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¿A qué huelen las nubes?

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

¿A qué huelen las nubes?

Escrito por: La Galerna24 enero, 2016
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¿Recuerdan aquel anuncio de compresas en que se preguntaba a qué huelen las nubes? Según parece, esa campaña era obra de la inefable Isabel Coixet y no de Julio Medem, aunque en ocasiones tanto monte, monte tanto Isabel como Julio. Pues bien, de oler a algo, las portadas de este domingo -un domingo cualquiera, título del díscolo Oliver Stone- olerían a nube, es decir, presumiblemente a nada en absoluto, tal vez como esos tarritos que aún se venden en ciertas tiendas de souvernirs -hay modos peores de estafa- con el aire de pongamos París, Tegucigalpa o Wichita, estado de Kansas.

"Aire, aaaah, soy como el aire, aaaah, pegado a ti, no puedes escapar", cantaba Pedro Marín para animar a la chavalada de la época (primeros 80) con una letra ciertamente inquietante si es que nos paramos un poco a leerla. Algo así nos cantan nuestras portadas deportivas esta mañana y todas y cada una de las mañanas del año. No podemos escapar de su aire pegado a nosotros, incluso aquellos días en que, como hoy, apenas nos roza, incluso cuando su olor es más bien aséptico y las noticias destacadas tienen menos gancho que Messi fuera del terreno de juego.

Portada As 24.01.16Marca Portada 24.01.16El tema de las portadas madrileñas es si jugará o no James Rodríguez esta tarde contra el Betis, y no es que nos parezca un tema menor en sí mismo, pero es que estos ojos han visto tanta polémica con escaso o nulo fundamento, que el tratamiento del asunto este domingo nos invita primero al bostezo y luego a un apacible paseo por el parque contando nubes para olerlas más de cerca, si es que eso es posible.

Contaba hace unos días nuestro colaborador Paul Tenorio en Twitter que James fue titular en nueve de once partidos con Rafa Benítez. ¿Quién lo diría, verdad? Ese dato, que a nosotros se nos antoja contundente, no evitó que buena parte de la prensa construyera la realidad paralela de que el colombiano estaba siendo relegado, apartado, castigado y hasta humillado por nuestro anterior entrenador.

No deja de resultar asombroso el poder "creativo" -no digamos directamente fabulador- de los medios, y más cuando el espíritu rector del periodismo se basa en algo tan simple -y tan difícil- como contar lo que está pasando, ni más ni menos. Sí, sabemos bien que "lo que está pasando" es siempre cosa sujeta a interpretación, que no hay hechos puros al margen de quien los recibe, los elabora y los expresa, que el perspectivismo de Ortega y Gasset dio en el clavo, pero, hombre, una cosa es Ortega -él también periodista- y otra bien distinta es aprovechar que el Pisuerga pasa por Valladolid para desviar su cauce y hacerlo desbordarse por la Castellana, Padre Damián y Concha Espina mientras se va uno silbando por Príncipe de Vergara con un pío, pío, que yo no he sido.

Así que hoy, cuando nos despertamos con una simple y lógica disyuntiva de nuestro nuevo entrenador, según As, o con la decisión ya tomada, según Marca, qué quieren que les digamos, pues que salgamos a oler nubes porque aquí no hay más que rascar, al menos por ahora. Sin embargo, como decía Luis Aragonés, tenemos el culo "pelao" y sabemos que pronto las nubes pueden volver a ser de tormenta, tal vez al modo de aquella que hacía estallar artificialmente el hacedor de El show de Truman -no olvidemos que era un programa de televisión- para evitar la valiente huida del protagonista, ya por fin con los ojos bien abiertos a la mascarada en que le habían hecho vivir.

Por lo tanto, no ignoramos que bien puede ser que, una vez realizada la decisión de Zidane en el campo, ya haya material para el retorcimiento de la interpretación y que, en concreto, si juega James, haya quien diga que Jesé se merece más minutos, que está siendo nuevamente maltratado, que la abuela vuelve a fumar y que el rosario de la Aurora tiene más cuentas que orantes. En sentido contrario, bien puede ser que, si es el canterano el que entra en el once por la baja de Bale (vuelve pronto, Gareth, aunque hayas sido caro), regresen las voces nada orteguianas a soliviantarse por el caso James, un caso ciertamente inflado por aquellos interesados en que no pare de haber casos, siempre sin resolver, siempre atropellados, con injustificados giros de guión y con el mismo culpable en cada capítulo, el Real Madrid en cualquiera de sus formas y manifestaciones.

Ya saben, queridos galernautas: la banca siempre gana, así como también sigue ganando el Barcelona sin que nadie parezca preocupado por la evidente zozobra del modelo, el estilo, el balón, el toque, la pureza y el camino de baldosas amarillas. Qué extraño. Con ganar parece bastarles. Ellos sí que saben a qué huelen las nubes. Y el humo, también el humo. Ya te vale con la metáfora, Isabel Coixet.