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Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Hala Madrid

Escrito por: La Galerna8 marzo, 2016
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Hola a todos. De igual forma que hay personas que, al exhalar su último aliento, lamentan irreparablemente no haber dicho nunca cuánto querían al ser amado, nosotros no queremos asumir la posibilidad de cerrar algún día La Galerna (nunca se sabe cuánto puede durar esto) sin haber titulado un portanálisis con las sencillísimas, a la par que elocuentes, dos palabras que encabezan este. Hay partido de Champions, hay un choque de Champions contra la Roma a través del cual pasan todas las esperanzas de una temporada que hasta la fecha ha sido increíblemente aciaga, y se nos antoja esta una magnífica oportunidad para decir eso que en realidad tan poco decimos, y para decirlo tan fuerte como para ocupar todo el título. "Have I told you lately that I love you?", preguntaba a una imaginaria (?) interlocutora Van Morrison, y no hace falta imbuirse de una emotividad exacerbada en glucosa para consignar aquí y ahora que, de igual forma que debemos decirnos más que nos queremos, debemos decir más Hala Madrid.

Some people never say those words, I love you. 

It´s not their style to be so bold. 

Paul Simon se podría haber referido también a esos que nunca dicen las palabras Hala Madrid porque no es su estilo ser tan valientes. En un momento muy delicado para el equipo -tenuemente matizado por la esplendorosa victoria del sábado ante en Celta-, así como en otros muchos momentos sensibles o aparentemente catastróficos que por desgracia vivimos en nuestra historia reciente, se nos antoja que la principal razón para ese catastrofismo es precisamente el miedo. Tan cierto es que el madridismo ha tenido que vendar muchas heridas en los últimos tiempos como que en la actualidad practica una anticipación asombrosa a la hora de poner la venda. Tenemos para nosotros que un alto porcentaje de los que despotrican ante todo y por todo lo hacen porque les da miedo que la esperanza les haga pasar por tontos. La esperanza, sin embargo, nada dice sobre quién o qué somos, así que tranquilos. La esperanza, como decía Cortázar, es de nuestros sentimientos el único que no es verdaderamente nuestro, "la esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose". ¿Por qué, entonces, no dejar que la vida nos posea alentando ambas, vida y fe? ¿Por qué temer la desnudez de decir "te quiero", aun cuando quizá haya más opciones de que diciéndolo perdamos al ser querido que de lo contrario? ¿Por qué temer la vulnerabilidad de decir "Hala Madrid" con la ingenuidad de un niño si el fútbol y el madridismo nos sirven justo para volver a ser ese niño, no otro niño como sucede en otras formas poéticas de regresión temporal, no un niño genérico como otras disciplinas logran en sentido figurado, sino precisa y exactamente el niño que fuimos? El Madrid nos mantiene eternamente jóvenes, y es soplar contra el viento, es poner puertas al campo el fingir a través de una pose enfurruñada que hemos impuesto nuestro pretendido realismo sobre la irresistible recuperación momentánea de ese niño vía la fe en el Madrid.

Hala Madrid. Hay que decirlo más, coño. Casi hasta se le escapa decirlo al As.

as.750 (54)Casi hasta se le escapa, sí, aunque al final hayan optado por traer a portada una escena desenfadada entre Marcelo, Keylor y Cristiano, nunca se sabe con qué intención pero qué más nos da en un día como hoy su intención. Hoy estamos con el niño que fuimos y el cual, por el bien de su propio desarrollo emocional o intelectual, nunca leyó As, o no al menos el As actual. Hoy es día de Champions y por tanto somos ese niño que no va a prestar atención alguna a las cosas del editorial del Relaño de hoy, ese Relaño al que hoy leemos ya con la perplejidad con que el Principito de Saint-Exupery escuchaba hacer cuentas al hombre de negocios de aquel asteroide. Tenemos esta noche muchos elefantes que pintar dentro de muchas boas constrictor, Alfredo. Déjanos en paz.

marca.750 (59)Nos gusta mucho la portada de Marca.

Marca, nos gusta mucho vuestra portada.

Somos niños que apenas aprendieron en clase lo que es la Unión Europea, pero captamos un rudimento del juego de palabras y nos gusta, nos hace sonreír. Puede que tengamos el día fácil porque hoy juega nuestro Madrid, o quizá sea solo que la habitual sorna de esta sección se da de bruces con la puerilidad del amor a un equipo de fútbol, ese amor teñido de esperanza que hoy detenta el mando de nuestro proceder. La sorna, el sarcasmo. Esas son cosas de viejos y hoy rezumamos lozanía porque jugamos la competición que nos conforma, amigos. El portanálisis no puede sino traicionar su propia esencia en un día como hoy. Seguro que lo comprendéis. Lo tenemos relativamente fácil (0-2 en la ida) pero nos lo jugamos todo a una carta, y esta presión no puede desempolvar a aquel viejo sino activar a ese niño, porque solamente el niño actúa sin reparar en las consecuencias, y así trepa a los árboles, así camina por el filo, con esa inconsciencia incompatible con el pavor en que tantos y tantos, del otro lado y de nuestro lado, pretenden imbuirnos. Nos habría gustado no tener que caminar sobre un hilo de zinc pero, ya que estamos aquí, vamos a poner un pie delante del otro y vamos a mirar al frente dejando el miedo (y con él su amiga la ira) para los carcamales de todas las edades.

Hala Madrid, amigos. Hay que decirlo más. A por la Roma. A por la Undécima. Viva la gloria.

Hala Madrid.