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Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Guerra y paz

Escrito por: La Galerna1 abril, 2016
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Buenos días. До́брое у́тро. En 1864, el gran literato ruso Leon Tolstoi comenzó a escribir la que sería su obra maestra.  Guerra y Paz es una joya de la literatura universal, una épica epopeya que atraviesa más de 50 años de historia de la Madre Rusia, desde las Guerras Napoleónicas, con un Emperador doblando la rodilla ante el General Invierno, hasta la antesala de la Revuelta Decembrista que desafiaría a la Rusia Imperial de un nuevo Zar llamado Nicolas II. Mucho antes de que J.R.R. Tolkien escribiera -pipa con hierba de la Comarca en boca- El Señor de los Anillos, Tolstoi firmaba un libro gordo para leer junto a la chimenea mientras la  nieve moscovita golpea insistente las ventanas.

En 1869, Tolstoi concluyó su más monumental obra. En 2009 Guerra y Paz entró en la lista de Los 100 Libros Más Vendidos del Planeta. Sin embargo, lo que nunca podría esperar el bueno de Lev Nikoláievich Tolstói es que 147 años después un portanalista chiflado estableciera una relación entre una de las obras cumbre de la literatura universal y nuestras cuatro ínclitas portadas de la prensa deportiva cañí en los albores de El Clásico. Si en Guerra y Paz, la familia Bezujov, los Rostov, los Bolkonsky y los Kuragin sufrían los dolorosos avatares de las contiendas bélicas y disfrutaban de la paz apenas en periodo de entreguerras,  los diarios deportivos catalanes –y sus columnistas- nos ofrecen Guerra y la prensa mesetaria presuntamente madridista tiende la mano en son de Paz.

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En Barcelona lo tienen meridianamente claro. Los tambores de guerra llevan sonando tanto tiempo en Can Barça que el tam tam culé parece escucharse en Horizontes Lejanos. No se deje engañar por sus primeras planas de este viernes. La Guerra sin cuartel que nos plantean los papers deportivos catalanes subyace cual estrato prehistórico en cualquier línea o columna de opinión, oculta en ocasiones como hoy tras ampulosos titulares horteras a una columna –Talismán Suárez en MD y Bienvenido, el Clásico es tuyo en Sport- con un posado del uruguayo dentón a lo Ana Obregón y el enésimo robado a Lionel sobre el verde de la Masía,  ufano cual Heidi en los Alpes suizos. A bote pronto, a balón parado, encontramos a un director adjunto de Sport hablando de humillación al Real Madrid con una Liga ganada, comentando alegremente la posibilidad de hundirnos y minimizando desde ya una hipotética victoria blanca en el Camp Nou como consuelo de perdedores. 

Incluso uno descubre que un redactor de Sport permanece ojo avizor a todo aquello que sucede en Telemadrid y es capaz de ofenderse por un montaje en la televisión autonómica donde Sergio Ramos aparece con la faz pintada al estilo Braveheart, un independentista escocés que luchó contra los británicos, por si alguno de sus lectores quisiera establecer una tan rimbómbate relación como la de este portanálisis con Leon Tolstoi. Precisamente algunos periodistas del rinconcito parecen haberse quedado no ya en 1.714 sino en 1.300, años de vino y rosas en la campiña británica con William Wallace cortando ingleses y lanzando rayos por el culo.

En Mundo Deportivo parecen también desconsolados porque los pérfidos telediarios espanyoles y los chiringuitos de traidores a la patria catalana pretenden calentar el clásico y enervar a los actores de la Gran Compañía Teatral Més Que Un Club. Evidentemente, la señora Planas que escribe en el diario de Godó, Grande de España, amante de la naturaleza y los thrillers psicológicos noventoides , no dice nada de televisivas hienas madridistas y Pepes caracterizados cual Hannibal Lecter en cajas tontas.  Guerra.

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Aquí en Madrid, atrapados unos por la equidistancia de la corrección política, e inmóviles otros por bastardos intereses espurios, la denominada Central Lechera quiere gritar libertad en sus portadas pero le sale un gallo. Paz. Fíjense que este mismo miércoles, Marca reflejaba en portada que el Madrid ha jugado  el 33% de los últimos 23 Clásicos con un hombre menos, pero lo hacía con la boca pequeña, en una esquinita, sottovoce y confiando en que nadie se entere demasiado del tema.

La situación se torna por tanto tan surrealista que raya el dadaísmo. La actitud de la prensa deportiva madrileña presuntamente madridista parece un imposible Abrazo de Vergara en que el que los atributos del caballo de Espartero se antojan sensiblemente más gordos. La cosa vendría a ser como un elfo afeminado en un caballo dorado portando un ramo de flores de Lothlorien pretendiendo firmar la paz con una cuadrilla de orcos Uruk-Hai ávidos de sangre blanca. Para ellos ganarnos sigue siendo un título. Lo dijeron el otro día, pero en Marca y As prefieren preconizar la Paz cual muchacha colocada haciendo el amor y no la guerra en plena psicodelia en Woodstock.

Hoy sin ir más lejos, The Hernia Chronicle presenta lo que parece a priori una desafiante portada. Con ambos tridentes enfrentados en su primera plana, parecen sonar los primeros acordes del videoclip de aquel fastuoso tema de Queen, I Want it All. Sin embargo, el titular escogido, digno de un refrito veraniego de Telecinco, funciona como un jarro de agua fría. Incluso como inductor de gatillazos. Esto hay que verlo, así en plan TeleIndiscreta, y se quedan tan anchos. Mira que Capitán Arbeloa envió anoche un buen recado a Piqué pero se ve que han preferido sumergir de nuevo el Periscopio tal y como haría una avestruz para evitar movidas. Por su parte, lo que constituye un torpedo contra la línea de flotación del buen gusto es el diseño grafico de la primera plana de As. Su titular -Sin Reservas- no le salva tampoco de la hoguera portanalitica a pesar de que eso sí parece insuflar mayores bríos que su competidor madrileño (que no madridista).

Tras repasar algunas de las columnas del polvoriento Partenón de la prenda deportiva culé, el editorial de hoy de Relaño nos parece en este sentido que podría convertirse incluso en un párrafo solitario de la obra maestra de Tolstoi en periodo de entreguerras. Pax pac