad de los futbolistas”.

Me explico. En muchas de mis piezas de opinión y charlas he resaltado siempre la vital necesidad que tienen los entrenadores de darle máxima importancia al lado más humano de sus futbolistas, e incluso de estos de “humanizarse” en la máxima medida posible, y con ello mejorar sus opciones de triunfar integralmente como deportistas de élite, por numerosas razones que no nos ocupan en este artículo. Sin embargo, sí quiero explicar aquí el tipo de impacto que podría tener en esta recta final de La Liga la consideración especial de ese “rasgo humano” del jugador.

Siempre he sostenido que no podemos obviar la irrebatible realidad de que el futbolista antes que futbolista es “ser humano”, y que en la medida en que esto sea valorado en su justa medida se mejorarán notablemente las opciones de obtener de sí su máximo rendimiento. Y hoy, ante una coyuntura totalmente bizarra marcada por el miedo al contagio, los protocolos de seguridad y prevención, la ausencia de fanáticos en las gradas de los estadios, la pérdida de foco en la competencia tras meses aislados en sus casas, entre muchas otras realidades, se me antoja absolutamente decisivo el factor humano para sacar de las plantillas los mejores resultados posibles.

En ese sentido, pienso firmemente que la capacidad que tengan los entrenadores y sus asesores técnicos encargados del estado emocional y psicológico de los jugadores de abstraerlos de esa nueva realidad, y meterlos de lleno en el fragor de los partidos y la competencia, es lo que determinará la calificación que obtengan los equipos tras completarse esta “mini-temporada”.

De aquí al último día de torneo creo que es tremendamente probable que no necesariamente prevalezcan las plantillas que cuenten con mayor cantidad de estrellas, ni con mejores capacidades técnicas, tácticas y físicas entre estas. Cuando se cierre el telón de la presente temporada intuyo que mucho habrán influido en los resultados finales la capacidad de los equipos de adaptarse a “la nueva normalidad”, obviando los riesgos asociados al COVID19, jugando partidos con incluso menos de 72 horas de separación, gestionando idealmente la regla de los 5 cambios por partido, y muy especialmente, manteniendo la intensidad que la presión y la energía del público les ha impuesto y supuesto siempre, pero que lamentablemente ahora no estarán presentes. Todo esto, tras 100 días surrealistas, de ciencia ficción, marcados por elementos hasta ahora absolutamente ausentes de la vida de un futbolista en plena competencia: el aislamiento, el entrenamiento autónomo e individual, la pérdida de foco, la relajación y la incertidumbre.

Hoy más que nunca para triunfar, los equipos necesitan entender que el futbolista, antes que futbolista, es un ser humano.

 

 

Coach Deportivo, Coach Ejecutivo y Consultor. Licenciado en Administración de Empresas con Máster en Marketing y en Dirección de Entidades Deportivas (Real Madrid).