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Fiebre amarilla

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Fiebre amarilla

Escrito por: La Galerna9 enero, 2017
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A finales de septiembre, el diario 'Sport' anunció la llegada de la fiebre amarilla a España. El madridismo se preocupó, ya que coincidió con una serie de 'pinchazos' ante equipos cuya indumentaria coincidía con ese color. Sin embargo, el tiempo, blanco y merengue como la propia historia, nos ha demostrado que la fiebre también estaba preparada para atacar al Barcelona. Primero fue el Málaga -traje de visitante- y ahora ha sido el Villarreal. Doble ración de fiebre amarilla para abrazar la gripe y situarse a cinco puntos de un Real Madrid que tiene flor y un partido menos.

Lo curioso es que en Barcelona se sienten atracados. Sus rivales siguen acabando los partidos en inferioridad numérica, pero eso no es suficiente. Javier Mascherano mantiene su impecable media de un penalti no pitado por partido, pero eso no es suficiente. Sergio Busquets goza de barra libre para hacer faltas sin recibir amarilla -como la fiebre-, pero eso no es suficiente. Lo quieren todo. Y si no les dan todo, se quejan. De hecho, si no les dan todo y les quitan algo, manos arriba y a que Piqué llore por las esquinas.

Piqué es el chaval de la oficina que cuelga las circulares en el corcho. Se siente tan a gusto con su cometido que un día ladra ante un micrófono y al siguiente se dirige a Javier Tebas como si el presidente de la Liga fuese un colega con el que ir al museo del Bernabéu a ver once Copas de Europa juntas. No creáis que a Piqué le come el personaje. Simplemente es un culé que siempre dice lo que piensa y todas esas cosas por las que muchos madridistas han recibido palos. En España sólo puedes ser sincero si no vistes de blanco.

Ahora en serio, desde La Galerna estamos algo preocupados por el estado anímico del barcelonismo. Se sienten perseguidos desde que no les pitan diecinueve penaltis en una Liga. Antes se mofaban de las quejas del Real Madrid y ahora hablan de una conspiración judeomasónica que nació en el corazón de la capital de España. Seguramente tras una reunión entre Florentino Pérez y Javier Tebas. Imaginamos a ambos vestidos de amarillo, con treinta y nueve grados en el cuerpo y abriendo los brazos como Mascherano dentro del área mientras trazan las líneas maestras de un plan diabólico. Justo en ese momento aparecen por la puerta Undiano Mallenco y Clos Gómez, pero se van por donde han venido.

A esta pobre gente se le junta todo. Los árbitros les atracan, el Real Madrid cada vez juega mejor, el Sevilla se pone segundo, Cristiano Ronaldo apunta a ser 'The Best' y Rakitic ve los partidos en el sofá con más comodidad de la que le gustaría. Lo del croata habría que analizarlo detenidamente, aunque, bien mirado, no vamos a perder tiempo en repasar las siempre acertadas y objetivas decisiones de Luis Enrique. Ese sí es un entrenador justo y no Zinedine Zidane, que tuvo la suerte de golear al Sevilla en Copa del Rey pese a castigar a Cristiano Ronaldo.