Las mejores firmas madridistas del planeta

Gallifantes

Escrito por: Nacho Faerna30 junio, 2017

En el verano de 1990, a punto de cumplir veintitrés años y nada más terminar la carrera, me fui a hacer un curso de guión a Los Ángeles. Financié aquel viaje con el dinero que gané en un entonces célebre concurso de televisión, Juego de Niños. La mecánica del juego, en el que competían dos concursantes adultos ayudados cada uno por un famoso, consistía en tratar de averiguar los objetos, conceptos y personajes que unos niños, también por parejas, definían con sus propias palabras en unos vídeos que alcanzaban insospechadas cotas de surrealismo. La recompensa por adivinar cómo funcionaba la cabeza de esas criaturas no era menos surrealista: por cada respuesta correcta, y dependiendo de la rapidez con la que la dieras, acumulabas “gallifantes”, la mascota del programa; un animal, como es por otro lado completamente lógico, mitad gallina mitad elefante.

Al finalizar el programa, el presentador del concurso, que en aquella primera época era el gran Ignacio Salas, comunicaba a cuánto se cotizaba esa semana el gallifante y se conocía la cantidad que te llevabas a tu casa. Yo pude elevar la suma hasta el medio millón de pesetas sobre todo gracias a que conseguí acertar uno de los personajes casi inmediatamente, cuando el rapaz del vídeo (porque creo recordar que era gallego) empezó diciendo con tanto aplomo como desagrado que el sujeto en cuestión era “un guarro”. Como ya he explicado, en los vídeos siempre había una pareja de niños, y al rapaz le acompañaba en este caso una angelical rapaciña con la que compartía pupitre. Cuando él recriminó la falta de higiene del personaje en cuestión, la rapaciña demudose espantada y llevose las manos a la boca al borde del desmayo. Inmediatamente presioné el pulsador. Nadie en el plató podía creer que ya supiera a quién estaban describiendo los niños. Pensaron que iba a dar una respuesta a boleo, a ver si sonaba la flauta. Pero no. Ignacio Salas me preguntó la identidad del misterioso personaje. “El Papa”, contesté resolutivo. Y me llovieron los gallifantes. Recordemos que estábamos en 1990, que Su Santidad era Juan Pablo II, a quien apodaron “el Papa viajero”, y que lo primero que hacía cuando bajaba del avión en cualquiera de los innumerables países que recorrió durante su pontificado era arrodillarse en la pista del aeropuerto y besar el suelo. Normal que el rapaz, a quien seguro que su madre le había dicho millones de veces “eso no se toca”, “caca”, y “no lo cojas del suelo”, pensara lo que dijo. Sin embargo, es también muy probable que esa misma madre le hubiera dado al rapaz una colleja de estar presente en el momento en que su vástago demostró a millones de espectadores lo bien que lo había educado.

Así es la vida, un doloroso proceso de aprendizaje lleno de contradicciones.

Cuando pienso en el affaire Ronaldo yo me siento un poco rapaz y un poco rapaciña angelical, mitad gallina mitad elefante, no sé si me explico. Como Woytila, este otro Cristiano con mayúsculas viste de blanco inmaculado y toda su parroquia –a la que pertenezco– le cree capaz de obrar milagros, loa sus virtudes y le adora cada domingo. Yo mismo he cantado sus alabanzas en estas mismas páginas en momentos en que los infieles le criticaban. Le he visto multiplicar los hat-tricks y alzarse en el cielo para cabecear y poner la pelota en la red. Es un gran pescador de goles. Aleluya. Bienaventurado sea. Siempre he dicho que no entiendo a los que le pitan en el Bernabéu.

Ahora bien, al César lo que es del César. Es decir, si Cristiano debe tributos al romano Montoro que los pague. Si no, que sus abogados lo defiendan donde corresponda. Como cualquier hijo de vecino. Pero, ¿qué demonios tiene que ver el Real Madrid con todo esto? ¿Por qué amenaza con marcharse, o, peor aún, manda a sus profetas a sembrar esa amenaza? Que se deje de rabietas y se levante de una maldita vez del suelo, que está poniendo perdida la inconsútil y sagrada túnica madridista. Porque si persiste en su actitud, que luego no le extrañe que el rapaz diga en voz alta, por injusto que le parezca, lo que en el fondo todos pensamos.

Número Tres

 

 

 

Nacho Faerna, el tercero de los Faerna, es guionista y novelista. O sea, que le pagan por mentir, pero tuitea gratis en @nachofaerna y @galernafaerna. Se toma muy en serio sus placeres. El Madrid es uno de ellos.

9 comentarios en: Gallifantes

  1. Don Nacho, ¿también vd. ha caído? ¿Dónde ha oído o visto decir a Cristiano que se quiere ir del Real Madrid? Porque, hasta ahora, yo no lo he visto ni oído en ningún sitio.
    Sí, he visto, oído y leído a muchos decir que alguno que conoce a compañeros del vestuario de la selección portuguesa que, en la intimidad, CR7 le ha dicho a alguien que, tal y como estaba siendo tratado por una gran cantidad de españoles -entre ellos, la Agencia Confiscatoria- se le había ocurrido largarse de España y, por ello, deducir que estaba cabreado con el Real Madrid. No lo he oído de los labios de Cristiano.
    Muchos, hablan de que si no fuera verdad, habría salido a los medios a desmentirlo, por lo que infieren que, es una verdad como un templo.
    Siguiendo este argumento, se demuestra también que es homosexual pues, nunca ha salido a los medios a desmentirlo. Y que violó a no sé quién pues, tampoco lo ha desmentido.
    Sin embargo, muy poco antes de todo este asunto, sí le ví unas declaraciones en las que decía que, muchas veces, lo mejor, es permanecer en silencio. Y, le doy la razón. Los medios de manipulación de masas (lo de comunicación, hace lustros que dejó de ser cierto), lo mejor que saben hacer es tergiversar, modificar a su interés, manipular -y, las más de las veces- inventarse, las declaraciones. Mucho mejor, permanecer callado. Uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras.

  2. Querido Alekhine, el silencio es muy respetable pero en este caso está siendo ensordecedor. Como digo en el artículo, me parece aún peor que Cristiano, en lugar de pronunciarse, deje que "su entorno" hable por él. E insisto en que no veo correlación entre sus problemas con el fisco y el Real Madrid. Debería atajar el asunto. Su estrategia "calimero" es ridícula.